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  • Battistero di San Giovanni

    10 de julio de 2015
    Battistero di San Giovanni

    Battistero di San Giovanni/a>, originally uploaded by sulaco_rm.

    Formando parte del conjunto de la catedral de Siena está el Battistero di San Giovanni, al cual se accede por detrás de la catedral y en un nivel inferior. Es del siglo XIV (equis-palito-uve) y ya vimos su fachada en la anotación Battistero di San Giovanni. El interior es una sala apabullante con una fuente baptismal en bronce y mármol qeu hicieron varios escultores, incluyendo a Donatello, famoso también por su trabajo como tortuga ninja. En las paredes, un festival de frescos.

  • Tres lustros

    9 de julio de 2015

    Todos los años en estos días, mi amigo el Rubio y De Uitverkorene o sea, un servidor, quedamos para ir a cenar juntos en el centro de Utrecht y probablemente, pasarnos con la cantidad de cerveza. El motivo lo he explicado varias veces y por ejemplo lo tenemos aquí o aquí o incluso aquí, la cual es la referencia más antigua a ese evento que marcó mi vida, o incluso más recientemente, haceun lustro lo comentaba aquí y hace tres años lo hacía aquí. Como sé a ciencia cierta que aunque pongo los enlaces nadie los sigue porque esta es la edad de la pereza, este uno de julio se cumplían tres lustros de mi llegada a los Países Bajos, quince años. Esa fecha marca no solo mi segundo nacimiento, esta vez como holandés, también marca el nacimiento de la creación del mejor blog sin premios en castellano, que por si no lo sabes, es Distorsiones. Dos días más tarde, el tres de julio comencé a trabajar y en la primera hora en la oficina conocí al Rubio y desde entonces somos más-mejores-amigos. Por eso, cada año, quizás unos días antes o unos días después, salimos a celebrarlo. Este año volvimos a elegir un restaurante tailandés algo carero que hay en Utrecht pero que tiene muy buena comida (y muy pero que muy picante). Nos sentamos en la terraza, junto al Oudegracht y en lugar de hablar del pasado, planeamos cosas para el futuro. Los que me conocen saben que normalmente, yo soy un espectáculo visual increíble. Muy pocos han visto lo que sucede de cuando en cuando al juntarme con el Rubio. Si cuando me apetece puedo mantener la atención de toda la gente en un radio de varios metros, cuando me empeño y me estoy divirtiendo, puede ser algo brutal, como sucedió ayer, en donde no había grupo en la terraza del restaurante que no estuviese más atento a nuestros desvaríos que a las tediosas conversaciones en sus mesas. Cuando se combinan el Turco y el Rubio se producen fenómenos épicos, por eso intento que no suceda más de una vez al año ya que me cuesta recuperarme un par de días del despliegue energético que tiene lugar. Ayer, tras la cena nos fuimos a curiosear en un bar nuevo que han abierto en el Oudegracht y que en su carta promete un menú con sesenta cervezas. Volveremos allí a beber otro día pero nuestro destino ese día estaba fijado en otro lugar, en el Café Olivier, para regalarnos un festival de cervezas belgas y holandesas. Cada uno eligió su ruta y la mía fue todas las cervezas de trigo del menú. En las horas que estuvimos allí los desvaríos eran constantes y asombrosos y las camareras se daban codazos por atendernos y poder participar del jolgorio, algo que a mí siempre me ha parecido normal porque sucede con manera regular en mi entorno pero que según me han dicho otros, es extraordinario, ya que somos un escuálido puñado los que tenemos el carisma para mover a la gente a nuestro antojo. Por supuesto, el alcohol suelta la lengua y dispara la filosofía barata y así el Rubio de decía que no elegimos a la familia y lo dejaba ahí. El Sanedrín es el que se tiene que juntar para deliberar y extraer las consecuencias de esta frase aunque yo que soy más bruto que un arado diría que es un cumplido y un elogio a quince años de amistad. En un cierto momento entró en el bar una pareja y yo agarré la cruz que llevo al cuello y la apunté hacia el chamo. No muchos han notado que tengo una alergia terrible de los tíos que son rubios tirando a albinos. A mí me dan un mal yuyu que no veas. La razón está en el cine. En las películas, los malos más malos, los más despreciables, los más rastreros, los prescindibles, siempre son rubios extremos. Por ejemplo, en la saga de Harry chapaPotter, el Malfoy era un bicho malo. En el cine de terror, nunca jamás en la historia ha habido un rubio que sea una bella persona. Esto, cuando vas a ver doscientas películas al año, se te empotra en el código genético y yo siempre que hay alguno en los alrededores me imagino que nos quiere matar a todos o vete a saber qué cosa aún peor nos hará. El Rubio convenció a una de las camareras que estábamos mejor en otra mesa y logró que nos sentaran al lado de aquel bicho. Lo hizo adrede para ver como yo le amargo la noche al otro desgraciado lanzando andanada tras andanada de maldades. No pasaron de la segunda cerveza. Sobre la medianoche acabamos la sesión, lo acompañé a la estación de tren, en donde casualmente estaba aparcada mi bicicleta y cada uno se fue por su lado. Un par de minutos más tarde ya estábamos hablando por teléfono, conversación que duró hasta que cada uno hubo llegado a su casa.

    La semana que viene creo que tenemos otro encuentro, aunque ese incluirá a su Primera Esposa y a la Unidad Pequeña número 1 y después de eso ellos se irán de vacaciones a Sri-Lanka.

    Regresando al origen de esta anotación, recordar que son quince años, 15, tres lustros, un trozo considerable de mi vida que he vivido por encima del paralelo 50 Norte.

  • El techo de la Libreria Piccolomini

    9 de julio de 2015
    El techo de la Libreria Piccolomini

    El techo de la Libreria Piccolomini, originally uploaded by sulaco_rm.

    La foto de hoy no requiere demasiadas palabras. El techo de la Libreria Piccolomini es una obra de arte con unos paneles fantásticos. La viveza de los colores nos da la impresión de que acabaron el trabajo hace un par de meses y no que esto se hizo hace más de quinientos años.

  • Bicicletas de alquiler en Estocolmo

    8 de julio de 2015

    Ya hemos visto en varias ocasiones bicicletas de alquiler en diferentes ciudades de Europa. Las de hoy me las tropecé en Estocolmo y yo diría que son idénticas o muy similares a las Oslo City Bikes, tienen la misma forma y el mismo sistema para engancharse al mecanismo de los lugares en los que esperan los clientes. En la foto se puede ver que están sujetas por el volante a esa barra y cuando uno acude a la máquina cercana para alquilar una, te dirá el número de la que te asignan y la liberará. Por su diseño, estas no permiten llevar pasajeros ni tampoco tiene una cesta delantera para cosillas, aunque los hierrillos esos igual valen para apalancar ahí la mochila o algo parecido. No tenían velocidades y no vi gente usándolas, aunque en marzo y con el frío, allá arriba como que no es una actividad agradable. Supongo que en verano sí que les sacará partido la gente. Como todo en Suecia, los precios eran caros tirando a carísimos, vamos que por lo que pagas cuatro o cinco días, en Holanda te compras una nueva bicicleta de segunda mano de dudosa procedencia o eso que antes llamábamos robada y que ahora denominamos hacerse un griego.

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