Si no me engaña Internet, la Banca Monte dei Paschi es el banco más antiguo del universo conocido y su sede está en el edificio de la foto de hoy, en Siena. Este fue además uno de los bancos que más petó en los tests de stress de la banca del año pasado. El edificio parece un castillo de ciudad, con una fachada muy bonita y hasta una estatua en la puerta. El banco se creó en 1472 y ha estado en funcionamiento desde entonces.
-
Caminando por Berlín
El relato comenzó en El comienzo del fin de semana en Berlín
Nuestro segundo día en Berlín comenzó con el desayuno en el hotel. Al ser un hotel de esos de diseño pachanguero, el desayuno era más bien zafio y si no es porque estaba incluido en el precio de la habitación, no valdría la pena. Tras comer, salimos a la calle y fuimos andando hasta Potsdamer Platz, que estaba a unos cientos de metro del hotel. Esta plaza está en la zona que acumula un mayor número de proyectos de construcción tras la reunificación alemana y todo es como muy moderno y de diseño. Vimos los edificios, la plaza cubierta, usamos el Wifi gratuito y continuamos caminando por el parque Tiergarten, el segundo más grande de Alemania en una ciudad y puesto que el otro está en Munich y ya he caminado por el mismo, puedo decir y digo que he andado por los dos parques de ciudad más grandes de los germanos y me quedo tan ancho. Al final de este parque está el zoológico, de tamaño considerable y tras este tenemos la Kaiser-Wilhelm-Gedächtniskirche o Iglesia Memorial Kaiser Wilhelm que era nuestro destino.
Nos encontramos que la zona estaba llena de plebeyos vestidos con ropa amarilla que resultaron ser los seguidores de uno de los dos equipos que jugaban esa noche la final de la Copa alemana. El vídeo anterior, si no lo puedes ver, está aquí. Por la zona en la que está esta iglesia es donde me quedé en mi visita anterior a la ciudad, hace la tira de años. Cuando acabamos la visita a lo que queda de la iglesia, que está muy dañada por bombardeos en la Segunda Guerra Mundial y que decidieron dejarla tal cual para hacer un memorial, nos fuimos en el metro de superficie (el S) hacia la estación central de trenes de la ciudad. La estación es un edificio espectacular con varios niveles y que vale la pena ver. En su momento, cuando se construyó, fue la estación de tren más cara hecha en Europa y seguramente en el universo conocido. A la puerta de la misma había otra marea de plebeyos, en este caso vestidos de verde, que eran los del otro equipo que jugaba la final. Como cerca de la estación pasa el río Spree, nos sentamos en una terraza a la vera del mismo a tomarnos una cerveza.
En el vídeo se puede ver un poco de la estación, el río y un barco de los que pasan continuamente. El vídeo está aquí. Disfrutábamos de un día de rescándalo. Después de la pausa, fuimos por jardines y caminos al Reichstagsgebäude o el Edificio del Reichstag, el parlamento alemán. Hoy en día, para entrar hay que registrarse previamente y para cuando me enteré, solo conseguí hora para el domingo a las ocho y media de la mañana, algo que sabíamos a ciencia cierta que no sucedería. Hicimos cola durante una hora y conseguimos hora para el domingo pero a las once y media de la mañana. El sistema de asignar horarios es tercermundista e impropio de los alemanes, parece diseñado por un griego. Controlando la cola y explicando las cosas había dos empleados, uno super-amable y que se disculpaba por el tinglado tan mal montado y una maricona vieja que parecía más bien preocupada por encontrar un rabo que le tapone ese agujero tan grande que le ha salido por detrás. Una vez solucionado lo de la visita, fuimos a la Brandenburger Tor, la Puerta de Brandeburgo, la cual está cerquita y junto a la que estaban preparando algun tipo de podio y escenario para la final de la copa de Europa que se jugaría una semana más tarde. Después caminamos por la señorial avenida Unter den Linden hasta llegar al Berliner Dom, la catedral de la ciudad.
El vídeo está aquí. Esta iglesia protestante es relativamente reciente, ya que se acabó hace poco más de un siglo. Es muy imponente y puedes subir a la cúpula para ver la vista desde allí de la ciudad. Te cobran por entrar pero resultó que con los billetes de transporte que teníamos nos hacían descuento. Aunque a esta iglesia la llaman catedral, no tiene obispo, con lo que técnicamente no debería serlo. En la misma zona entramos a ver el Neue Wache o Edificio de la Nueva Guardia de Berlín, de estilo neoclásico alemán. En su interior, en una sala enorme, hay un monumento que recuerda a las víctimas de guerra y dictacura y en un futuro cercano a las víctimas de la opresión y fascismo truscolanos.
Callejeamos sin rumbo fijo y fuimos más o menos a propósito hacia la zona de Potsdamer Platz, pasando por el hotel para dejar la cámara. Nos apalancamos en el Josty, el cual tenía una sala enorme para ver el partido con el populacho y en donde aprovechamos y cenamos. Tras el partido entramos en otro de los bares de la zona y seguimos bebiendo allí hasta bien entrada la noche. Creo que el partido lo ganaron los amarillos. Y así más o menos acabó el segundo día en Berlín, en el que caminamos un montón, comimos salchichas con curry y nos hartamos a beber cerveza de trigo.
El relato acaba en Subiendo al Reichstag y volviendo a casa
-
Panorámica de edificios en la Piazza del Campo
Llegamos a Siena, en el corazón de la Toscana, una ciudad cuyo centro histórico ha preservado el aspecto medieval, construida sobre colinas y con un encanto especial. Para comenzar el paseo, miramos hacia los edificios que rodean la Piazza del Campo y en el centro de la imagen y bañada por el sol, la Fonte Gaia. La foto la hice muy temprano, sobre las ocho de la mañana, cuando los turistas aún andaban refugiados en sus pensiones y hoteles y se podía andar por la ciudad sin tropezar con la marea de gente que la recorre a diario.
-
La fiesta sorpresa en Málaga y las complicaciones de mi vida
Que mi vida es un melodrama más complicado que la vida misma es algo que sabe hasta mi mucama, que flipa en blanco y negro cada vez que hablamos porque si yo fuera compresa, mi dueña sería coja y yo las pasaría canutas para no derramar nada con tanta marejada a fuerte marejadilla. Hace dos semanas yo era más feliz que una noréxica-bulímica con dos dedos en la boca cuando me llega un mensaje desde Málaga rogando por favor que contacte. Yo me temí todo lo peor, siempre, y no fallo, porque la gente solo te contacta para las cosas malas. Querían que me plantara allí el viernes de la semana pasada para la fiesta compresa, compresa de cumpleaños de mi amigo Sergio. Después de un repaso concienzudo de las páginas habituales, encontré que solo podía ir con Buelin y regresar con Ryanair el domingo a horas intempestivas. Compré el billete y traté de ajustar mi ya retorcida vida, que estamos en temporada altísima de quedar para ésto y para aquello e incluso eso otro, que yo por más que lo intento, todo el mundo está siempre comprometiéndome con cosillas. Durante la semana solo pude ir dos veces al cine, pasé una tarde en casa del Rubio con las unidades pequeñas y el día anterior me lancé a la cocina para relajarme y llenar la despensa, ya que a mí el stress me lleva a cocinar que es algo que relaja. En ese frenesí, aproveché para hacer unos rollitos de canela:
La receta ha sido un éxito instantáneo. Las unidades pequeñas del Rubio, que según sus creadores no comerían porque no les iban a gustar, lo han juzgado y premiado con la máxima puntuación. Les di trocitos de uno al llegar a la casa y a la hora del postre optaron por ningunear el helado y las otras cosillas y atacar algo que explota en el paladar y es como una sinfonía de sabores.
El viernes opté por trabajar desde mi casa coincidiendo con la mucama, que pasaba ese día a limpiar la leonera. Por la tarde, salí por patas para Schiphol, pasé el control de inseguridad y caminé casi hasta Bélgica para llegar a la pasarela desde la que salía el avión de Buelin con destino a Málaga. Yo ya sabía que venía con retraso, ya que uno que es espabilado y sabe juntar puntos, había comprobado que el vuelo que venía despegó con media hora de retraso. La cosa era un poco dramática porque ya yendo en hora, aterrizaba con el tiempo justillo para llegar a la fiesta compresa, compresa. Por suerte mi angelote de la Guarda estaba ese día de servicio y fue llegar el avión, echaron a los pasajeros y cuatro segundos más tarde comenzaba el embarque, con el avión petado de mierda. El piloto tenía tanta prisa que todavía había gente colocando el equipaje en los compartimientos superiores e inferiores cuando ya reculábamos. Por desgracia nos tocó despegar desde la puta Polderbaan, esa pista que está a varios kilómetros del aeropuerto y que para llegar hay que pasar por encima de dos autopistas y un montón de campos de hierba y tulipanes. El piloto se pasó por los pelos del culo lo de la velocidad máxima de cincuenta kilómetros mientras rueda en pistas e íbamos como los coches por la autopista e hice hasta un vídeo fastuoso que no pondré por pereza. Despegamos a todo meter y el hombre le pisó todo lo que pudo, recuperando todo el retraso y consiguiendo aterrizar en Málaga sin retraso y a la hora prevista. En el aeropuerto me recogió Evelyne, comentarista casual del mejor blog sin premios en castellano y fuimos para la casa del cumpleañero, que por su propia maldad llegó a la misma antes que yo y sus hermanas malvadas me cubrieron con un trapo enorme y me obligaron a entrar como si fuera el fantasma de las navidades pasadas.
De la fiesta no hablaremos pero estuvo muy bien, pero como de siempre se ha dicho y se dirá que en este el mejor blog sin premios en castellano hay cienes y miles de fotos, aquí dejo una:
Esta terrorífica imagen fue hecha por Evelyne que no sé que botones le tocó a la cámara pero consiguió que la imagen saliera como la granulosa láctea, aunque a mi se me ve igual de fabuloso que siempre. A la fiesta acudió el legendario y archifamoso Er Dani, uno de los puntales de esta bitácora y que nos regaló un montón de contenido fantástico hace unos años. Se ha regenerado y ahora es una bellísima persona, modesta y sencilla como pocas.
El sábado nos fuimos a la playa y no veas tú lo fría que está el agua en Málaga. Por Dios, ahí no mea nadie en el agua, yo que recién acabo de llegar de las Filipinas en donde el agua está calentita, calentita, del shock tan grande se me subieron los güevos hasta la garganta y ahora parece que tengo amigdalitis. Mi visita fue relámpago, así que hicimos más bien poco y el domingo a las seis de la mañana, Sergio me botaba en el aeropuerto de Málaga para regresar a los Países Bajos. El vuelo de Ryanair despegó en el minuto exacto en el que estaba previsto y aterrizamos con veinte minutos de adelanto en Eindhoven. Allí, aproveché para ir al cine y hacerme una sesión doble y después, agotado, me fui a mi casa. Y así pasé el fin de semana.
Dentro de dos fines de semana el Turco quiere que vaya a Estambul para su cumpleaños pero ya le he dicho que ni de coña. Justo ese domingo el tour de Francia pasa poco menos que por la puerta de mi casa y prefiero quedarme aquí y añadir contenido sin calidad para seguir incrementando la leyenda y el mito de la mejor bitácora sin premios en castellano







