No hay que subir a la azotea del duomo di Milano para flipar con el exceso extremo de arte. Solo hay que mirar cualquier centímetro de la fachada de esta enorme catedral y te lo encontrarás lleno de obras de arte esculpidas en mármol. Como siempre y para entonar con la norma habitual en nuestra secta, mucho niño para recordarnos que nuestro Dios siempre tiene una buena oferta de trabajo para cualquiera que les guste tocarlos. Para poder visitar la catedral hay que pagar una pequeña cantidad de dinero, aunque por lo que vi, el domingo es gratuito y para poder hacer fotos había que pagar también, al menos con las cámaras grandes porque la gente con móviles se pasaba esto por el forro y no se cortaban a la hora de hacer fotos y vídeos.
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La pollada de girar apoyándose en los güevos del toro
Hoy en día, en la era de los vuelos de bajo costo y las escapadas de fines de semana por Europa, todas y cada una de las ciudades que pretenden ser novias de los visitantes y atraerlos a su seno han de tener algo estúpido y asurdo que habitualmente te trae suerte o te asegura que regresarás algún día. Así, por toda Europa tenemos una cadena de gilipolleces dantesca y que nos sirve para confirmar que la humanidad está muy necesitada de un virus sin cura similar a la peste negra y que borre de la faz del planeta a cinco sextos de la población actual. En Milán, la pollada se hace en el interior de la Galleria Vittorio Emanuele II, en el octágono central en el que hay cuatro preciosos mosaicos con les escudos de armas de las tres capitales del Reino de Italia más la ciudad de Milán. La estúpida tradición dice que si un retardado con derecho a paga pone el talón derecho en los güevos del toro del mosaico con el escudo de armas de la ciudad de Turín y gira tres veces, le traerá suerte y merecerá el título de lerdo del barrio. Esta estúpida práctica ha provocado daños al mosaico pero eso no evita que la gente lo siga haciendo, como podemos ver a la comemielda de la foto de hoy.
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Plátano de Canarias en el Club de las 500
Hoy tenemos una foto pleistocénica, de las más antiguas que tengo en formato digital. Probablemente seguía con la fascinación de la cámara y le hacía fotos a todo y así fue como en mayo del año 2002, hace más de doce años, estos plátanos acabaron en una imagen. La foto la hice en Gran Canaria y creo que jamás ha aparecido por el blog o al menos no puedo encontrar la anotación que la contiene. Le ha tomado su tiempo y hoy le damos la bienvenida al Club de las 500.
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Estatua en la azotea del duomo di Milano
Seguimos un día más en la azotea del duomo di Milano y allí, en un pilar nos encontramos con el julay de la foto de hoy, con un tanga y por aquello de mantener la gran tradición de los tocamientos, con un niño a sus pies al que si le hubieran leído los pozos del café, le habrían dicho que se la iban a meter sin doblar allí mismo. Imagino que en la secta a la que pertenecemos tienen la suficiente inteligencia para saber que todos los siglos que han tenido de arte tan explícito se concentran en una verdad tan clara como que cuando el río suena …




