La segunda y última inmersión del día fue de nuevo en Madivaru Corner, que vale que es un sitio fantástico, pero si eso es lo único digno de Rasdhoo, para mí no vale la pena regresar, que he hecho esa inmersión un montón de veces en la semana que estuve allí. Me han salido cuatro partes y esta es la primera. En esta ocasión, en mi bitácora de buceo apunté lo siguiente: Vimos un par de tiburones de punta de aleta blanca, tiburones grises, un grupo de atunes, 3 napoleón, 1 pez hoja, varias morenas, labios dulces, corales y pececillos. La música que acompaña este vídeo es la canción Got It In You del grupo BANNERS.
Comenzamos al saltar al agua, en un lugar que ya resulta familiar porque lo hemos visto un montón de veces en estos días, esa especie de cordillera que recorremos por la parte superior. Al llegar al medio minuto, por arriba de nosotros pasaba una raya águila, que vemos desde algo lejos, aunque más tarde la pillé más cerca. Después seguimos avanzando hacia el mirador de los tiburones. Sobre los dos minutos, cuando llegábamos, vemos un banco de tiburones y un tiburón de punta de aleta grande. Los atunes se quedaron en manada por la zona y los tiburones rondaban a su alrededor. Por debajo se puede ver las burbujas de otro grupo que se habían tirado con aire enriquecido y estaban mucho más profundos, aunque no creo que vieran mucho más. Llegando a los tres minutos y medio tenemos un precioso tiburón gris con el que acabamos.
Desde que estuve laburando desde Gran Canaria durante cuatro semanas entre diciembre y enero, hubo un problema en mi keli neerlandesa que no tenía explicación aparente. Unas dos semanas después de migrar hacia África, mi vecino me manda un mensaje informando que mi luz del jardín no se había encendido la noche anterior y fue a mirar y descubrió que mi casa no tenía electricidad porque había saltado la palanca, expresión que hasta donde yo sé, es muy Canaria y se refiere a la terrorífica y estremecedora circunstancia de la vida en la que el diferencia de tu keli la desconecta de la red eléctrica. Mi vecino dedujo que el problema era del temporizador mecánico que yo uso para apagar y encender la luz del jardín durante mis ausencias prolongadas y procedió a cambiarlo, poner uno suyo y subió la palanca, otra expresión que se escuchaba muy mucho en la Isleta, república independiente cuando vivía allí.
Después de esta crisis, una semana más tarde vuelve a contactar conmigo y me informa que ha vuelto a saltar la palanca y que tras un estudio intensivo y exhaustivo a la par que primitivo, había deducido que el problema estaba en la lámpara que hay en el interior del cuarto del jardín, ese que los neerlandeses llaman schuur y que la traducción literal sería granero, pero en el mío no hay grano, así que yo prefiero llamarlo la keli de las bicis. El hombre desmontó la luz del interior y según él, había cables pelados y probablemente se produjo allí un cortocircuito, aunque esa luz estaba apagada y la lámpara bien cerrada, pero bueno, él desmontó la lámpara y puso en su lugar un portabombilla. Eso solución la segunda gran crisis de la energía eléctrica en mi keli y que, sabiendo que tengo el congelador petado, pudo haber sido un drama total. Desde ese día añadieron a sus rutinas de jubilados el pasar diariamente por mi keli para comprobar que seguía corriendo la corriente, otra expresión mágica y entrañable que me devuelve a mi infancia.
Yo regresé en enero y hablamos de hacer un estudio completo de la instalación eléctrica de la mentada keli de las bicis, o schuur (que se pronuncia como ES CUUUUUUUUUUURRR), pero hacía frío y mucha oscuridad y decidimos dejarlo para la primavera o así. Desde entonces y durante tres meses, no hubo incidentes, lo cual me intrigaba bastante porque sucedió cuando yo no estaba en mi keli y ahora que estoy, es como si hubiese un fantasma viviendo allí y que no quiere molestarme o enfrentarse con mi Ángel de la Guarda, que seguro que le da dos hostias y lo pone en su sitio. Todo eso cambió este domingo pasado.
Acababa de anochecer, la luz del jardín ya estaba encendida y yo estaba viendo algún episodio de alguna serie en mi salón mientras jugaba en la tableta y puedo confirmar y confirmo que los únicos aparatos eléctricos en activo en ese momento eran el router, la tele, la luz del salón y la luz del jardín porque ni la nevera estaba en ese momento enfriando y saltó la palanca, conmigo en mi keli. Fui al armario en el que está el contador, que es ese mágico aparato que calcula mi consumo de electricidad, o de luz, que es la forma en la que yo lo diría y digo, miré y aunque tengo cinco grupos independientes y el jardín cuelga del cuarto grupo, saltó la palanca del grupo principal, que incluye a los otros cinco. Subí la susodicha palanca y la luz regresó a mi keli.
El miércoles, aprovechando que laburaba desde mi keli, vi a mi vecino en el jardín y le informé que había saltado la palanca el domingo por la noche y que en ese preciso momento y en los momentos previos, estaba lloviendo. Le pregunté si ese mismo escenario se había producido en las dos ocasiones anteriores pero no se acordaban. Desatornillé la fastuosa lámpara del jardín, con su bombillo de bajísimo consumo y que además puedo programar como me salga de los mondongos porque tiene hasta güifi y al quitar la lámpara de la pared exterior de la keli de las bicis vi que tiene una abertura por la parte superior por la que estaba entrando el agua y los cables estaban muy pelados y cerca de la pared y probablemente el agua y esos cables pelados fueron la causa del cortocircuito. Esa lámpara está ahí probablemente desde 1984, el año en el que mi keli fue habitada por un ser humano o inhumano por primera vez, así que la quité y la tiré a la basura, cortamos el cable, lo ajustamos, lo preparamos y cambié la lámpara que estaba sobre la puerta de la cocina a ese lugar, con lo que igual, el gran misterio del salto de la palanca en mi keli ya está solucionado. La energía que llega a esa lámpara siempre ha pasado por un temporizador, aunque yo todavía sigo sin entender como, en un país en el que llueve (o llovía) con mucha frecuencia, esto no pasaba con más frecuentemente. Como no sea eso, me temo que voy a tener que contactar con una pitonisa para que investigue los espíritus que vivan por allí y encuentre la causa del problema.
En la imagen vemos la lámpara que se ha convertido en el faro que ilumina mi jardín por las noches y en mi lista de cosas para comprar he añadido una nueva lámpara para la puerta de la cocina, solo que la quiero con sensor de movimiento para que se encienda únicamente cuando me acerco a la misma. La lámpara de la foto tiene el bombillo super-hiper-mega inteligente que se puede programar para que se apague y se encienda cuando te sale de la pipa y hasta cambiar la intensidad de la luz e incluso su color.
Seguimos en Rasdhoo Beyru, y esta es la tercera y última entrega de los vídeos de la inmersión. La música que acompaña este vídeo es la canción The Message, compuesta por Daniel Pemberton y parte de la banda sonora del clásico instantáneo Proyecto Salvación – Project Hail Mary.
Cuando nos estábamos moviendo, una raya águila pasó por debajo de nosotros mientras un tiburón gris pasaba a nuestro nivel y no sabía ni para donde apuntar porque adoro ambos animales, aunque al final ganó la raya águila por su constancia y porque se mantenía en la zona, igual que nosotros. Después de los dos minutos vemos la misma o quizás otra por encima. Sobre los dos minutos y medio visitamos una Anguila listón azul, aunque estaba bastante escondida. Normalmente son grandísimas. Había otra junto a ella, pero esa decidió esconderse. Sobre los tres minutos tenemos otra raya águila y después de eso un pez ballesta que pasaba y al que observé con atención por si se decidía a atacarnos.
Llevamos una racha de casi dos semanas de bandazos de temperatura apabullantes y para los que tienes que planear una buena estrategia o resfriarte, que es lo que le pasa a la mayoría. Esta semana, a las siete de la mañana cuando salgo para el trabajo o a las siete y media cuando estoy en mi keli y voy a correr, la temperatura es de unos cinco grados, un frío de que te cagas, con lo que hay que tener guantes, chaqueta y quizás hasta orejeras y por la tarde a las cuatro y media cuando regreso, la temperatura está alrededor de los dieciocho grados y no es conveniente ponerse los guantes, ni la chaqueta ni las orejeras.
Con este panorama, estoy optando por una chaqueta de cierta tienda con nombre de cantidad de mandamientos gabacha que venden para deportes de navegación a vela, un cortavientos impermeable, que en realidad lo que impide es que el frío del viento me cale pero es lo suficientemente ligera para depender de mi cuerpo para la temperatura y yo soy como un horno. Eso por la mañana junto con los guantes y por la tarde, meto la chaqueta en mi mochila del portátil y vuelvo con mi polito de manga corta y veo a toda la gente a mi alrededor con las mismas chaquetas y abrigos con los que salieron por la mañana de sus kelis y siempre me pregunto si no se achicharran o sudan como bellacos, porque para mí, con dieciocho grados, lo último que quiero es abrigarme. Después por la tarde me voy al cine, seguramente a ver Proyecto Salvación – Project Hail Mary y para cuando salgo del cine a las once de la noche la temperatura ya está a como mucho nueve grados y de nuevo, hay que echar mano de la previamente mentada chaqueta y quizás hasta de los guantes. Es algo de locos. A veces veo gente en el tren, a las siete y media de la mañana, que van en camiseta, en pantalón corto y listos para un día de verano, porque así es como regresarán y asumo que cuando llegan a su destino, su trabajo de estar muy cerca de la estación para que les compense, porque si no, llegarán helados. También los días que trabajo desde mi keli y voy a correr a las siete y media, yo uso el calor corporal y voy en pantalón corto y con camiseta de manga corta y me cruzo con una marabunta, especialmente de chiquillos, que llevan gorros de invierno, guantes, abrigos y demás, aunque claro, todos esos tiene bicicletas eléctricas y es la bicicleta la que hace el trabajo, que ellos ya se están olvidando de lo que es pedalear, sobre todo los que tienen las bicis de ruedas gordas y que no son más que motocicletas camufladas.
El otro sitio en el que estos bandazos se notan un montón es al dormir, la casa ya se está calentando y el edredón de invierno que tengo y que usa el calor del cuerpo para calentarme, en realidad me está achicharrando y me despierto por la noche sofocado de tanto calor, pero si pongo el de verano, me pelaré de frío.
Por ahora la previsión es que llegaremos al fin de semana con estas diferencias brutales de temperatura y después seguiremos con una racha en la que por la tarde hará más frío, por la mañana tendremos el mismo frío que ahora y habrá que ajustar la vestimenta a las circunstancias
This website uses cookies
Esta página web usa cookies para recordar tu nombre si comentas. Asumimos que no te importa pero si te molesta, puedes elegir quedar fuera.AceptarRechazarLeer más
Privacy & Cookies Policy
Privacy Overview
This website uses cookies to improve your experience while you navigate through the website. Out of these cookies, the cookies that are categorized as necessary are stored on your browser as they are essential for the working of basic functionalities of the website. We also use third-party cookies that help us analyze and understand how you use this website. These cookies will be stored in your browser only with your consent. You also have the option to opt-out of these cookies. But opting out of some of these cookies may have an effect on your browsing experience.
Necessary cookies are absolutely essential for the website to function properly. This category only includes cookies that ensures basic functionalities and security features of the website. These cookies do not store any personal information.
Any cookies that may not be particularly necessary for the website to function and is used specifically to collect user personal data via analytics, ads, other embedded contents are termed as non-necessary cookies. It is mandatory to procure user consent prior to running these cookies on your website.