
El domingo fui al cine pasado el mediodía en el centro de Utrecht y cuando paseaba por la zona disfrutando del buen día, en la plaza Neude, que es una de las más emblemáticas de la ciudad y que normalmente la mitad de la plaza está ocupada por las terrazas de los bares y la otra mitad por montañas de bicicletas apiladas y dejadas allí por los estudiantes universitarios, que nunca me ha quedado claro si las recuperan o aquello es una especie de vertedero de bicis, pues allí mismito habían plantado una escultura enorme con dos kabezones y que podemos ver en la foto. Puedo jurar y juro por las bragas más sucias de Mafalda que en esa misma plaza, dos semanas antes, eso no estaba y como me intrigaba, me puse a investigar y descubrí que la escultura se titula Blijf Nabij y que ha estado allí durante once días, que acabaron ayer. Antes de seguir y por motivos académicos, merece la pena señalar que la correcta pronunciación de las dos palabrotas anteriores es Blaifnabai o si prefieres la pronunciación simplificada del neerlandés, truscoluña no es nación.
La escultura, al parecer, muestra un paciente y un familiar, o eso que antes se llamaba familiar pero que ahora por la saña, la inquina y el odio suciolista, podemita y truscolán, hay que definir como un ser querido y supuestamente el hombre, asumiendo y respetando que pida y quiera que lo identifiquemos con el género masculino, que a lo mejor el se considera un tulipán, el susodicho hombre tiene una enfermedad incurable y la mujer, que de nuevo esperamos que quiera que la identifiquemos como tal en lugar de que la identifiquemos con un bote de leche condensada, están profundamente conectados por los kabezones y la imagen nos explica visualmente la importancia de los cuidados paliativos y la cercanía de aquellos que antes se consideraban familia en esas situaciones, en la fase terminal de la vida.
Yo de siempre he tenido claro y esto me lo demuestra, que soy poco más que un cacho de carne con ojos, porque yo lo único que vi en la plaza fueron dos kabezones gigantescos que parece que están hechos de escayola y que están clamando a gritos que algún panoli haga un grafiti sobre la obra y ni jarto de güiski de garrafón habría deducido el concepto visual.
Estoy totalmente de acuerdo con la idea básica de apoyar a los enfermos, aunque aún no consigo entender por qué hay que hacer una exposición itinerante para que la gente se dé cuenta del tema. Esto lo deberían tener grabado a fuego en su código genético. El título de la obra es lo que me parece más fascinante porque la palabra nabij es una que yo jamás he usado porque en mi muy limitada comprensión, yo prefiero dichtbij, ya que ambas significan cercano, pero es que hay gente que usa vlakbij y resulta que esa también significa cercano y yo juro y perjuro que para mí no existe diferencia alguna entre ellas, pero hay holandeses que me dicen que eso es porque soy un ignorantón ya que hay diferencia entre vlakbij, cercano, y dichtbij, cercano también y hasta con nabij, cercano y yo sigo creyendo que cercano es cercano y es cercano.
