A exactamente treinta días de mi visita a las Maldivas, aún no tengo nada reservado por allí y hoy me cancelaron el vuelo de ida y me proponen que vaya al día siguiente. Una consecuencia personal de las guerras iniciadas por un energúmeno y estúpido orangután naranja al que millones de estúpidos votaron para auparlo al poder que está abusando sin sonrojo, más o menos como hacen suciolistas, podemitas y truscolanes en España o la gentuza comunista en Cuba o la otra gentuza comunista en Venezuela o los imanes musulmanes en Irán, en Afganistán y en otros lados. Como especie, probablemente nos iría muchísimo mejor si en lugar de politicastros hubiera un sistema artificial que controlara el mundo y resolviese los problemas locales sin politiqueo. Todos los sistemas que tenemos ahora mismo en el planeta fallan, da igual que sean de derechas, de centro o de izquierdas, todos se fundamentan en seres humanos corruptos y malvados que corrompen todo lo que tocan. Lo mejor sería tener un algoritmo, suprimir directamente a los millonarios, a los billonarios, a los trillonarios y hacer que la gente viva y disfrute de su vida y que los recursos del planeta se gestionen a nivel planetario.
Por desgracia un sistema así es imposible porque sus mismos creadores ya colocarían alguna puerta trasera para amañar, rapiñar y doblar el sistema a su favor y después tendríamos a los que buscarían como neutralizar eso amañando el sistema para también torcerlo hacia su lado.
Volviendo al viaje que aún no sé si haré, lo único que tengo claro es que mi Ángel de la Guarda existe y que pese a tener mi billete desde octubre, no permitió que reservara nada, algo que en otras ocasiones hago prácticamente inmediatamente y esta vez, cada vez que me planteo sentarme y hacerlo, me coloca por el camino distracciones y aventuras que después, cuando intento retomar lo de reservar, descubro que lo que iba a hacer ya no era posible. Un ejemplo de eso era la posible visita a una de las islas al sur de las Maldivas, Fuvahmulah, en la que ya he estado. Uno de los Dive Masters que conozco allí y con el que me llevo muy bien estaba trabajando en la isla y durante las navidades me había dicho que si viajaba al sur, que aún sigue siendo mi plan, podía ir hasta allí en falúa, porque ambas islas están a hora y media de camino y pasar unos días allí. Hasta me creé una lista con los días y los dividí entre los tres destinos, lo tenía todo clarísimo y resuelto, pero siempre me faltaban las ganas de mandar los correos que ya había escrito. En marzo, el amigo ese me dijo que regresó al norte, con lo que esa visita a Fuvahmulah ya no es necesaria, ya estuve allí, ya buceé allí y aunque me gustó, no es un sitio al que me apetezca volver para hacer más de lo mismo. Ahora resulta que si voy a Guraidhoo, podré bucear con el colega y en lugar de tres destinos, solo tendré dos.
Sabiendo eso, cada semana de marzo estaba convencido que esa era la semana en la que lo apalabraría todo y cada semana, no lo hacía, igual por algo que decía el Orangután naranja o que hacía y que me hacía dudar. Con los años he aprendido a confiar en mi instinto (conocido como el Ángel de la Guarda) y si lo que me dice es que no haga nada y espere, eso hago. No hay prisa, al final, o se cambian las vacaciones y voy en otra época del año o ajusto mis planes y al parecer, hay tantas cancelaciones que no habrá problema alguno para hacerlo.
Un golpe de suerte, o más bien, una acción directa de mi Ángel de la Guarda, hizo que extraordinariamente y contra toda lógica comprara todos mis billetes para ir a Gran Canaria del año salvo el de navidades y lo hice a muy buen precio y ahora, cuando todas las aerolíneas se apresuran a subir los precios, yo ya tengo mi asiento en el avión y los cambios de precio no se pueden hacer retroactivamente. Añadí hasta una visita adicional a Gran Canaria en septiembre. Ahora solo falta que las aerolíneas no se arruinen, pero por suerte vuelo con compañías grandes y que pueden capear las tormentas.
Si hubiera estado en una situación así hace veinticinco, veinte, quince, diez e incluso cinco años, probablemente estaría al borde de un ataque de nervios, con unos niveles de ansiedad brutales y haciendo planes de contingencia sobre otros planes y otros más y ahora, la expresión para definirlo es muy clara, me la suda, lo que tenga que pasar, pasará y no vale la pena dejar que ese futuro probable o improbable te arruine la vida o te quite el sueño.