Saltar al contenido

Distorsiones

  • Inicio
    • Contactar
    • Acerca de
  • Lo imprescindible
    • Visitar Holanda
    • Índice de álbumes de fotos
    • Índice de viajes
    • Recetas de cocina
    • Hembrario
    • El club de las 500
    • Álbum de fotos de bicicletas
    • Álbum de fotos de cervezas
  • Destacados
    • La Arbonaida
    • Comida en fotos
    • Mi herencia
    • uno+cero
    • Visitar Holanda
    • Mis ratos en la cocina
  • El plan B – The Back-up Plan

    11 de julio de 2010

    Hay veces que voy al cine sintiéndome como un becerro que entra al matadero. Tengo una sensación de mal fario que no veas pero sigo empecinado y claro, al final pasa lo que pasa. Es lo que pasa con las comedias románticas que o salen bien o salen muy pero que muy mal y la de hoy es de este último grupo. Se trata de la película The Back-up Plan que en España se estrenó hace un par de meses con el título de El plan B.

    Una julay pre-menopausica se le hincha la pipa del eso y como el antojo es de tener un niño, se emprobeta toda y monta un pitote del copón

    Una chama a la que se le está secando el piporro y no quiere que se le madure la fruta sin tener hijos se cansa de buscar al hombre perfecto y va a una clínica de inseminación. Según terminan de chapapotearla con la lefa de un julay desconocido sale a la calle y se tropieza con un chamo que no veas y se encoña toda. Claro, el amor es esto y aquello pero cuando el tío aún no le ha tocado ni los implantes de pezones y la tía ya tiene un bombo se tiene que armar una muy gorda. A partir de aquí todo es tratar de pasar por todas las fases de una relación en noventa minutos y conseguir llegar al final feliz que permite a los espectadores el marcharse.

    Supongo que yo no soy el único que se acuerda de aquellos año hace un siglo en los que Jennifer Lopez empalmaba éxito tras éxito. Mira que nos chupamos mierdas de películas con esa mujer y eran éxitos instantáneos. Era un fenómeno mediático, con música, cine y cualquier otra cosa. Pues que sepáis que eso es historia y que lo que le funcionó en su momento ahora no va. Tenemos un guión de puta pena, lleno de clichés y escenas que funcionaron hace treinta películas pero que cuando están muy vistos dejan de hacerlo. Tenemos unos personajes poco definidos que parecen perdidos y la mayor parte de las veces se mueven por la pantalla mendigando a los guionistas una buena frase que no termina de llegar. Después tenemos el milagro de la Jennifer, con más años que la momia de Tutankamón y un cuerpito de dieciocho años que me hace preguntar si existe alguna parte auténtica en el mismo o es fruto de la nuevas tecnologías de caucho, plástico y silicona y nuevos procesadores. A base de gilipolleces y de escenas mal pegadas vamos avanzando sabiendo que terminarán juntos y haciendo como que son una pareja feliz y por suerte, todo lo malo también acaba y cuando encienden las luces en el cine salió todo el mundo en estampida tratando de olvidar lo que tuvimos que sufrir.

    Si por desgracia te obligan a ir a verla, pues cómprate tres cervezas y procura pasar el trago lo mejor posible pero si puedes evitarla, no pierdas el dinero con esto.

    04/10

  • Toy Story 3

    10 de julio de 2010

    En el año 1995 se produjo una revolución en el mundo de cine que cambió por completo la forma en la que muchos lo veían. Ese año, una pequeña compañía llamada Pixar, propiedad de Steve Jobs, el hombre detrás de apple y uno de los genios empresariales más grandes de los últimos cuarenta años, ese año estrenaron Toy Story y a los cines acudieron millones de personas que inmediatamente quedaron enamoradas de una historia simple y hermosa narrada con animación por ordenador. El resto es historia y por si alguno no se ha enterado, muchas de las películas más taquilleras de cada año son de animación. En el año 1999 hubo una segunda parte llamada Toy Story 2 y hemos tenido que esperar once años para que llegue a los cines Toy Story 3, película que llegará a las carteleras españolas en un par de semanas.

    Los julays de Woody y Buzz se meten en un pitote que no veas cuando el chamo con el que juegan prefiere tocarse la flauta y no perder tiempo con ellos

    Han pasado un montón de años y el niño que jugaba con los juguetes de Toy Story está talludito y se va a la universidad. Ya no juega y aunque pretende guardar todos sus juguetes en el ático su madre los dona a una guardería en la que lo pasarán fatal porque los niños son muy pequeños y no saben apreciar y cuidar este tipo de juguetes. La única que parece haber tenido suerte es Barbie que se encuentra con Ken y se empecinará en volverlo a meter en el armario del que nunca debió haber salido. Woody como siempre irá en ayuda de sus amigos y tratará de rescatarlos de ese lugar.

    Es increíble como después de tantos años sin haber visto una de estas películas no tardas ni treinta segundos en recordarlo todo. Merece la pena comentar que vi la versión en tres dimensiones y que es fantástica, espectacular y muy realista. Woody, Buzz, Jessie, Mr. Potato, Rex y todos los demás vuelven y al reencontrarte con ellos te das cuenta de cuanto los has echado de menos. Con un guión muy bien escrito y que vale tanto para los niños como para los adultos y con bromas algo picantes que los chiquillos no comprenderán pero que sus padres si sabrán ver, Toy Story nos recuerda el por qué Pixar es la mejor compañía de animación y el estudio que nos ha dado algunas de las mejores películas de los últimos años.

    Todo un festival de emociones, con risas, acción, drama, cachondeo, momentos tiernos y románticos y un montón de cosas más. Un viaje al pasado y al futuro, una película para ver con niños y reírte con ellos y que tenéis que ver.

  • El gran viaje de regreso a casa

    9 de julio de 2010

    El relato de este viaje comenzó en El comienzo de otro gran viaje

    Después de veintipico días durmiendo en hoteles y moteles, comiendo en restaurantes y en donde se tercie y visitando lugares exóticos, el gran regreso a casa es algo que apetece. Al haber elegido una compañía que volaba por Hong Kong, mi regreso constaba de dos etapas y en total, incluyendo los tiempos de espera en aeropuertos y demás, rondaba las veinte horas.

    En el hotel me permitieron dejar la habitación tarde, algo que es de agradecer. Me levanté temprano, como parece ser la costumbre por aquí y bajé a desayunar. En el restaurante estábamos unos pocos europeos y un grupo de hindúes. Estos parecía que estaban en la ?ltima Cena. Eran como una banda de langostas que cuando atacaba la zona de comida, la vaciaba, llevándose platos a reventar de los que no se comían todo pero que dejaban para traer otros nuevos a su mesa. El resto los mirábamos con curiosidad, diversión y desprecio a partes iguales. Por supuesto que se quejaron y querían hablar con el gerente el cual no les hizo caso porque él también es hindú. Mi desayuno fue bastante frugal ya que viajando te atiborran a comida y no me apetecía estar todo el día como un globo. Ese día me tomé la última pastilla para la malaria o el Cólera, la rabia o el tifus o la lepra, ya no lo sé. Tras el desayuno subí a coger mi cámara y me acerqué de nuevo a las Torres Petronas. El cielo tenía un color azul intenso y quería hacer unas cuantas fotos de día con el objetivo gran angular. La noche anterior la esposa de Mr. Hyde me había dicho que hay un túnel entre el Centro de Convenciones y la torres y traté de encontrarlo. Este es el descubrimiento del milenio ya que hace que salvo por unos cien metros hagas todo el recorrido bajo la bendita influencia del aire acondicionado y eso, con treinta y pico grados se agradece. Entré en el centro comercial Suria que está en la base de las torres por el sótano y después salí a la calle e hice más o menos el mismo recorrido que la tarde/noche anterior y posiblemente las mismas fotografías, solo que en esta ocasión con luz diurna.

    Al ir a la parte delantera del edificio los taxistas me gritaban como poseídos tratando de llamar mi atención para pegarme la clavada y estafarme. Yo iba con mis auriculares haciéndome el loco y ninguneándolos hasta el infinito y más allá. Una vez terminada mi aventura fotográfica, regresé al hotel e importé las imágenes en mi portátil para elegir la que iba a enviar a la familia y amigotes. Tras esto, repartí todo sobre las camas, me puse el bañador y salí corriendo para la piscina para pasar allí las dos horas siguientes. Parte de la piscina estaba a la sombra de los edificios enormes que rodean el hotel y en ese lado se concentraban los chinos, que huyen de los rayos del sol como de la malaria. Los europeos nos agrupábamos en el que un sol de justicia nos regalaba su luz y su calor.

    Alrededor del mediodía subí a la habitación, me duché y comencé a hacer el equipaje. En mi bolsa a prueba de agua metí toda la ropa sucia incluyendo el bañador mojado. El resto fue ocupando su sitio y en menos de quince minutos tenía mis dos bolsos llenos con todo y con los cepillos de dientes que regalaban en el hotel, los champús y todo los productos de higiene minúsculos que me vienen perfectos para pequeñas escapadas. Cuando estaba por bajar a la recepción me llamaron para informarme que mi limusina ya había llegado. En Malasia tienen un concepto de los taxis muy relativo. Si son específicos y no de los que van por las calles normalmente los llaman limusinas pero sigue siendo el mismo coche Protón a gas. Bajé y en recepción me indicaron que un tipo que parecía un ogro de grande era mi conductor. El hombre tenía un cuello más grande que mis muslos.

    Subí al coche y los siguientes tres cuartos de hora los pasamos hablando y explicándole que hoy en día, las marcas comparten las fábricas y de las mismas salen varios modelos. No se lo podía creer y llamó a su primo para que escuchara mi explicación y así restregarle que en realidad sus lavadoras eran de la misma factoría. Me contó que es de Melaka y que su familia vive allí. Le alegró mucho el saber que me ha parecido una de las ciudades más bonitas de Malasia y me dijo que la próxima vez que vaya tengo que llamarlo y él me enseña un montón de rincones que seguro que no vi. Por supuesto que esto nunca pasará porque ni siquiera tengo su teléfono. El coste total del viaje al aeropuerto, el cual está a unos 75 kilómetros de distancia fue de 64 ringitt o unos dieciséis euros. A medio camino paramos en una gasolinera para repostar gas y aluciné porque no para el motor para hacerlo. Unos seis litros de gas le costaron 4 ringitt. Desconozco la distancia que podrá recorrer con esa cantidad de gas ??

    Al llegar al aeropuerto los mostradores de facturación todavía estaban cerrados así que aproveché las máquinas para sacar las tarjetas de embarque y dejar para más tarde lo de facturar la mochila. Los asientos los elegí a conciencia. En el viaje a Hong Kong voy en la primera fila para tener más espacio y mover las piernas y lo mismo en el viaje a Ámsterdam.

    El Aeropuerto Internacional de Kuala Lumpur (KLIA) es espectacular y muy agradable y además tiene Wifi gratuito por todos lados así que la espera se me hizo muy tranquila navegando por internet y matando el rato. Al ver que las empleadas estaban tomando posiciones me puse en la fila, el primero. Una china se plantó delante mía haciéndose la lolaila y mandó llamar a su marido con tropecientas mil cajas y maletas. Yo mantuve el contacto de ojos con la empleada del mostrador y cuando empezó a trabajar mandó a tomar por culo a la china y me pidió que fuera el primero. La China echaba fuego y humo por las orejas de rabia pero no pudo hacer nada y más sabiendo que se pasó por el forro de la pipa del coño la línea que se había formado.

    Tras facturar, hice unas cuantas fotos en el aeropuerto, cambié parte de la moneda local a euros y me comí una micro-hamburguesa porque tenía algo de hambre y eran las tres y pico de la tarde. Después crucé el primer control de seguridad, el control de pasaporte en donde el empleado me recordó que España es el país que ganará el mundial de fútbol (me pregunto si seguirá en la lucha para cuando aparezca esto publicado o incluso si habrá ganado) y después de añadir un nuevo sello a mi pasaporte crucé el segundo control de seguridad, en el que todavía te dejan pasar líquidos.

    Tras este estás en la terminal de salidas propiamente dicha y tomé el tren que me llevaba hacia la terminal remota desde la que salía mi avión. Ya la conocía del año pasado y tengo que reconocer que la han reformado y han puesto un montón de tiendas nuevas en las que por supuesto no compro nada porque son libres de impuestos pero con precios abusivos. Llama la atención que en las tiendas de ropa y complementos para señoras atienden unos callos malayos de vomitar de asco, unas musulmanas de esas que se ponen el trapo de limpiar el piso alrededor de la cabeza y que parecen sacadas de una aldea de orcos o mismamente de Vecindario en Gran Canaria. Había una que pedía a gritos un bozal porque parecía un Pittbul. Imagino que las eligen así, del lado de los orcos para que las tías que compran no se sientan intimidadas ya que en las tiendas de ropa y complementos para caballeros ponen unas pencas increíbles que te la ponen dura solo aleteando las pestañas, unas tías que más que vendedoras parece que están allí para que les taladres el potorro y sudes un poco con ellas. Me reía por lo bajini con mis pensamientos barriobajeros cuando llegué al lugar en el que hay unos asientos que permiten tumbarte y con una buena conexión Wifi. Me puse a enviar correos y a lanzar hacia el universo de Distorsiones todas las anotaciones de los días anteriores que no aparecerán hasta el veintipico de junio cuando un grupo de empleados del aeropuerto hindúes llegaron al lugar y uno de ellos se sentó a mi lado directamente a mirar la pantalla, en un acto de violación de intimidad que merece un juicio y pena de muerte. El hijoputa apestaba a sudor hasta niveles que no se pueden cuantificar y le tuvo que tocar un montón los güevos verme ignorarlo completamente y seguir escribiendo porque eso era lo que estaba haciendo y en la pantalla solo habían letras y palabras en español que no podía comprender. En un momento determinado se aburrió y se volvió al árbol del que debe colgar en la selva. Quiero recordar que después de los cabezudos de los coreanos, los hindúes ocupan la segunda posición en mi lista del eje del Mal y no seré yo el que llore por ninguna de esas sub-especies si algún Dios decide un día erradicarlas del universo y restaurar el equilibrio.

    Me despisté y para cuando me di cuenta ya casi era el momento del embarque así que recogí mi chiringuito y me acerqué a la puerta. Lo bueno de llegar tarde es que no había cola. Pasé el control de seguridad y me pusieron en un pasillo de la sala de embarque. Lo tienen muy bien organizado y van abriendo pasillos según la zona del avión con lo que evitan a los que se quieren colar y se hacen los tontos cuando llaman a otras filas. Al ir andando al avión una señora china que está más cerca del reino de los muertos que del de los vivos corrían despatarrada como si le fueran a quitar su asiento. Mi teoría sobre el porqué andaba con las patas abiertas es que se endiñó por la pipa del coño la botella de agua para que no se la quitaran y no quería sacársela hasta estar en la zona segura del avión.

    A mi lado se sentó una pareja con dos niños pequeños y me imaginé que una vez estábamos en vuelo les pondrían la cuna para que al menos uno de ellos pueda dormir, lo cual no me preocupaba ni lo más mínimo porque quería aguantar despierto hasta el segundo vuelo y así ir adaptándome al horario europeo. Crucé los dedos y deseé que los chiquillos lloraran con ganas las tres horas para así no caer en la tentación del sueño.

    Cuando iban a explicar las boberías de siempre, lo de los salvavidas y las puertas de emergencia, una de las azafatas se vino junto a nosotros y lo dejó todo en el suelo. Al agacharse para recoger el cinturón por culpa de la micro-falda que usan de uniforme y la dirección de sus piernas, ante mí quedo expuesta su almendrilla. Creo que ella se dio cuenta y miró para mi y sonrió. Al levantarse me fijé en la chapa con su nombre y vi que se llamaba Almendra, lo cual le viene como anillo al dedo. La señorita Almendra se portó conmigo como una campeona y se deshizo en atenciones durante todo el vuelo.

    A la hora de la comida, los dos niños estaban con el mal de San Vito y no se paraban quietos. Yo a esas alturas ya había deducido que eran gemelos. La chiquilla estaba con la madre sentada a mi lado y las azafatas le pusieron la cuna pero la niña no entraba allí ni con calzador, estaba ya un poquito talludita para una cuna de bebé. La azafata sacó mi mesa del brazo del asiento (os recuerdo que iba en la primera fila) y al hacerlo le trilló los dedos a la puta niña que no dejaba de moverse. Ahí sí que comenzó a gritar y llorar y empezó la fiesta. En las siguientes dos horas los chiquillos no pararon de correr por el avión, gritar, saltar al asiento de detrás y hacer todo lo que les vino en gana mientras el padre pasaba olímpicamente y la madre controlaba uno y se le escapaba el otro.

    Al aterrizar el niño casi se va corriendo por el avión mientras tomábamos tierra. Una vez en el aeropuerto de Hong Kong, pasé por un mini control de seguridad y entré en la mega-hiper-terminal. Está claro que este aeropuerto lo hicieron pensando en los pasajeros. Además de increíblemente agradable es práctico y lo encuentras todo fácilmente. Me pregunto porqué no le pagaron un viaje al pollaboba que hizo la nueva terminal de Madrid Barajas para que aprenda algo.

    Tenía veintitrés dólares de Hong Kong de mi paso por allí (unos dos euros) y los usé para comprarme un helado y un trozo de tarta de manzana. Después me acerqué a uno de los numerosísimos puntos con enchufes para que puedas recargar tus aparatos electrónicos, me conecté al Wifi gratuito del aeropuerto y maté dos horitas navegando y charlando con lo amigos.

    El embarque de los Boeing 747 de Cathay Pacific es alucinante. Lo hacen en un periquete. Yo estoy acostumbrado a la hora larga que les toma a los de KLM hacer la misma tarea y todavía no me termino de creer que puedas hacer lo mismo en quince minutos pero es cierto, lo he vivido dos veces. De nuevo tenía una fila sin nadie delante, con más espacio para las piernas y con una buena separación del tipo de al lado ya que en esa fila la mesa está en el reposabrazos.

    Despegamos y nos trajeron la cena casi al momento para que la gente se acueste a dormir. Yo me tomé cuatro pastillas para el sueño, me puse la almohada del cuello y el antifaz para los ojos y así maté las siguientes seis horas. Me desperté todo doblado porque dormir en los asientos de los aviones es criminal. Después seguí dormitando un par de horas más, a ratos despierto y a ratos dormido. Me levanté, paseé, comí galletas y chocolatinas que dejan en varios puntos del avión para los pasajeros y también me dediqué a ver episodios de las series que tenía conmigo.

    Dos horas antes de llegar comenzaron a despertar a la gente, abrir las ventanas y a servir el desayuno. Después vinieron las maniobras de aterrizaje y el Gran Pájaro se posó en el aeropuerto de Schiphol alrededor de las seis y cuarto. Como estaba en la parte delantera no tardé mucho en salir y mientras leía mi correo me acerqué al control de pasaportes y después fui a buscar mi mochila, la cual eligió salir pronto y así, a las 7.58 estaba en un tren Intercity que me llevaba a Utrecht y a las ocho menos cuarto entraba en mi casa después de veinticinco días fuera. Largué los bolsos, me di una ducha, me vestí, cogí mi bicicleta y me fui a trabajar y así acabaron las vacaciones y el relato de las mismas.

    Fin.

  • Casas de la época colonial en Chinatown

    9 de julio de 2010
    Casas de la época colonial en Chinatown

    Casas de la época colonial en Chinatown, originally uploaded by sulaco_rm.

    Aunque se ven un poco descuidadas, estas casas de estilo colonial están en el centro de Kuala Lumpur y a mí personalmente me llamaron la atención. Me recuerda a las calles de la Isleta, con casas de colores vivos que se alternan. En los bajos de todas las casas hay negocios y justo enfrente y fuera de la foto paraban un montón de autobuses.

←Página anterior
1 … 2.741 2.742 2.743 2.744 2.745 … 3.771
Página siguiente→
  • Genín
    en Las pelis de junio
    Eres un héroe, yo no podría tragarme sem…
  • Genín
    en Aprende a sumar totorota
    Lo que te decía que yo pagaba, es con to…
  • Genín
    en Guraidhoo día 1 – Regresando a Kandooma Thila 2
    Son preciosas las rayas águilas… 🙂 Sa…
  • sulaco
    en Aprende a sumar totorota
    Yo pago 65 leuros al mes, TODOS LOS MESE…
  • Genín
    en Aprende a sumar totorota
    Yo en Almonte no pagaba luz, tenia mi pr…
  • Genín
    en Aprende a sumar totorota
    Yo te puedo decir que sin tratar de ahor…
  • Genín
    en Minions & Monsters
    Me dan bastante asquito al pasar volando…
  • Genín
    en Jackass: Lo mejor para el final – Jackass: Best and Last
    Paso mucho y rápido… Salud

Únete a otros 15 suscriptores
Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.
  • YO NUNCA – Fui ninguneado
    12/06/2023
  • YO NUNCA – Jiñé a oscuras
    22/05/2023
  • YO NUNCA – Hablé meando
    01/05/2023
  • YO NUNCA – Viví la transición
    10/04/2023
  • YO NUNCA – Conté un secreto de algún colega
    20/03/2023
This website uses cookies
Esta página web usa cookies para recordar tu nombre si comentas. Asumimos que no te importa pero si te molesta, puedes elegir quedar fuera.Aceptar Rechazar Leer más
Privacy & Cookies Policy

Privacy Overview

This website uses cookies to improve your experience while you navigate through the website. Out of these cookies, the cookies that are categorized as necessary are stored on your browser as they are essential for the working of basic functionalities of the website. We also use third-party cookies that help us analyze and understand how you use this website. These cookies will be stored in your browser only with your consent. You also have the option to opt-out of these cookies. But opting out of some of these cookies may have an effect on your browsing experience.
Necessary
Siempre activado
Necessary cookies are absolutely essential for the website to function properly. This category only includes cookies that ensures basic functionalities and security features of the website. These cookies do not store any personal information.
Non-necessary
Any cookies that may not be particularly necessary for the website to function and is used specifically to collect user personal data via analytics, ads, other embedded contents are termed as non-necessary cookies. It is mandatory to procure user consent prior to running these cookies on your website.
GUARDAR Y ACEPTAR