Una de mis fotos favoritas de todas las que he hecho en la ciudad de Nueva York es esta con Atlas sujetando el mundo desde el lado del Rockefeller Center y la catedral de San Patricio al fondo. La hice en diciembre del año 2006, en un día que hacía un frío terrible y justo antes de visitar el MOMA. La foto la vimos por primera vez en Distorsiones en febrero del año 2007 en la anotación Catedral de San Patricio y Atlas sujetando el mundo y hoy le damos la bienvenida al Club de las 500.
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Qué poco dosputocero que soy
Si tuviera la posibilidad de pedir un deseo y saber que se iba a cumplir pediría días de sesenta horas para dormir ocho y que me queden cincuenta y dos con las que hacer otras cosas. Con veinticuatro no tengo suficiente, pierdo ocho en el trabajo, de cinco a seis durmiendo y en el poco tiempo restante tengo que comprimir tantas cosas como puedo y ni siquiera es suficiente. Tras mi vuelta de Polonia ha sido el acabose. No paro. O estoy liado con las clases de neerlandés o tengo algún evento social y mientras sigo dejando pasar los días sin procesar las fotos de las águilas, esas dos mil imágenes que tengo que reducir a menos de cuatrocientas y de las que aún solo he tocado unas pocas.
Esta semana comenzó a todo gas y todavía no he conseguido apearme de la ola sobre la que cabalgo. El lunes consumí varias horas ocupado con los deberes de holandés, una tarea tediosa y que requiere de un montón de tiempo. El martes me enteré por la tarde que mi profesora tiene la gripe cerda mejicana y que cancelaron la clase y después de una copiosa cena me pasé a visitar a mis vecinos y estuve en su casa casi tres horas. El miércoles se presentaba como un día tranquilo hasta que se me ocurrió invitar el lunes a un amigo a mi casa a cenar el jueves. Tenía planeado algo sencillo y charlar un rato pero su esposa también se apuntó al evento y como sé que ella disfruta de verdad con la comida que preparo decidí currármelo un poco más y al final acabé cocinando durante varias horas. En paralelo he estado haciendo magdalenas durante toda la semana porque la gente no deja de pedírmelas y aunque parezca increíble, he cocinado sesenta magdalenas en siete días y solo me he comido cuatro. El resto han encontrado a su media naranja en un montón de gente distinta, han viajado a cinco lugares diferentes y seguro que han alegrado unos pocos minutos a las cincuenta y seis personas que las comieron.
Anoche cuando me fui a dormir tenía un tupperware lleno con Tres quesos marinados en la nevera, once Magdalenas listas para ser adoptadas, ocho raciones individuales de Flan de huevo enfriándose en la nevera, un montón de pollo macerándose con miel, vino y aceite para cocinarlo hoy a la Saint-Tropez y casi cincuenta wonton rellenos de langostinos y carne de cerdo preparados de los que separé el grupo que iba a usar para una sopa con wonton que quería hacer hoy. Con la tranquilidad que da el saber que todo está más o menos bajo control salí del trabajo en un día extremadamente productivo y de esos en los que el viento te sopla de cara y todo se resuelve solo.
Llegué a mi casa con una barra de pan bajo el brazo y me puse manos a la obra. El pollo al horno a cocinarse lentamente, unas cuantas manzanas al fuego para cocinar Appelmoes, una receta que pondré próximamente y que está de morirse, papas al fuego para hacer puré de papas y los preparativos para la sopa de wonton. Para cuando todo estaba listo mis amigos tocaban el timbre y comenzaba el homenaje. Lo único mejor que cocinar y disfrutar preparando la comida es ver las caras de la gente cuando les gusta lo que están comiendo y saben disfrutarlo. Cada una de las cosas que fui poniendo en la mesa fue desapareciendo rápidamente entre halagos. Los quesos, deliciosos. La sopa con wonton, fantástica. El pollo a la Saint-Tropez, maravilloso, con el appelmoes que estaba para correrte de puro gusto y un puré de papa con un ligerísimo toque a mostaza y que era como una golosina. Seguimos con el flan de huevo y oh Dios, fue legendario. Y bueno, las magdalenas a la saca que nos las comemos mañana para desayunar. Cuando se pasan amigos por mi casa me gusta preparar estas cenas eternas, de dos horas de duración en las que los platos van llegando de uno en uno y aunque sabes que ya has superado la frontera de la gula te ves forzado a seguir comiendo porque no terminas de elegir aquello que está mejor.
Mañana será otro día y llega cargadísimo. No creo que vuelva a mi casa antes de las diez de la noche y para el sábado ya tengo también todo el día pillado. El domingo, si Dios quiere, podré recoger las dos toneladas de hojas de mi jardín, comenzar con los deberes de holandés para la clase del martes y seguir con la lenta tarea de procesar las imágenes del workshop en Polonia.
Ya lo puse en el título. ¡Qué poco dosputocerista que soy! Me paso el día en la calle, interactuando en el mundo real con amigos y conocidos y exprimiendo al máximo estos cortos y obscuros días de otoño. A veces pienso si no sería mejor tener a todos mis falsos amiguitos del alma en el feisbuc, encerrarme en mi casa todo el día y comer pizzas congeladas de marca blanca de las que venden en el supermercado por cuatro perras gordas. Seguro que no tendría los problemas que tengo ahora con la falta de tiempo.
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Geometría de las setas en el club de las 500
Hoy damos un gigantesco salto atrás en el tiempo. Regresamos a octubre del año 2003. Hace seis años hice esta foto en los bosques del Hoge Veluwe y la vimos por primera vez en la bitácora en noviembre del 2005 en la anotación Geometría de las setas. Han pasado cuatro años y sigue siendo una de mis fotos favoritas aunque no sé explicar por qué. Ha ido acumulando visitas bien despacio y por fin ha llegado la hora de darle la bienvenida al Club de las 500.
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Álbum de fotos de Delft
La ciudad de Delft está a medio camino entre Rotterdam y la Haya y es famosa por su relación con la familia Real Holandesa y por la cerámica de Delft. Es una pequeña y encantadora ciudad universitaria de menos de cien mil habitantes con un centro histórico muy holandés y que merece la pena visitar. En este álbum están agrupadas todas las fotos de Delft y en Delft y su cerámica azul tienes información suficiente para planear tu visita. Si estás buscando información sobre Holanda no te olvides de pasarte por Visitar Holanda, la bitácora hermana de Distorsiones.













