Me fascinan las casas con tejado de caña. Siempre me fijo en la perfección que desprenden, en como todas esas pequeñas cañas se unen para crear una tupida manta que cubre la casa y la protege de las inclemencias del tiempo. Cuando veo una casa con este tipo de tejado siempre pienso que su interior ha de ser más cálido y acogedor, que al acostarte por la noche y mirar hacia el techo de la habitación igual sueñas con los límites del universo y en esos sueños llegas a ellos sin problemas. En la foto de hoy, además del tejado lo tenemos acompañado por una ventana preciosa.
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Marrón oscuro casi mierda
Uno de los aspectos más interesantes de las bitácoras es que con el paso del tiempo crean micro-comunidades, grupos de personas que sin tener un interés común reinciden en un lugar y aportan contenido a través de los comentarios. La bitácora sirve como punto de partida para conversaciones que van saltando de tema en tema y desviándose según los intereses de los lectores o de la persona que maneja la batuta. Distorsiones tiene una de esas micro-comunidades, un núcleo muy pequeño de gente que comenta regularmente e incluso se mandan mensajes unos a otros a través de los comentarios, se hacen preguntas, piden consejo y sin darse cuenta participan del juego que forma una comunidad. A veces cuando sucede me da miedo intervenir y escribir algo porque puedes estropear esa magia que es tan difícil de conseguir.
Las conversaciones a veces saltan de un medio a otro. Comienzan a través de un comentario y después siguen una ruta distinta. Ayer Waiting dejaba un comentario críptico en una de las anotaciones. Después intentó llamarme pero yo andaba liado en la oficina y no pudimos hablar.
Esta mañana hablamos y me desveló la noticia bomba. Allá por el año 2006, en una fatídica tarde de primavera fui al cine en España a ver una película del país. Ya sabéis que yo no discrimino y aunque el trailer o el título me de mala espina procuro tragarme esas malas vibraciones y voy al cine a ver cosas que el sentido común te dice que has de dejar de lado y después sucede lo que sucede. Uno de esos tragos de aceite de ricino fue la película Azul oscuro casi negro con la que me despaché a gusto en aquel entonces. Aunque ahora no se vea en los comentarios hubo una transferencia de descalificaciones bastante subida de tono con una intelectual a la que le gustó la película y que inmediatamente me odió por expresar mi opinión. La tipa llegó al extremo de dejar comentarios en la página del director y en otros sitios expresando su profunda frustración porque a mí no me gustaba y lo decía a mí manera. Desgraciadamente ella tenía tan poco cerebro que jamás fue capaz de comprender el título de esta bitácora, el cual os recuerdo que es, ha sido y será siempre Distorsiones. Yo acababa mi crítica sugiriendo un nuevo título para aquella historia, uno más directo y claro para ayudarnos a los espectadores a saber lo que debíamos esperar. Se trataba de Marrón oscuro casi mierda.
El tiempo ha pasado, el mundo ha seguido girando sin descanso y tres años más tarde se estrena la segunda película de este director y como su estreno no ha coincidido con ninguna de mis visitas al país es poco probable que hable de la misma (aunque al menos me ahorraré el borrar los comentarios en caso de no gustarme ??). Waiting fue al cine a ver esta nueva historia y en una escena se quedó muerta porque uno de los personajes decía la frase que yo había usado en el pasado: Marrón oscuro casi mierda. Salió del cine, entró en mi bitácora, buscó la anotación en la que ella sabía que debía estar y allí la encontró. Mis cuatro palabras, esas que había combinado para expresar mi opinión sobre una película habían sido usadas por el director en otra de sus historias.
Ahora sí que me queda pena no poder ver su nueva película. Igual hasta conseguía otra frase para que acompañe su próxima historia.
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El lago sin fondo
La gente piensa en los Países Bajos como el lugar de los canales y muchas veces tiene la impresión que esas autopistas y lagos son muy profundos. Junto a Giethoorn está el Bovenwijde, un lago que conecta con los canales del pueblo y por el que también navegamos los turistas. En una de mis visitas, un par de chiquillos jugaban en el lago con un velero y ese día además de una temperatura bastante alta no corría el aire. Uno de ellos optó por saltar al agua y tirar del velero. La profundidad del lago es de poco más de medio metro aunque como el agua es turbia tendemos a creer que es un lago sin fondo.
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El coche de los picapiedra
Si algún día tengo un coche espero que sea como este, de madera y espero que no contamine. No sabéis lo bien que se vive sin tener un vehículo en la puerta de tu casa, usando la bicicleta y el transporte público para moverte. En ocasiones puede que sea más lento pero siempre es más relajado. Hace un par de días alquilé un coche y para recorrer los cuatro kilómetros que separan mi casa de la estación de Utrecht perdí casi cincuenta minutos. Me sirvió para recordar que no es oro todo lo que reluce y que por más que la gente te explique lo conveniente que es el tener coche propio, lo cierto es que los atascos no tienen nada de divertidos y por muy bonito que me lo pongan, pegarte un montón de horas conduciendo para llegar hasta Luxemburgo o toparte en el regreso con la desagradable sorpresa de tener la autopista A2 cerrada y verte obligado a dar un rodeo de cien kilómetros que además te cuesta más de hora y media por culpa del tráfico no tiene gracia. Me quedo con mis ratos pasados en el tren, relajado, escuchando un audiobook, mirando el paisaje, observando los campos inmensos de hierba y sin tener que preocuparme por todo lo que sucede a mi alrededor.



