Después de varios días en los que las mareas me negaban el poder bajar al mejor lugar de buceo de Guraidhoo, por fin me llegó mi día y como en ocasiones anteriores, fue espectacular, aunque muy diferente a las inmersiones anteriores que había hecho allí porque la corriente era totalmente distinta y en lugar de lanzarnos a plomo, bajamos a la planicie que hay en el lugar y después buscamos los tiburones. Nos cruzamos con un grupo de buceadores grandísimos pero ellos estaban muchísimo más lejos de los tiburones que nosotros. De esta inmersión me han salido tres partes. La música es la canción de John Williams The Duel, que salía en la película Las aventuras de Tintin: el secreto del unicornio – The Adventures of Tintin, una que a mí no me gustó pero que nada.
Comenzamos en la planicie, buscando los tiburones. Ese es un lugar en el que hay corrientes muy fuertes y se ve en la ausencia de grandes corales y también los peces son más adultos. Vamos avanzando por la zona y saludando a todos los que ya me conocían desde el 2019. Sobre el primer minuto tenemos un pescado que parece un tapaculo o un lenguado, plano y pegado al suelo. Cuando me acerqué se movió. Continuamos avanzando. En esta inmersión fui yo solo con uno de los Dive Masters. Sobre el segundo minuto se ve a la derecha el lugar en el que la profundidad baja hasta los veintisiete metros o así. Por esta zona los corales son negros y pequeños. Vemos algunos peces grandes de los que mi ignorancia me impide saber su nombre. Era increíble bucear ahí sin una corriente fortísima, que todas mis experiencias fueron llevando un garfio para anclarme al fondo y que no me arrastrara la corriente. Para cuando acaba este vídeo todavía no hemos visto ningún tiburón.
Este año, en la multinacional del país del sol caguiente en la que trabajo, en lugar de la tradicional caja de Navidad con morralla, optaron por un concepto que se está volviendo muy popular en los Países Bajos y que denominan como mercado navideño y que consiste en dar a los empleados una o varias bolsas y una serie de monedas más falsas que truscoluña, que no es nación y que ellos usen esas monedas para comprar lo que quieran de lo que está disponible en el mercado. La idea es que la gente siempre se queja de que te dan una caja con un montón de cosas que no quieres y así al menos eliges aquello que te interesa. La cantidad de monedas que nos daban era de cincuenta. El mercado sucedió este lunes. Nos mandaron un correíllo explicando que de cara hora, treinta minutos estaban reservados para un grupo muy específico de empleados, gente de la fábrica que no tienen la flexibilidad de salir cuando les sale de la pipa y los otros treinta minutos eran para el resto.
El mercado tenía tres zonas como la que vemos en la foto y aparte del alcohol que tenemos por la derecha, o las mantas y albornoces del fondo, había una zona de libros, perfumes, cremas para momias como Virtuditas, velas, cirios, cargadores y cables de ordenadores, mochilas de todo tipo y bandejas y coñas de cerámica. Así, cada uno iba a lo que le atrae y cogía lo que le mola. En mi caso, cogí una mochila que no sale en la foto y que tiene unos ganchos con los que agarrarla a la parte de atrás de la bici, para llevar el portátil ahí y no tenerlo a la espalda, cogí un par de quesos y un juego. Me sobraban diez monedas y no había más nada que me interesaba, así que hice lo que haría cualquier bellísima persona en el mundo, compré tres cervezas especiales y se las regalé a tres colegas, específicamente seleccionados.
Cierto joputa-terrorista-islámico-de-mielda del que ya he hablado, decidió esperar hasta el final para regatear y que le den las cosas más baratas y así venderlas y también para que todo el mundo le diera las monedas sueltas que le sobraban. Mi primer objetivo con la cerveza era que los tres a los que se las regalé, son lenguarazas y se lo van a contar no solo a su confesor, lo van a publicar en el Boletín Oficial de la Empresa y lo contarán y recontarán hasta el fin del mundo, algo que yo esperaba para enviarle un mensajillo al terrorista, que ve como perdió diez monedas. Mi otra actividad, durante la tarde, fue localizar a todo el que tenía monedas sueltas, a todo el que quería algo y le faltaban monedas y conectarlos, con lo que para cuando el moro empezó a mendigar monedas, nadie tenía ninguna, algo que lo emputó que no veas, casi tanto como saber que yo regalé diez y que todas las que le sobraron a mi jefe las ubiqué con gente de salario bajo que quería cosas y ya no tenían monedas suficientes. Cada una de las cervezas fue un puñal en la espalda del terrorista, se lo tomó muy pero que muy mal, sentado a mi lado, pero sin poder decir nada y además se enteró porque cada uno de los tres agraciados vino por mi sitio a requetequeteque agradecerme el detalle. Tenía tanto odio dentro que los latinos de la empresa me han dicho que ya no les habla y los musulmanes me han dicho que a ellos también no les habla y de mí se cuenta y se dice que uso mi ingente red humana para favorecer a los menos agraciados y lo hago altruistamente. Del empute que tenía, el resto de la semana se la ha pasado trabajando desde su keli, que no quiere ni verme a mí ni a los otros. El pobre desgraciado no sabe la que le tengo preparada para la fiesta navideña, en la que pienso hacer un despliegue de popularidad que se recordará durante los próximos doce meses. Las úlceras que está macerando le reventarán pronto.
Para la segunda inmersión de ese día, pasamos por encima de Manta Point y vimos un par de mantas y decidimos bajar, aunque al final estaban en la superficie y no en el fondo. Aún así, la zona es muy bonita y la recorrimos. Esta inmersión tiene un único vídeo. La música es de John Williams, la fanfarria hiper-mega conocida que hizo para los Juegos Olímpicos de los Angeles.
Lo llaman el acuario de atrás porque realmente es como estar dentro de un acuario petado de peces de todas las formas y colores y con mucha arena alrededor. En los sitios en los que hay construcciones con corales, son como ciudades de toda la vida que hay. Pasamos junto a esos sitios y todo el tiempo hay peces yendo y viniendo y perfectamente indiferentes a nuestra presencia. En este vídeo vemos muchos corales de cerca porque aproveché para acercarme a esos grandes olvidados. Alrededor de los dos minutos y medio llegamos a uno fabuloso y lleno con unos peces celestes preciosos que se escondían entre los corales cuando se asustaban. Un minuto más tarde, en otro lugar, son unos preciosos peces con bandas blancas y negras, aunque el flipe viene cerca del cuarto minuto, cuando los peces se escondían con mi respiración.
Yo estaba angustiadísimo pensando que igual no llegábamos a este hito histriónico, histérico y hasta histórico y que sucede después de aquel otro que ocurrió a finales de agosto y que celebramos en Tres mil doscientos días de constancia en el Duolingo. En realidad han pasado unos días, pero que nadie se agobie que estas cosas no se me pasan. Los tres mil trescientos días sucesivos usando Duolingo para practicar idiomas significan NUEVEaños y doce días, que hemos superado un nuevo año y entramos en el carrerón por conseguir una década, que yo hasta me quiero de creer y me creo que lo conseguiré y si no, pues mira, que me quiten lo bailao. Gracias a los viajes en tren estoy currándome el duolingo a destajo, estoy a un ritmo de siete mil puntos por semana, que es un pasote. En cuanto a los idiomas, la rutina es la habitual y no he añadido ninguno nuevo.
De mantener la racha, la próxima vez que cruzaré una marca reseñable será un día antes del día de los padres.
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