Saltar al contenido

Distorsiones

  • Inicio
    • Contactar
    • Acerca de
  • Lo imprescindible
    • Visitar Holanda
    • Índice de álbumes de fotos
    • Índice de viajes
    • Recetas de cocina
    • Hembrario
    • El club de las 500
    • Álbum de fotos de bicicletas
    • Álbum de fotos de cervezas
  • Destacados
    • La Arbonaida
    • Comida en fotos
    • Mi herencia
    • uno+cero
    • Visitar Holanda
    • Mis ratos en la cocina
  • El precio de la belleza

    9 de julio de 2008

    Una fina lluvia caía sobre el césped. El intenso verde de la hierba resaltaba con el agua que lo empapaba. Extrañamente, en el cielo se podía ver un precioso sol y un arco iris que abría una puerta hacia algún lugar desconocido.

    Dejó las herramientas en la caseta y se acercó a mirar las hortensias. Acarició con cariño una de las flores y quitó las hojas secas. Las plantas respondían a sus cuidados dando lo mejor de ellas mismas, iluminando su jardín con su belleza.

    Siguió caminando y llegó al final del mismo, a un lugar en el que no crecía nada, un rectángulo de tierra húmeda y revuelta. Se le torció el gesto e hizo como si no lo miraba. Esa era la única aberración de su hermoso mundo, un lugar que necesitaba pero en el que no quería pensar. Estaba allí porque incluso en el más perfecto de los universos existe el mal y aquí, en este rincón dedicado a exaltar y elogiar la belleza, el mal lo encarnaban sus vecinos. Ninguno de ellos parecía comprenderlo, todos lo saludaban y pensaban que no se daba cuenta de sus miradas, silenciosos reproches porque sabían que él estaba detrás de todo.

    Sonrió. El bien siempre triunfa, igual que en las películas. ?l los había advertido, les dio suficientes oportunidades para que lo arreglaran pero ellos no querían comprender. Al final pasó lo que pasó y nadie lo podía culpar por ello. Si uno deja una puerta abierta es porque quiere que curioseen en el interior o porque desea que algo que posee y quiere con vehemencia escape. Y así sucedía. Salían de las casas y algún imán los mandaba directos a su jardín, su posesión más preciada y arañaban, destrozaban y deshacían su precioso trabajo.

    Llegaban incluso más lejos porque esos malditos gatos soltaban sus excrementos entre sus rosas, junto a sus hortensias o sobre el césped. No les importaba que fuera una propiedad privada y parecían ignorar el cartel que prohibía la entrada. ?l no dejaba la puerta abierta y el muro de casi dos metros debería servir de advertencia.

    Así que pasó al contraataque. Primero vino el alambre electrificado rodeando su perímetro. No sirvió de mucho, los gatos siguieron entrando, saltando sobre la trampa. Ese fue el último aviso que dio. Si querían guerra, la iban a tener. Compró el veneno y con el mismo impregnó el cebo. Era como pescar, pero en casa. Lo dejó en un rincón que sabía que frecuentaban y un día más tarde allí estaba una de esas bestias malditas, tirada sobre la hierba, inmóvil, con un poco de espuma saliendo de su boca.

    Abrió la zanja al final del jardín y lo enterró allí. Dejó pasar unos días. No podía evitar sonreír al ver los carteles pegados en las farolas en los que el descuidado dueño solicitaba ayuda para encontrar a su gato. ?l sabía que nunca lo harían.

    El segundo en caer fue una semana más tarde. Una bestia enorme y peluda que a veces, cuando la descubría en el jardín, se enfrentaba con él. Lo enterró en la misma zanja. En las farolas ambos gatos compartían protagonismo. Por este hasta ofrecían recompensa. Los otros dueños intuyeron que algo iba mal y por unos días no dejaban salir a sus animales de casa. Por desgracia la gente siempre olvida. ?l no quería hacerlo pero no iba a permitir que estropearan su jardín. Hubo un tercero, un cuarto, un quinto y un sexto. Después llegó la calma. No quedaban gatos en aquella calle y él no los echaría de menos.

    Por eso los vecinos lo miraban. Conocían su odio por los gatos e intuían que él los había eliminado. Ninguno de ellos se atrevió a preguntarle. Mejor así. Pronto llegaría el otoño y empezaría a preparar el jardín para el invierno.

  • Maxima Brug

    9 de julio de 2008
    Maxima Brug

    Maxima Brug, originally uploaded by sulaco_rm.

    En Marken los pequeños puentes para salvar la multitud de minúsculos canales que hay en la isla reciben nombres de reinas y princesas holandesas. Hoy vemos el puente de Máxima, con el que los habitantes de esta pequeña península que antes fue isla rinden homenaje a la que será su reina en un futuro no muy lejano.

    Si prestáis atención, veréis que a la izquierda hay una cadena colgando del puente. Cuando llegué a Holanda, allá por el año 2000 y visité por primera vez Marken, los puentes se podían abrir tirando de esta cadena para que cruzaran los barquitos. Supongo que se terminaron cansando en ese lugar de los turistas que los dejaban abiertos y ahora el puente está anclado al suelo con un candado y a menos que tengas la llave, ya no se pueden abrir.

    En Marken uno siempre siente una extraña sensación al pasear en sus calles porque el pueblo se hizo de espaldas a las carreteras asfaltadas, los coches, el tráfico y todo eso que asociamos con nuestra era y da la impresión de estar andando en un lugar que han sacado de tiempos pasados.

    En Zaanse Schans o Volendam y Marken tienes mis sugerencias para organizar una visita a esos lugares. Si quieres encontrar abundante información sobre los Países Bajos y particularmente de Amsterdam y alrededores, te sugiero que comiences por la Guía para el turismo en Amsterdam y Holanda y en el Álbum de fotos de Volendam y Marken puedes ver todas las fotos.

  • Nada es imposible

    8 de julio de 2008
    Nada es imposible

    Nada es imposible, originally uploaded by sulaco_rm.

    Todos los días, desde hace un par de meses, al pasar por el lago que hay frente al complejo de oficinas en el que trabajo, veo la imagen que ilustra la foto de hoy. En el centro del lago hay una fuente enorme que funciona las veinticuatro horas del día todos los días del año. Este lago, además de la función estética que tiene se encarga también de regular el nivel de agua en esta parte de la ciudad en caso de fuertes lluvias y está lleno de aves. Hay patos, gansos, cisnes y estos pájaros negros que no sé como se llaman pero que siempre me han fascinado.

    En la época del despiporre sexual es normal ver a una pata corriendo como loca mientras seis o siete machos se la quieren endiñar hasta los pelos de los huevos y ella aunque siente que es algo bueno, prefiere no recibir estas dosis masivas de la leche de la vida. Una vez la han fertilizado, hace su nido en alguno de los bordes del lago y la manada se dedica a defenderla de perros, gatos y chiquillos. Lo mismo sucede con cisnes y gansos, aunque estos dos últimos grupos son extremadamente violentos a la hora de defender sus nidos. Te griten y se lanzan a por ti como te atrevas a acercarte demasiado.

    Sin embargo, el pájaro negro no parece fiarse de las riveras del lago y ha optado por una solución más drástica. Ha montado su nido en el surtidor de la fuente, y mira que les tomó días el conseguir la cantidad adecuada de ramitas para hacer su estructura. Después del apareamiento, la hembra puso sus huevos y se ha dedicado a empollarlos ??

    Han pasado dos meses y aún sigue allí, sin desfallecer lo más mínimo, recibiendo esa lluvia eterna de agua que cae sobre ella y que quizás, solo digo que quizás, sea la razón por la que sus huevos no han culminado su ciclo con éxito. Las crías de los patos, los cisnes y los gansos ya son grandes y ella sigue esperando, pasando horas bajo la lluvia sin darse cuenta que a lo mejor la ubicación de su nido sea lo que la ha llevado a esta interminable espera.

    Para ella, nada es imposible, sigue confiando con la misma fe que tenía el primer día en que una mañana, unos pequeños polluelos saldrán y podrán pasear juntos por el lago buscando comida. Esos hijos que no le llegan pero que a ella la harían tan feliz.

    Perseverar y tener una confianza ciega en uno mismo son elementos fundamentales de cualquier receta de éxito. Si crees en ti, si insistes, si haces todo lo imposible y más por lograr aquello que quieres, seguro que consigues tu recompensa porque nada es imposible.

  • Callejones vacíos

    8 de julio de 2008
    Callejones vacíos

    Callejones vacíos, originally uploaded by sulaco_rm.

    El otro día vimos Las calles estrechas de Marken y aunque parezca increíble, los callejones que hay en la parte posterior de esas casas son aún más estrechos, sin casi espacio para que pase una persona.

    En Zaanse Schans o Volendam y Marken tienes mis sugerencias para organizar una visita a esos lugares. Si quieres encontrar abundante información sobre los Países Bajos y particularmente de Amsterdam y alrededores, te sugiero que comiences por la Guía para el turismo en Amsterdam y Holanda y en el Álbum de fotos de Volendam y Marken puedes ver todas las fotos.

←Página anterior
1 … 3.099 3.100 3.101 3.102 3.103 … 3.766
Página siguiente→
  • Genín
    en Hungry
    Que cagada, pasando a toda leche… 🙁 S…
  • Genín
    en Caballito de mar y angelotes para la cuatrocientas
    Yo tenia a los caballitos de mar como tr…
  • Genín
    en El Perchel (Mogán) 5
    Los pececitos se bañan, que lindos… Sa…
  • Genín
    en La mielda de empresa de ladrones truscolanes
    Yo tengo cuenta en ese banco desde siemp…
  • Genín
    en El Perchel (Mogán) 4
    Mas humedades con pescaitos… 🙂 Salud
  • Genín
    en Veintiséis
    Se ve que te estás haciendo viejo, pero …
  • Genín
    en El Perchel (Mogán) 3
    Está muy húmeda esta entrada… 🙂 Salud…
  • Genín
    en Mejor hacer borrón y cuenta nueva
    Tengo dos nietos, de 19 y 22 años y llev…

Únete a otros 15 suscriptores
Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.
  • YO NUNCA – Fui ninguneado
    12/06/2023
  • YO NUNCA – Jiñé a oscuras
    22/05/2023
  • YO NUNCA – Hablé meando
    01/05/2023
  • YO NUNCA – Viví la transición
    10/04/2023
  • YO NUNCA – Conté un secreto de algún colega
    20/03/2023
This website uses cookies
Esta página web usa cookies para recordar tu nombre si comentas. Asumimos que no te importa pero si te molesta, puedes elegir quedar fuera.Aceptar Rechazar Leer más
Privacy & Cookies Policy

Privacy Overview

This website uses cookies to improve your experience while you navigate through the website. Out of these cookies, the cookies that are categorized as necessary are stored on your browser as they are essential for the working of basic functionalities of the website. We also use third-party cookies that help us analyze and understand how you use this website. These cookies will be stored in your browser only with your consent. You also have the option to opt-out of these cookies. But opting out of some of these cookies may have an effect on your browsing experience.
Necessary
Siempre activado
Necessary cookies are absolutely essential for the website to function properly. This category only includes cookies that ensures basic functionalities and security features of the website. These cookies do not store any personal information.
Non-necessary
Any cookies that may not be particularly necessary for the website to function and is used specifically to collect user personal data via analytics, ads, other embedded contents are termed as non-necessary cookies. It is mandatory to procure user consent prior to running these cookies on your website.
GUARDAR Y ACEPTAR