La Catedral de Ávila se comenzó a construir a finales del siglo XI y se terminó en el XV. Está empotrada en la muralla de la ciudad y rodeada de varios palacios. Está considerada como la primera catedral gótica de España y aunque su interior se puede visitar, a menos que ya hayan terminado las obras no os lo recomiendo porque aquello es un caos y el claustro lo han rodeado de cristales que se han ensuciado con el tiempo y que la verdad, hacen que aquello parezca una chapuza.
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Posesión Invernal
Aún estoy padeciendo las secuelas y las precuelas del momento más terrorífico de toda mi vida y de las vidas de todos los demás. A uno no lo prepararon en la Educación General Básica para esto y si eres de cualquiera de los sistemas pseudoeducativos que le siguieron pues aún peor, que a vosotros ni os enseñaron a calcular integrales de tercer grado con la punta de los dedos.
Mi drama comenzó en algún momento del otoño, cerca del día de todos los que la espicharon. Me había cocinado para cenar algo sencillo, un plato de pollo con beicon y puerro y guisantes con beicon de guarnición y después de poner la loza en el lavavajillas regurgitaba la comida en mi sofá eléctrico, lanzando esos buchitos adorables hacia el cielo como si estuviera aún en mi más tierna infancia. Después escribí algo para mi bitácora que por supuesto fue celebrado con gran algarabía por mi club de fans, los cuales no cesan de alabar mi asombroso estilo y mi prodigiosa prosa, algo que yo les permito porque ante todo un Príncipe de la Blogosfera ha de ser modesto y sencillo y yo me debo a mi público y he de predicar con los ejemplos y aunque en ocasiones preferiría hacer como la Pantoja y ponerme unas gafas de sol con cristales del tamaño de señales de tráfico, respiro hondo y los desprecio a todos por igual.
La noche continuó su ritmo habitual, con visitas a mis bitácoras favoritas, a las páginas de sexo que ninguno vemos y acabó con el visionado mensual de la película ALIENS, una tradición que comenzó en los tiempos del VHS y que mejoró considerablemente con la llegada del DVD. Hoy por hoy me sé diálogos completos y me sigue gustando tanto como la primera vez.
Me acosté, me coloqué la férula dental y antes de darme cuenta ya estaba dormido.
Aquí debería haber acabado el día pero es que a las cuatro menos cinco de la mañana me despierta un ruido extraño, como si alguien estuviera taladrando en las paredes. Me quedo quieto escuchando y el ruido se detiene. No se oye más nada por la casa, un silencio completo garantizado por las paredes de hormigón que te impiden escuchar a los vecinos y proporcionan un buen aislamiento. Estaba quedándome dormido de nuevo cuando comienza el insidioso ruido. Definitivamente era como un taladro o al menos un motor de sonido peculiar pero no parecía venir de casa de mis vecinos sino que salía de algún lugar de mi casa. ¡Me cagué todo! Yo me he visto suficientes películas japonesas de terror para saber que estas cosas no pueden acabar bien. Comprobé que no hubiera el espíritu de ninguna niña nipona en el techo de la habitación con su larga melena y esperando que me mueva para agarrarse a mi chepa y miré que la puerta del armario estuviera totalmente cerrada. Agarré la linterna que hay en la mesilla de noche por si se cortaba la luz, encendí las luces y me levanté. Me acerqué sigilosamente a la puerta y el ruido continuaba. De repente se paró. Salí del dormitorio y bajé a la planta baja. Allí no había nada ni nadie, todo parecía normal. Subí y fui al dormitorio de invitados. Tampoco había nada anómalo, las cosas estaban en su sitio. En ese instante comenzó de nuevo el ruido y del susto casi se me camba la peluca. Salí a la escalera y allí lo sentía más cercano. Me faltaba por mirar en el baño y con cuidado abrí la puerta. Puse un par de metros de distancia por si el psicópata tenía un cuchillo eléctrico o algo parecido y grité: ¡Hiji! ¡Hiji! No pasó nada, el ruido continuó. Con la linterna rastreé pero no se veía nada. Al final no me quedó más remedio que entrar a mirar. Primero no aprecié nada extraño pero al mirar hacia la ducha lo vi. Unas luces familiares brillaban en el rincón. Cautelosamente abrí la puerta de cristal y agarré la máquina de afeitar con gran cuidado. La apagué. El ruido cesó pero tras unos segundos todas las luces que tiene se pusieron a parpadear y volvió a arrancar. Casi me da un pasmo de la impresión. La volví a apagar y ella se encendió.
Estaba claro. El espíritu de algún muerto se había apoderado de mi máquina. Seguimos luchando y como vi que no le podía ganar la bajé a la cocina, la metí en tu tupperware y la dejé encendida para que se vaciara la batería y poder expulsar al espíritu como Dios manda.
Por la mañana todo parecía normal y la puse en su cargador. Siguió funcionando sin problemas y nunca más se supo del espíritu. Hasta esta semana. Un día después de llegar a Gran Canaria para las vacaciones navideñas escucho un sonido familiar proveniente del baño. Me acerco y veo que la máquina está encendida. El puto espíritu es español y al venir a su tierra se ha emocionado y ha reposeido mi máquina. Esta vez no la puedo controlar, no obedece a mis órdenes y la arranca y para en intervalos de cincuenta segundos. He terminado por dejarla en el garaje de la casa y rezar para que la batería se agote pero lleva dos días y aún le queda mecha al muy jodido. Cuando vuelva a Holanda probaré por última vez a recargarla y si el espíritu no se va tendré que tirarla y comprarme una nueva y es una pena porque a esta le tengo mucho aprecio.
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Muralla de Ávila
En esta primera foto de la muralla de Ávila tuve que hacer malabarismos para que no salga ninguna antena o grúa de construcción ya que quería mantener su encanto. La muralla es Patrimonio de la Humanidad pero a su alrededor proliferan parabólicas, antenas y todo tipo de aberraciones que no deberían permitirse.
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La colonia mágica
Siempre se habla de los milagros de esta santurrona o aquel monseñor fundador de mafia de libro bestseller y nunca de los verdaderos milagros, esos que nos dejan sin habla y que suceden en nuestras casas y más concretamente en nuestros fastuosos baños.
En el mío el milagro comenzó en el año 2003 cuando me regalaron una botella de colonia Carolina Herrera tamaño garrafón. Por si aún hay alguien que no lo sabe, yo siempre he sido fans de esta colonia y la he usado durante años, meses, semanas, días, horas, minutos y segundos. Desde ese 2003 cada mañana tras la ducha me rociaba con unos vapores celestiales procedentes de la botella y así, día a día, llegamos al 2004 y siguió pasando el tiempo y tomamos las uvas del 2005 y a mí ya me empezaba a mosquear la cosa porque aquello no parecía acabarse.
No le volví a dar importancia hasta el año 2006, cuando celebramos los tres años de garrafón de colonia y por primera vez comprendí que estábamos ante un milagro, uno de esos de los que no se hablan pero que son reales. Por si no fuera bastante llegó el año 2007 y en su cuarto aniversario la colonia empezó a desaparecer pero por culpa del efecto invernadero y el calentamiento climático de mi casa con la calefacción y aún así, no se acabó hasta finales de noviembre del 2007.
Casi cinco años para un bote de colonia y ahora que no lo tengo me siento como huérfano y puesto que no me gusta comprar colonia me pregunto si algún ser de bien que viva en las Canarias, lugar en el que se compran estas cosas a precios de mearte de risa, tendrá a bien el regalarme mi nuevo bote de colonia Carolina Herrera para los próximos cuatro o quizás cinco años y lo puede hacer o con la excusa de los Reyes Brujos o de mi cumpleaños, el cual os recuerdo es la víspera de Reyes.




