Saltar al contenido

Distorsiones

  • Inicio
    • Contactar
    • Acerca de
  • Lo imprescindible
    • Visitar Holanda
    • Índice de álbumes de fotos
    • Índice de viajes
    • Recetas de cocina
    • Hembrario
    • El club de las 500
    • Álbum de fotos de bicicletas
    • Álbum de fotos de cervezas
  • Destacados
    • La Arbonaida
    • Comida en fotos
    • Mi herencia
    • uno+cero
    • Visitar Holanda
    • Mis ratos en la cocina
  • Sexo, llaves y comunidad de vecinos

    16 de marzo de 2007

    Yo que tengo una imaginación difusa y que siempre estoy maquinando historias y pensando en universos paralelos no dejo de sorprenderme con las cosas que suceden en el mundo Real y que me cuentan los amigos. Una de esas historias llegó a mis oídos hace unos meses pero de alguna forma no cuajó en mi cabeza y la olvidé. Fue la segunda vez que escuché el relato cuando me quedé con la copla y antes que se me pasara lo apunté para alguna otra ocasión. Lo que voy a contar es real, yo añado un poquillo de fondo y de preposiciones pero la idea subyacente existe y es algo que sucede en Holanda, en un pueblo cuyo nombre no quiero mencionar aunque resulte un lugar muy interesante para vivir.

    En algún lugar al norte de Holanda existe un poblacho muy especial, un villorrio de nombre difícil de pronunciar y en le que desde tiempos inmemoriales hay unos rituales que ciertamente no son aprobados por la Santa Madre Iglesia de los Católicos. Es una de esas pequeñas villas protestantes con una iglesia sobria y construida alrededor de la misma. En total no deben vivir allí más de dos mil personas. No tienen tiendas, ni supermercado o gasolinera, únicamente sus casas, la iglesia, un campo de fútbol (debe haber uno en cada pueblo holandés) y un local social que sirve para reuniones vecinales, fiestas y lo que se tercie.

    Es en ese local en donde se reúnen los viernes aquellos que quieren. Llegan después de cenar, sobre las seis y media de la tarde, en parejas. A la entrada hay un recipiente grande en el que depositan las llaves de la casa y se dedican a beber con los vecinos y disfrutar de una agradable velada. Un par de horas más tarde y con algunos litros de cerveza encima las mujeres se acercan al lugar en donde se encuentran las llaves, eligen una al azar y después recorrerán el local buscando al hombre al que pertenecen. Esto puede tomar otra media horita y cuando lo encuentran siguen hablando y bebiendo hasta que deciden marcharse a la casa a follar. Es el intercambio de parejas institucionalizado y convertido en forma de entretenimiento en un pueblo Nunca sabes a qué vecina te vas a follar, puede ser la de la puerta de al lado o la madurita con las tetas en el ombligo de la que siempre te ríes. No hay marcha atrás, la que te toca, te toca.

    El que me lo contó me dijo que se ha follado a media villa y que con el tiempo le coges el tranquillo y aceptas que sea la suerte quien te ponga la hembra en la cama. El hombre se ha follado a varias de las mujeres de su barrio, amigas de su mujer, hermanas de la amigas e incluso a su suegra, antes de que falleciera la señora. Aquel lugar es la versión Nórdica y folclórica de Sodoma y Mangorra. Las familias transmiten la tradición a sus niños los cuales una vez se casan entrarán en el circuito porque ahí no hay cabida para solteros o solteras, en ese club solo se puede entrar tras el matrimonio. Llevan generaciones haciéndolo y a saber cuantos de los niños que han nacido en el lugar no son del padre que deberían. Casi no hay casas a la venta en aquel lugar, es un club bastante cerrado en donde no hay cabida para extraños. Como me decía el tipo, aquí no vivirá jamás un marroquí o un turco de mierda, ese sitio es 100 x 100 territorio holandés y no hay cabida para extraños.

    Según él, no habla con su mujer sobre los encuentros con las vecinas. Intentan ponerse en lados separados del local y no se fijan en quien se va con ella o con él. Tampoco habla con sus amigos del pueblo sobre las que se ha follado porque no es ético y moral el que le narres a un colega lo que le hiciste a su mujer. Su sentido de la moralidad es fascinante, les parece normal lo del intercambio pero después no hablan de ello por ser inmoral. Esta gente debería gobernar el mundo porque ellos sí que saben.

  • Cartier Shop

    16 de marzo de 2007
    Cartier Shop

    Cartier Shop, originally uploaded by sulaco_rm.

    Ayer veíamos la tienda Tiffany’s y hoy le toca el turno a la de Cartier. En navidades la decoran envolviéndola como un regalo, todos los años la misma decoración, la cual se ha convertido en un clásico celebrado por los habitantes de la ciudad y los turistas como yo que no podemos dejar de fotografiarla.

    Si quieres ver otras fotos del viaje a Nueva York las puedes encontrar en el álbum de fotos de Nueva York y si quieres leer el relato de dicho viaje, comienza en Desde Washington a Nueva York

  • Un viaje turbulento

    15 de marzo de 2007

    Lo normal es que cuando quiero ir a Gran Canaria las cosas salgan rodadas comenzando por el billete, el cual encuentro siempre de último minuto a precio de ganga. Una vez cada dos años todo se tuerce y esa es la que me ha sucedido esta vez. No había forma de encontrar un asiento para viajar en las fechas que yo quería. En una de las compañías me ofrecían salir desde Dusseldorf y volver vía Colonia. Los otros no tenían nada. Mirando las líneas aéreas convencionales es lo de siempre. Los de Iberia te ponen una página web con colorines y cosas parpadeando diciendo que puedes viajar de Europa a España por cuatro perras pero tres clics más tarde el precio es de un mínimo de quinientos euros. En la definición de la palabra ladrones del diccionario deberían poner una foto de su logo. Tras múltiples rastreos y sudores logré un billete, aunque para una estancia diferente a la que yo tenía planeada. No me preocupa porque he comenzado el año con más de cincuenta días de vacaciones y estoy convencido que este es el fin de mi ciclo en la empresa y no gastaré los días antes de irme.

    Sin tiempo para preparativos, todo se basaba en aprovechar la mañana del sábado para comprar un par de cosas, hacer la maleta y dejar algo de contenido para la bitácora. El viernes ya estuve hasta bien entrada la madrugada y el sábado a las ocho de la mañana corría de lado a lado en mi casa amontonando lo que me llevaba, verificando la lista de cosas a no olvidar, programando la calefacción para que no funcione los días que la casa está vacía y esas cosillas. A las diez de la mañana salí escopeteado al centro de Utrecht porque tenía que hacer compras y había quedado con mi amigo el Rubio y familia para darles unas cosas que me encargaron y de paso tomarnos un café juntos. Era un sábado soleado y nos sentamos en una terraza a disfrutar de media hora de paz y felicidad. Para entonces ya tenía todas las cosas de mi lista y solo me quedaba hacer la maleta, algo que no me suele tomar más de cinco minutos ya que básicamente se trata de coger el montón que he organizado en mi casa y lanzarlo dentro. En el mercado de Utrecht un tipo gritaba en alemán histéricamente. Posiblemente estaba borracho o chiflado. La gente lo esquivaba al pasar y el seguía a su bola, en soledad entre una muchedumbre.

    Me despedí de los amigos a las doce y volví a mi casa. hice la maleta y comencé la primera de las tres rondas de comprobación para ver que no me olvido nada. Siempre me dejo algo atrás pero no será porque no lo intento. A la hora prevista fui a la parada de la guagua y me encaminé hacia la estación. Justo antes de salir comprobé los horarios de los trenes y descubrí que el fin de semana no había trenes hacia el aeropuerto por obras en las vías y en su lugar había que ir en guagua. No es algo que me importe mucho, ya sé como funciona. Compré mi billete, fui al lugar donde siempre ponen esos autobuses y me subí al que estaba a punto de salir. Treinta y cinco minutos más tarde llegué al aeropuerto. Mi avión despegaba en tres horas y cuarto. Busqué en los paneles información para sabe en donde debía facturar y el avión tenía un retraso anunciado de dos horas y media. Malo, malo, malo. En facturación había cola y una empleada trataba de calmar los ánimos. Tardé casi una hora en completar el proceso y solo tenía cinco familias delante de mí. Yo creo que iban despacio a postas para hacernos perder tiempo. Cuando me llegó el turno la chica me contó que el Boeing 767 que nos iba a llevar se había escoñado y que a eso se debía el retraso ya que ahora iríamos en un Airbus A320. Como este avión tiene menos capacidad, han dividido al pasaje en dos tandas y yo tenía suerte por facturar pronto y saldría en la primera. Los que llegan al aeropuerto con el tiempo justo tendrían que esperar hasta la una de la mañana para coger su avión. La mujer me dio un vale para comer en el aeropuerto y un papel con mis derechos como viajero. Se disculpó de nuevo, me buscó un buen asiento en el avión y me deseó suerte. Más tarde me dio por pensar en la diferencia entre esta forma de actuar y la de las compañías españolas, que por lo general ocultarán el problema hasta el último momento y después te engañarán, ningunearán y pisotearán como si les debieras dinero cuando te han sableado bien a gusto.

    Con tanto tiempo libre lo primero que hice fue irme a almorzar en el aeropuerto y después pasé el control de seguridad, me senté en un café con vistas hacia las pistas y una pianista a escuchar algo de música mientras tras la ventana veíamos una sinfonía de aviones aterrizando y despegando y cuando me aburrí fui a la zona en donde te puedes sentar con tu portátil y recargar la batería mientras lo usas. En esa parte del aeropuerto hay mesas, butacas, butacones y asientos más normales, todos ellos en configuraciones para dos, tres, cuatro u ocho personas. No he visto ningún otro aeropuerto en el que tengan algo parecido, un área de descanso tan bien preparada y con asientos tan cómodos. Por algo Schiphol gana todos los años el premio a Mejor Aeropuerto Europeo según los pasajeros.

    Aproveché para escribir y ver el último episodio de la serie Heroes y un Videocast de Jamie Oliver en el que cocinó algo que me interesó mucho. Creo que incorporaré el postre que hicieron a mi repertorio porque se ve sencillo y espectacular.

    Una hora antes de la salida del avión me compré una botella de agua y un par de chucherías y me tomé un café en otro bar, uno de cocina mediterránea.

    El embarque se produjo a la hora prevista y salimos en hora. Se disculparon un montón de veces por el problema y el piloto nos explicó que el otro avión no estará listo hasta el día siguiente porque es una avería en uno de sus motores y toma tiempo repararla. A mi lado llevaba una pareja del Pleistoceno y delante otra pareja con hijo de unos cinco años, de esos que les importa un carajo quien tienen detrás. El tipo me ponía nervioso porque movía la cabeza como un péndulo de Foucault, no se estaba quieto el hijoputa. Un rato después de despegar decidieron que era hora de echar los asientos hacia atrás y aplastaron las piernas de la vieja que estaba en mi fila. La mujer le comenzó a golpear el asiento hasta que lo volvieron a poner en su sitio y ahí comenzó la pelea de verduleros. Se dijeron de todo mientras yo miraba desde mi rinconcito. La azafata intentó interceder pero también recibió lo suyo desde ambos bandos. Yo creo que los ganadores fueron los Antiguos porque consiguieron que los asientos no se reclinaran. Después del follón ambas parejas seguían hablando entre ellas y criticando a los otros y todos se podían oír, una situación bien absurda.

    Cuando la azafata repartió la comida se notaba que a todos esos los tenía en su lista negra, sobre todo porque se desvivió en atenciones conmigo y a ellos poco menos que les tiró la bandeja.

    Al cruzar el Golfo de Vizcaya el piloto nos dijo que sobre España hay un temporal de viento y que nosotros también lo notaríamos pese a que estábamos a once mil metros. El avión se comenzó a bambolear mientras yo trataba de terminarme el café para que no echármelo por encima. Cruzamos parte de la península a golpe de sustos y ya en el Océano Atlántico la cosa se tranquilizó. Sin más problemas llegamos a Gran Canaria en donde no pudimos ver nada al aterrizar por la calima que hay en el aire.

    Technorati Tags: Martinair, Viajes

  • Tiffany & Co.

    15 de marzo de 2007
    Tiffany & Co.

    Tiffany & Co., originally uploaded by sulaco_rm.

    Hoy vemos una de las ventanas del escaparate de la legendaria tienda Tiffany & Co., lugar que quedó inmortalizado en la película y el libro Desayuno con diamantes. En Navidades le ponen esos adornos folclórico-florales que imagino son idea de algún decorador con ínfulas de artista. Pasear por la Quinta Avenida es viajar por la historia del cine porque cada esquina, cada rincón ha salido en alguna película y nos resulta vagamente conocido.

    Si quieres ver otras fotos del viaje a Nueva York las puedes encontrar en el álbum de fotos de Nueva York y si quieres leer el relato de dicho viaje, comienza en Desde Washington a Nueva York

←Página anterior
1 … 3.333 3.334 3.335 3.336 3.337 … 3.766
Página siguiente→
  • Genín
    en Caballito de mar y angelotes para la cuatrocientas
    Yo tenia a los caballitos de mar como tr…
  • Genín
    en El Perchel (Mogán) 5
    Los pececitos se bañan, que lindos… Sa…
  • Genín
    en La mielda de empresa de ladrones truscolanes
    Yo tengo cuenta en ese banco desde siemp…
  • Genín
    en El Perchel (Mogán) 4
    Mas humedades con pescaitos… 🙂 Salud
  • Genín
    en Veintiséis
    Se ve que te estás haciendo viejo, pero …
  • Genín
    en El Perchel (Mogán) 3
    Está muy húmeda esta entrada… 🙂 Salud…
  • Genín
    en Mejor hacer borrón y cuenta nueva
    Tengo dos nietos, de 19 y 22 años y llev…
  • Genín
    en El Perchel (Mogán) 2
    Pasando de los pececillos… 🙂 Salud

Únete a otros 15 suscriptores
Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.
  • YO NUNCA – Fui ninguneado
    12/06/2023
  • YO NUNCA – Jiñé a oscuras
    22/05/2023
  • YO NUNCA – Hablé meando
    01/05/2023
  • YO NUNCA – Viví la transición
    10/04/2023
  • YO NUNCA – Conté un secreto de algún colega
    20/03/2023
This website uses cookies
Esta página web usa cookies para recordar tu nombre si comentas. Asumimos que no te importa pero si te molesta, puedes elegir quedar fuera.Aceptar Rechazar Leer más
Privacy & Cookies Policy

Privacy Overview

This website uses cookies to improve your experience while you navigate through the website. Out of these cookies, the cookies that are categorized as necessary are stored on your browser as they are essential for the working of basic functionalities of the website. We also use third-party cookies that help us analyze and understand how you use this website. These cookies will be stored in your browser only with your consent. You also have the option to opt-out of these cookies. But opting out of some of these cookies may have an effect on your browsing experience.
Necessary
Siempre activado
Necessary cookies are absolutely essential for the website to function properly. This category only includes cookies that ensures basic functionalities and security features of the website. These cookies do not store any personal information.
Non-necessary
Any cookies that may not be particularly necessary for the website to function and is used specifically to collect user personal data via analytics, ads, other embedded contents are termed as non-necessary cookies. It is mandatory to procure user consent prior to running these cookies on your website.
GUARDAR Y ACEPTAR