Mira que montaron todo el templo para este Buda, al que la miasma llama el Buda de oro porque lo de Phra Phuttha Maha Suwanna Patimakon como que cansa mucho, que es su nombre oficial. El chamo, que está en la posición truscolana-podemita de mendigar, pesa cinco mil quinientos kilos de oro del que cagó el moro. La estatua la han movido más que la compresa de una coja y se hizo entre los siglos XIII (equis-palito-palito-palito) XIV (equis-palito-uve). Lo construyeron en Sukhothai, de allí se lo llevaron a Ayutthaya y lo movieron a Bangkok en el siglo XIX (equis-palito-equis).
Reconozco que esta era una película que había pensado saltarme, solo con el cartel ya como que se me quitaban las ganas y más sabiendo que Javier Bardem es uno de los protagonistas, que sus últimas interpretaciones lo han puesto en mi lista de actores a evitar porque es que lleva una racha de hacer siempre el mismo papel que no veas y resulta cansino. Al final la película encajaba perfectamente en mi plan para un sábado de cine y por eso fui a ver Lyle, Lyle, Crocodile, película que al parecer se estrenó en España en octubre como Lilo, mi amigo el cocodrilo.
Unos julays se mudan a una keli en Nueva York que tiene una rata gigante en el ático
Unos panolis se mudan a la ciudad de Nueva York, la escuela para la que trabaja el chamo les pone una keli y en el ático hay un cocodrilo que canta, que es algo como super-hiper-mega normal. El chiquillo de la familia se hará amigo del cocodrilo, el propietario del susodicho regresará y vivirán alguna aventura, aunque al parecer el cocodrilo tiene pánico escénico y no quiere ni de coña cantar en público.
Esto yo estaba convencido que era una historia tonta, que lo es, pero resultó que está bien hecha y entretiene, es un producto de consumo rápido pero que te deja contento, sirve para lo que querían. Por suerte la presencia de Javier Bardem es limitada y no llega a chafar la película. El cocodrilo, cuando canta, que al parecer no habla, es Shawn Mendez, cantante del que creo no haber escuchado jamás una canción, al menos no conscientemente y sin embargo y pese a mi ignorancia, esa carencia no ha afectado a mi vida. La película tiene unos cuántos números musicales, con ensañamiento en una canción específica que repiten unas cuántas veces y en la que Javier Bardem también interviene y nos demuestra que lo suyo no es el canto. La película es muy familiar, positiva y en ningún momento busca otra cosa, algo que se agradece. Ya si te crees que un cocodrilo puede cantar, todo lo demás es absolutamente plausible.
Si eres un miembro del Clan de los Orcos, como que va a ser que no. Puede que sirva como introducción al cine musical para las bestezuelas de los sub-intelectuales con GafaPasta.
En algunos lugares del Wat Traimit tienen estos relieves o esculturas, no sé muy bien como llamarlos pero definitivamente, lo de la pintura y los cuadros no es de esa zona del mundo y optan por materiales que aguanten mejor el paso del tiempo y quizás que no requieran tanto cuidado, que allí hay mucha humedad, mucho calor y las pinturas les deben durar dos telediarios. En la foto vemos que hay mucho detalle, con un panoli sentado sobre el elefante, una hembra por encima que primero pensé que era un ángel pero que no tiene alas y ahora pienso que es una hembra dominante para sesiones de sadomasoquismo ya que está con su látigo dando candela de la peor y otro tipo de monstruos y bestias alrededor.
Esto hace unos años era como una gran tradición de las navidades, la anotación con el cachondeo del regalo navideño, que aquí es muy distinto que en España. Ahora que tengo chamba, regresan estas anotaciones, aunque tras la traición de flickr ya no puedo poner comentarios sobre la imagen, como hacía antes indicando cada cosilla. Ya dije que en mi primer día en el laburo, la tarea más importante no era poner en marcha mi ordenador portátil o conocer a la gente, era elegir el regalo de navidades, que habían tres tipos, el clásico, el de belleza y el de donación. Yo elegí el primero, el clásico y esta semana, el miércoles, me dieron la caja, que yo procedí a vaciar y meterlo todo en la mochila grande que había llevado a la oficina, que uno ya va preparado a estas cosas.
Cuando llegué a mi keli lo saqué todo, lo puse sobre la mesa y le hice la foto estremecedora que está sobre este texto. En estos regalos siempre hay cosas rarísimas que nunca he llegado a entender y también son cutres con ganas, aunque alguien me explicó que el cutrerismo es porque si se pasan de cierta cantidad, que ese sub-intelectual dijo que eran setenta y cinco leuros, deja de ser regalo y pasa a ser pago en especies y tiene que ir en la declaración de impuestos y por eso, nunca tenemos pata negra y peluda de cerdo marroquí, por ejemplo. Ya sé que tienen un presupuesto, pero la botella de agua con gas que está a la izquierda me parece ir demasiado por lo bajini, como las dos botellas de mini-zumos de manzana y lo de los dos vasos es un problemón porque ahora se los tengo que colocar o a mis vecinos o a la mucama, que yo esas cosas de cristal tan raro no las quiero en mi keli. Por lo demás, las cotufas, las papas fritas, el chocolate y los manises son cosas que me puedo comer y esa tabla de cortar y presentar quesos que está en la parte de atrás también será algo de lo que me tengo que deshacer. Hay una botella de una especie de vino espumoso blanco que tiene pinta de estar prohibido en muchos países por la cantidad de neuronas que te puede matar y por supuesto, lo regalaré, que en Holanda a alcohol regalado nadie le hace ascos. Así tirando por lo alto, yo creo que todo junto son menos de treinta leuros, sobre todo contando las cantidades que compran.
Una cosilla curiosa que vi en mi correo y que flipé fue un mensaje avisando a todos los que reciban regalos de empresas, que los entreguen a las recepcionistas y en la segunda semana de enero se sortearán entre todos los empleados en una lotería post-navideña. Me parece un sistema justo, ya que algunos reciben un montón de ellos sin motivo aparente, solo porque les ha tocado trabajar con empresas que tratan de comprarlos.
This website uses cookies
Esta página web usa cookies para recordar tu nombre si comentas. Asumimos que no te importa pero si te molesta, puedes elegir quedar fuera.AceptarRechazarLeer más
Privacy & Cookies Policy
Privacy Overview
This website uses cookies to improve your experience while you navigate through the website. Out of these cookies, the cookies that are categorized as necessary are stored on your browser as they are essential for the working of basic functionalities of the website. We also use third-party cookies that help us analyze and understand how you use this website. These cookies will be stored in your browser only with your consent. You also have the option to opt-out of these cookies. But opting out of some of these cookies may have an effect on your browsing experience.
Necessary cookies are absolutely essential for the website to function properly. This category only includes cookies that ensures basic functionalities and security features of the website. These cookies do not store any personal information.
Any cookies that may not be particularly necessary for the website to function and is used specifically to collect user personal data via analytics, ads, other embedded contents are termed as non-necessary cookies. It is mandatory to procure user consent prior to running these cookies on your website.