Hoy tenemos otra vista del Prasat Phra Dhepbiorn pero visto de frente y por detrás asoma el Prasat, la torre esa verde. Aunque el edificio no se podía visitar, es muy popular y como se ve en la foto, abundaba la gente a su alrededor, sobre todo los tailandeses, que para ellos la familia real es algo casi como sagrado, y mira que ahora tienen un rey que es un pedazo de chusma y gentuza que no veas y hasta se ha demostrado que su familia viene del mismo poblacho en el que nació puerkagón, aunque este todavía no ha aprendido el arte de moverse en el portabultos de un coche como su primo lejano. Aunque es el Panteón Real, en su interior hay ocho estatuas de reyes consagradas, pero como que los cuerpos no están ahí, solo las estatuas.
Cada vez tengo más claro que lo de las bicicletas estas plegables de ruedas anchas de mil millones de marcas tiene que ver con China porque es que hay un montón de ellas, de marcas totalmente desconocidas y todas prácticamente iguales, con lo que la conclusión es que alguien les vende las partes, ellos crean la bici con los componentes que eligen y después las venden y la marca o el modelo siempre son pegatinas con las letras o similares, como en la Roxx RX1 que se puede ver en la foto y que pertenece a una marca que tiene una única tienda en el universo, en un barrio de Amsterdam y que solo da soporte a menos de diez kilómetros de Ámsterdam, aunque curiosamente, la foto la hice en las cercanías de Utrecht, concretamente en Bunnink, un día que hice una caminata. Hablando de la bici, en base al sillín pienso que se trata del modelo RX1, que cuesta, en su versión a pelo y sin extra alguno, mil ochocientos leuros, aunque por lo que he visto en la página gué, la cesta delantera vale sesenta leuros y si le añades los trescientos euros por dos años de mantenimiento y los cincuenta leuros para que te la manden montada y lista y el candado, se te pone casi en dos mil trescientos leuros. Aunque sea plegable, pesa TREINTA Y DOS kilos, con lo que cargar ese mamotreto para llevarla en tren tendrá consecuencias en tu columna. La batería va empotrada en la estructura de la bici y hasta te la venden, si lo pides, con el motor tuneado para que vaya a cuarenta y cinco kilómetros, con un pequeño aviso diciendo que es ilegal conducir a esa velocidad en vías públicas, que se les ve y han tenido un montón de accidentes y ahora hasta las asociaciones de ciclistas están pidiendo que se prohíba por completo y se castigue, que ahora mismo lo único que sucede es que si tienen un accidente y el seguro comprueba que estaba en el modo de cuarenta y cinco kilómetros, el seguro se desentiende por completo porque es ilegal. Yo tripito lo que ya he cuatripitido, que estas bicis se ven muy fardosas pero no son prácticas, que lo de doblarlas es inútil, son muy pesadas, con lo que si te quedas sin batería arrastrar esa cosa a pedales es un suplicio y personalmente las veo ordinarias y chichonas. como además todas las marcas tienen menos de dos años, veremos cuantas de estas bicis sobreviven al paso del tiempo, o las micro-compañías que las hacen, que muchas desaparecerán y los dueños de las bicis se quedarán sin acceso a partes para reparar.
El edificio que vemos es el Prasat Phra Dhepbiorn, el Panteón Real, aunque inicialmente, aquí era donde tenían al Buda esmeralda. El edificio solo abre un día al año, con lo que no lo veremos. La coña esa que sale del centro es el prasat, que simboliza el centro del universo, con lo que esta gente está pero que muy equivocada porque todos sabemos que está en truscoluña, que no es nación. Los prasat solo se ponen en las residencias reales, que al parecer el centro del universo siempre pasa por ellas. El edificio es de inicios del sigloi XX (equis-equis) porque el anterior se quemó en un incendio por culpa del cableado eléctrico. El curro que se dieron los jardineros con el árbol es lo que más me fascina, que yo mantengo mi árbol paraguas y no veas lo que cuesta que no pierda la forma.
Después de unas semanas con temperaturas infernales y antes que el tiempo nos de un pequeño disgusto con tres días de temperaturas casi llegando a los treinta, este fin de semana teníamos una temperatura deliciosa y el cielo con sus nubes y todos, con lo que el sol salía y desaparecía y se podía hacer de todo en la calle. El domingo, cuando me levanté, se me ocurrió que en lugar de quedarme apalancado en mi keli hasta por la noche, cuando iba a ir al cine, también podía coger la bici y darme un garbeo, una pequeña etapa de mi propia vuelta a los Países Bajos. Como este año estoy obsesionado con ríos y canales neerlandeses, quería explorar en bici el Merwedekanaal, uno que ya uso con muchísima frecuencia en un tramo porque es por el que voy hacia el cine desde mi keli y que aquí conocemos muy bien porque cuando hice la serie de las kelis-barco, prácticamente todas las que fotografié fue en el susodicho. Como todos los canales neerlandeses, este fue hecho por los julays humanos y se hizo para conectar el Boven-Merwede, que es uno de los ríos que en realidad son parte del ecosistema del delta del río Rín, con el Amsterdam-Rijnkanaal, en Utrecht, que también forma parte de los ríos del delta con agua del Rín. Es un canal que baja desde Utrecht, cruza el río Lek y después sigue por diversos poblachos, incluyendo Vianen, hasta Gorkum, que es el nombre en español para uno de los poblachos que me resulta más difícil pronunciar, ya que la pronunciación neerlandesa se aproxima a Jorquen, o algo así, que yo lo digo y todo el mundo me corrige.
Usando una de las páginas para planear tus rutas, puse mi punto de salida y fui creando la ruta intentando seguir lo más posible el Merwedekanaal, aunque no llegué hasta el final y me quedé en Arkel, lugar en el que se cruza con el río Linge y aproveché para regresar siguiendo ese un rato. En total calculé unos setenta kilómetros de paseo en bici o unas tres horas y media.
Me crucé con algunos molinos de viento y por supuesto les hice fotos. La próxima vez la haré más lineal y llegaré hasta el final del canal y volveré por la misma ruta.
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