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  • Las dosis de energía

    23 de marzo de 2022

    Más o menos en estos días del año es cuando asumimos que este iniverno ya acabado no pudimos patinar sobre hielo y que no va a suceder este año, salvo milagro de última hora o que el próximo invierno se adelante y nos de candela de la fría antes de navidades. Mirando en la hoja de cálculo en la que anoto la cantidad de metros cúbicos de gas que consumo cada mes y como varía el consumo anual, resulta que tomando como referencia el consumo anual entre marzo del año 2019 y marzo del 2020, cuando comenzó la pandemia podemita y truscolana y periodo anual en el que iba a la oficina a trabajar y supuestamente pasaba menos tiempo en mi casa, en esos doce meses yo usé 379 metros cúbicos de gas, que estaba en línea con los dos años anteriores y si miramos hacia atrás, hasta antes de cambiar las ventanas y mejorar significativamente el aislamiento de mi casa, hay constancia que en el año 2011, también en marzo, tenía un consumo anual de 628 metros cúbicos, con lo que se puede ver que la cosa ha mejorado mucho. Después del primer año de pandemia, en marzo del 2021 tenía un consumo de 326 metros cúbicos de gas y ese también fue el punto de inflexión con la instalación de la buhardilla, que fue en marzo. Durante ese invierno, comenzaron a cambiar mis hábitos de uso de calefacción, ya que si estaba todo el día en una oficina, calentaba la casa por la noche, normalmente entre las nueve y las doce y al estar en la casa una gran parte del tiempo, comencé a usar la calefacción entre las cinco y las nueve, que a mí me gusta dormir en una habitación fresca para sacarle el máximo partido a mi fastuoso edredón de plumas de patos desplumados, o más bien a una de las dos partes de mi edredón, ya que si uso ambas, me achicharro.

    Un año más tarde, al comenzar este mes, el consumo fue de 334 metros cúbicos, similar al del año anterior y aunque un pelín más bajo, el problema parece estar en que el año pasado usé la calefacción hasta junio mientras que este año, parece que ya no la estoy usando (al menos no lo he hecho durante los últimos siete días), con lo que el efecto se debería notar el año que viene. También se explica porque ahora uso más el dormitorio con la buhardilla, mucho mejor aislado térmicamente y con un menor volumen que el lugar en el que estaba la computadora en la planta baja, con lo que ahora uso menos la calefacción porque no siento tanto frío.

    La gráfica ilustra el concepto, con la línea roja que es el consumo anual y que se va ajustando al consumo de los últimos doce meses cada vez que hay una nueva entrada y con la línea azul que es el consumo efectivo de gas cada mes y que ya no llega nunca a los cien metros cúbicos de gas en un mes y en los últimos doce meses, los picos estuvieron en 53 metros cúbicos de gas. Con un consumo tan moderado, al final, mi contrato de energía, que establecía un precio fijo anual y que terminó el siete de enero, estaba pensado para un consumo algo mayor y acabaron devolviéndome doscientos cincuenta leuros que pagué de más. Como mi amigo el Moreno y yo miramos la energía como algo a lo que hay que prestarle atención, ambos decidimos firmar nuevos contratos por tres años y el mío comenzó ese siete de enero y llegará hasta el mismo día del año 2025 y aunque pagaré más que antes, si lo comparo con lo que la gente con contratos variables o los que están firmando ahora pagan, el mío es de puro cachondeo y no podrá alterarse en los próximos treinta y cuatro meses.

    En lo referente a la electricidad, sí que se nota un pelín más el periodo después del inicio de la pandemia podemita y truscolana. Hasta marzo del año 2020 consumía 1080 kW al año y dos años después estoy en 1204 kW, aunque creo que también descenderá durante este año porque en esa época hubo obras en la casa y un uso de electricidad más alto de lo normal.

  • El mar bajo la roca

    23 de marzo de 2022

    El final de la playa en la isla de Mae Koh es junto a la montaña erosionada, con una imagen espectacular en la que parece que la montaña como que se quiso acabar antes de tocar el agua marina del mar. Por suerte es en la zona llena de pedrolos y a nadie se le ocurriría bañarse por ahí, o quizás no, que hay mucho influenser que se mete en donde sea con tal de hacerse la foto. Es probable, dicho desde las entrañas de mi ignorancia reconocida internacionalmente, que todas esas rocas delante de la playa tengan su origen en el cacho que le falta a la montaña de este lado, que es muy sospechoso que la playa esté llena de rocas y por aquí falte tanto material.

  • La puta hora esa que nos roban

    22 de marzo de 2022

    Yo debo ser el único ser humano que todavía recuerda que la Unión Europea nos prometió acabar con los cambios de hora de final de marzo y octubre y al final no han hecho ni parece que vayan a hacer nada. Así, esta semana estamos en el último instante de nuestra progresión natural hacia el verano y dentro de cinco días nos atrofian y empujan los días una hora hacia adelante, porque lo que mola es tener sol hasta casi las once de la noche y en el camino, tenemos un jet lag horrendo durante días porque el cuerpo no se acostumbra a ese cambio. Eso, combinado con que las zonas horarias están mal puestas, vamos de puto culo. No hay más que ir a la güikipedia y mirar el mapa para ver clarititamente, tan claro como el güiski de garrafón, que toda la Península Ibérica, Francia y hasta el BeNeLux deberían estar en la hora británica y las islas Canarias, una hora por detrás de Inglaterra y Alemania, Suiza, Italia, Dinamarca, Suecia y Noruega tendrían que ir en otra zona horaria, además de los países al sur de Polonia y que después debería haber otra zona más. Así, todos viviríamos en la zona correcta, tendríamos los amaneceres de sol y sus puestas a las horas correctas y la vida sería más natural. En su lugar, mirando ese mapa, la zona horaria conocida como la CENTRAL EuropeDa se estira como un condón roto hasta el barrio más al oeste de Galicia, que de ahí se explica por qué Virtuditas está tan trastocada, es que vive totalmente desfasada en la cuestión horaria. En algún pasado bélico muy lejano, tuvo sentido el unificar los horarios de gran parte de Europa, pero en el siglo XXI (equis-equis-palito) ya no lo tiene, cada uno que cene a su hora y que se acueste a su hora. En los Países Bajos a día de hoy tenemos un día que dura doce horas y dieciocho minutos y mañana serán cuatro minutos más y así hasta junio, cuando el veintiuno de ese mes nos mamaremos dieciséis horas y cuarenta y cinco minutos de luz porque estamos pa’llá pa’rriba pa’l coño, que en Gran Canaria, ese mismo día, llegarán a tener doce horas y diez minutos de luz, que es ocho minutos menos de lo que ya tenemos por aquí hoy.

    Esto se debería solucionar científicamente, con el método del palo y la zanahoria. Digamos que reorganizamos Europa y ponemos a cada uno en su zona y un año tienen durante todo el susodicho, empezando el uno de enero, la hora normal y al año siguiente, el uno de enero, cambian al horario supuesto de verano, yendo una hora por delante y vuelven a tener un año entero con esa hora. Después de los dos años de prueba, referéndum en cada país y que cada uno elija si quiere tener la hora de su zona horaria, o el horario de verano de su zona horaria (o sea, vivir continuamente una hora por delante de la hora solar).

    Por supuesto, esto es Europa y jamás lo harán. Seguiremos todos con la hora que impusieron los nazis y que tanto le gusta a los truscolanes, a los podemitas y a todos los demás, que en lo relativo a la hora, todos parecen estar de acuerdo en que la más mejor de todas es la nazi.

  • El mar desde la playa de la isla de Mae Koh

    22 de marzo de 2022

    Al llegar a la playa, hice una foto en la que en primer plano y directamente en la parte inferior de la imagen, se pueden ver las rocas que ocupan la zona inmediata a la playa. También vemos que hay una línea de boyas en el agua para asegurarse que ningún retardado se acerque con el barco y lo escoñe. Fuera de plano, a la derecha, hay un pequeño embarcadero que es por donde los barcos dejan a los pasajeros y los recogen. Por culpa de esas rocas, lo mejor es ir por el embarcadero hasta el final y tirarte al agua por allí.

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