Las dosis de energía

Más o menos en estos días del año es cuando asumimos que este iniverno ya acabado no pudimos patinar sobre hielo y que no va a suceder este año, salvo milagro de última hora o que el próximo invierno se adelante y nos de candela de la fría antes de navidades. Mirando en la hoja de cálculo en la que anoto la cantidad de metros cúbicos de gas que consumo cada mes y como varía el consumo anual, resulta que tomando como referencia el consumo anual entre marzo del año 2019 y marzo del 2020, cuando comenzó la pandemia podemita y truscolana y periodo anual en el que iba a la oficina a trabajar y supuestamente pasaba menos tiempo en mi casa, en esos doce meses yo usé 379 metros cúbicos de gas, que estaba en línea con los dos años anteriores y si miramos hacia atrás, hasta antes de cambiar las ventanas y mejorar significativamente el aislamiento de mi casa, hay constancia que en el año 2011, también en marzo, tenía un consumo anual de 628 metros cúbicos, con lo que se puede ver que la cosa ha mejorado mucho. Después del primer año de pandemia, en marzo del 2021 tenía un consumo de 326 metros cúbicos de gas y ese también fue el punto de inflexión con la instalación de la buhardilla, que fue en marzo. Durante ese invierno, comenzaron a cambiar mis hábitos de uso de calefacción, ya que si estaba todo el día en una oficina, calentaba la casa por la noche, normalmente entre las nueve y las doce y al estar en la casa una gran parte del tiempo, comencé a usar la calefacción entre las cinco y las nueve, que a mí me gusta dormir en una habitación fresca para sacarle el máximo partido a mi fastuoso edredón de plumas de patos desplumados, o más bien a una de las dos partes de mi edredón, ya que si uso ambas, me achicharro.

Un año más tarde, al comenzar este mes, el consumo fue de 334 metros cúbicos, similar al del año anterior y aunque un pelín más bajo, el problema parece estar en que el año pasado usé la calefacción hasta junio mientras que este año, parece que ya no la estoy usando (al menos no lo he hecho durante los últimos siete días), con lo que el efecto se debería notar el año que viene. También se explica porque ahora uso más el dormitorio con la buhardilla, mucho mejor aislado térmicamente y con un menor volumen que el lugar en el que estaba la computadora en la planta baja, con lo que ahora uso menos la calefacción porque no siento tanto frío.

La gráfica ilustra el concepto, con la línea roja que es el consumo anual y que se va ajustando al consumo de los últimos doce meses cada vez que hay una nueva entrada y con la línea azul que es el consumo efectivo de gas cada mes y que ya no llega nunca a los cien metros cúbicos de gas en un mes y en los últimos doce meses, los picos estuvieron en 53 metros cúbicos de gas. Con un consumo tan moderado, al final, mi contrato de energía, que establecía un precio fijo anual y que terminó el siete de enero, estaba pensado para un consumo algo mayor y acabaron devolviéndome doscientos cincuenta leuros que pagué de más. Como mi amigo el Moreno y yo miramos la energía como algo a lo que hay que prestarle atención, ambos decidimos firmar nuevos contratos por tres años y el mío comenzó ese siete de enero y llegará hasta el mismo día del año 2025 y aunque pagaré más que antes, si lo comparo con lo que la gente con contratos variables o los que están firmando ahora pagan, el mío es de puro cachondeo y no podrá alterarse en los próximos treinta y cuatro meses.

En lo referente a la electricidad, sí que se nota un pelín más el periodo después del inicio de la pandemia podemita y truscolana. Hasta marzo del año 2020 consumía 1080 kW al año y dos años después estoy en 1204 kW, aunque creo que también descenderá durante este año porque en esa época hubo obras en la casa y un uso de electricidad más alto de lo normal.

Por sulaco

Maximus Julayus

5 comentarios

  1. Yo me pasmaría de frio poniendo la calefacción sólo 4 horas.
    En mi casa es central y la ponen 12 h. y creo que también la ponen de 7 de la mañana a 9, para la gente que madruga mas.
    Eso que tu haces me cuadra mas cuando estás trabajando y llegas a casa por la tarde.

  2. Anoche cuando me fui a dormir, 17 grados en mi dormitorio, que es la temperatura perfecta para dormir. Cuando me levanté, 19 grados, yo soy un radiador y aparte de eso, sube el calor de la planta baja, que cuando bajé estaba a 19,7 grados. En la calle, 2 grados, que disfruté cuando salí a correr. Hoy durante el día llegaremos a los 20 y esta noche volverá a bajar a los 2 grados.

  3. Este tema de la energía me daría para escribir un libro entero… yo aquí cuando pongo la calefacción es un par de horas por la noche, por suerte me aguanta la temperatura perfectamente dentro de casa, y vivo en zona templada. Y llevo como una semana que ni me salta el termostato por la temperatura altísima que estamos teniendo para la época. El tiempo está loco, pero al precio que está la energía, ahora mismo mejor así.

  4. Yo no tengo ni idea lo que consumo, tengo suelo radiante con gas, pongo el termostato a 23º que para eso está, y listo, eso si, antes de acostarme lo apago hasta el dia siguiente para dormir fresquito y vuelta a empezar.
    De luz tengo contrato fijo, han subido desde el 1 de Enero y pago 27€ al mes, todo lo de cocina y demás es eléctrico así que no me parece caro, los que pagan por consumo, al precio que etá la electricidad, las pasan canutas…
    Salud

  5. Y aquí en los Países Bajos, las mantitas nunca faltan en el sofá para ver la tele. Yo tengo una épica, que da un calorcito que no veas. Mi edredón es tan jodidamente eficiente que no puedo dormir con pijama porque me despierto de los calentones que me entran.

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