Hace dos semanas el gobierno holandés daba el segundo pasito pa’trás, que parece que la crisis del virus truscolano podemita ese que arruinó el año 2020 sigue la canción pero a la inversa, con un pasito pa’lante Marica y dos pasitos pa’trás. Ayer nos volvió a tocar el pasito pa’lante y desde mañana se vuelven a abrir los cines y teatros con las treinta personas de aforo máximo independientemente de la capacidad de la sala, que suena un poco raro porque si tienes una sala de cine minúscula con treinta asientos, se te permite petarla al máximo y si tienes un teatro con dos mil espectadores, solo puedes meter a treinta. Los bares y restaurantes siguen cerrados y ya llevan unas cuatro semanas, solo se permite el ir a recoger comida y los únicos restaurantes abiertos son los de los hoteles para sus clientes, con lo que ahora, el que quiere ir a comer afuera, reserva una habitación en un hotel y puede cenar en su restaurante y parece ser un deporte muy popular. Por la coña de bares, en el cine no se vende comida ni bebida pero te permiten traer la tuya propia siempre que no sea comida de restaurante de comida rápida que apesta que no veas y de ninguna manera puedes llevar alcohol, aunque como no te miran la mochila, no hay forma de que lo sepan si lo haces.
Aunque parezca increíble, la mascarilla sigue sin ser obligatoria en interiores de lugares públicos y la situación continuará hasta que se apruebe la nueva ley que dicen que estará en vigor el primero de diciembre. Es de lo más normal ir al supermercado y ver a tres cuartas partas o quizás más de los clientes y empleados sin mascarilla, porque es su derecho constitucional. Yo que soy pitoniso como la bruja Lola veo cadáveres y me alejo un poco de ellos por el hedor a muerto. La cantidad máxima de visitantes a una casa por día ha subido de dos a tres y la cantidad máxima de ciudadanos que se pueden parar a hablar en la calle se ha incrementado a cuatro. Las tiendas pueden seguir abiertas, cerrando a las ocho y aunque no tenemos toque de queda, a partir de las ocho prácticamente no hay nada abierto, solo algunos supermercados en los que se prohíbe la venta de alcohol desde esa hora. Consumir alcohol en la calle después de las ocho o fumarse un porro también es delito.
En fin, que mirando desde el lado más egoísta y el que más me interesa a mí, mañana vuelven a abrir los cines y como dentro de dos semanas reevalúan, tengo que darme una maratón en estos quince días.