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  • El césped en tu casa-barco

    10 de septiembre de 2020

    La semana pasada estuve un día en Amsterdam para darme un empacho de cine y como ahora estoy en la puta calle, puedo ir entre semana, durante el día y encima tengo prácticamente toda la sala para mí, con lo que reducimos el riesgo de contagio del virus truscolán ese tan puto. Mi triple sesión implicaba visitar tres multicines y desplazarme entre ellos y para ir al tercero, que era el Pathé Arena, como estaba muy lejos para ir andando desde Pathé de Munt y además era un día gris y con llovizna, opté por caminar todo lo que podía, que al final fue muchísimo más de lo que me esperaba. Saliendo del centro turístico de Amsterdam y del centro de la ciudad, decidí avanzar en dirección hacia la estación de metro de Amsterdam Amstel siguiendo el río Amstel y al comienzo noté algo raro, algo que no recordaba allí, así que hice una foto. Al fondo, al otro lado del río, tenemos el museo Hermitage Amsterdam, que ubicaron en uno de los edificios más especiales de la ciudad. En primer plano tenemos un barco-casa y sus inquilinos decidieron que ellos también querían tener un césped en su keli y aunque viven en un barco, buscaron la forma, poniéndolo sobre el techo. Ese mismo barco lo tengo en varias fotos hechas en años anteriores, ya que esa esquinita siempre me ha parecido fabulosa por todo lo holandés que comprime, que tenemos canal, bicicleta, barco-casa, puente y arquitectura holandesa y nunca antes había notado el césped. Mirando en mi archivo (y en los mapas de GooglEVIL), he descubierto que sí, que el cambio es reciente, que siempre había hecho la foto con un tejado negro, como de tela de alquitrán o algún producto impermeable parecido. El barquillo ha ganado mucho con el cambio, aunque yo diría que más que césped es algún tipo de musgo que no crece mucho y no necesita que le pases la podadora por encima, similar al que están usando sobre las paradas de guaguas en Utrecht y que han entrado en su segundo año y siguen estando verdes, aunque muchos no daban un duro por la supervivencia de esos pequeños ecosistemas.

  • Buda con Prang al fondo

    10 de septiembre de 2020

    Este pedazo de templo venía a ser la residencia oficial del Supremo líder de los budistas tailandeses, algo así como su Vaticano. La parte principal del templo está colapsada, creo que veremos alguna foto, pero en este rinconcito tenemos la torre esa que se ve en la parte de atrás y que es un Prang, una estructura que copiaron de los Kmers y que está hueca. Delante se puede ver un Buda en postura pedigüeño y está flanqueado por un montón de figuras que estaban sentados, como la que está justo delante de la imagen a la derecha y descabezada. De esas, no queda ninguna entera. El templo ha sido restaurado varias veces pero como que el Dios ese no está por la labor y cada vez que lo hacen, alguien ataca y lo destruye de nuevo.

  • Las señales ya están aquí

    9 de septiembre de 2020

    Sucede cada año casi sin que nos demos cuenta, sobre todo aquí arriba, ya que cuanto más pa’rriba estás, más visible es. El verano es luz y calor y un día, son las ocho y media de la tarde, vuelves a casa en bicicleta y te das cuenta que las luces del jardín están programadas para las once menos veinte y allí ya hay una noche cerrada. También en ese instante te explicas como es que ya no te despiertas a las cuatro de la mañana cuando un montón de luz entraba en tu dormitorio. Estamos ya inmersos en el ciclo de obscuridad y cada día que pasa, perdemos cuatro minutos de luz, cuatro, que se dice pronto pero intenta aguantar la respiración todo ese tiempo, o no parpadear. Es una cantidad considerable, doscientos cuarenta segundos. También, las noches enfrían y aparecen, cuando se da la correcta combinación de lluvia y sol, las setas.

    Hoy paseando al mediodía me tropecé, en la hierba, con una colonia bastante grande de setas, de la que aquí vemos uno de sus grupos familiares. Las señales están ahí, a la vista de todos y aunque aún en nuestros cabezones pensamos en términos de verano, el otoño llama con fuerza a la puerta y pronto nos será imposible detenerlo, aunque mucho me temo para el susodicho que la semana que viene vamos a tener un post-veranillo fabuloso, que aprovecharé para absorber todo el sol que pueda.

    Ya pronto tocará empezar a preparar el jardín para el invierno, podar algunos árboles, arbustos y plantas y quitar la mesa y las sillas del jardín porque ya no las usaré hasta la primavera del año que viene. También las velas, que llevan meses esperando que las encienda, verán su sueño cumplido y volverán esas tardes tan bucólicas con el fluctuar de la llama de una o varias velas y que de alguna manera, le dan algo de calidez a una estancia.

  • Cabezón de Buda atrapado en raíces de árbol

    9 de septiembre de 2020

    Este Buda le tuvo que hacer alguna trastada a algún julay local o quizás se proclamó truscolán y alguien lo decapitó, le pusieron la cabeza junto al árbol y este se encargó de atraparlo. Está a la entrada del Wat Mahathat y supongo que salvo los ciegos, todos los demás paramos a hacerle una foto y reírnos de él.

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