Por segunda y es probable que última vez en mucho tiempo, durante el mes de junio completé la misma hazaña que hice en mayo y que comenté en Noventa kilómetros. En realidad, la cantidad debería ser de unos noventa y un kilómetros, ya que si uno se fija con atención, el cuarto entrenamiento fue más corto que el resto, o eso dice el programa, ya que en realidad, se desconectó la pulsera del teléfono y no me contó un kilómetro entero, con lo que ese día que parece que hice menos, hice casi siete kilómetros para recuperar el perdido, algo que me rebotó enormemente, porque todos sabemos que no me gusta correr más de media hora. En cuanto a tiempos, he ido dando bandazos porque tuvimos varios días de calor extremo y yo rindo muy mal con la caló, mi cuerpo se pone en modo girasol y lo que me pide es seguir el sol, no echarme a correr. Durante el mes de julio tengo claro que iré a correr mucho menos porque en los tramos vacacionales me lo tomaré con calma. Sigue maravillándome que durante casi tres meses no he parado de ir a correr cada dos días, es algo mágico y que si me dicen en enero que lo haría, me habría descojonado de risa por ser algo imposible. Con todas estas sesiones ahora en mi pasado, mi cerebro sigue mandándome todo tipo de avisos para que no vaya a correr, para que lo deje pasar, es increíble como no se rinde y solo la tenacidad lo doblega.
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Wat Mangkorn
Relativamente cerca al templo que vimos ayer está el Wat Mangkorn, el templo del dragón. En la foto no se ve pero había restos de unas barandillas que al parecer son algo único en la zona. El templo está a unos dos kilómetros de la puerta oeste de Sukhothai. La estupa ha perdido la parte superior y por su tamaño, el templo se veía bastante grande. Siempre me pregunto como podían sobrevivir esas sociedades en las que prácticamente todo eran templos, alguien tendría que trabajar o quizás por eso se fueron a tomar por jauer, llegaron a un punto en el que el resto de la sociedad no podía mantener tantos parásitos, algo parecido a lo que le está sucediendo a España con la chusma y gentuza podemita, los que quieren expropiar a los ricos y no ven los casoplones de sus líderes, que son también ricos.
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Llenando el cine en tiempos del virus
Desde el uno de julio hemos entrado en una nueva fase del regreso a la normalidad o eso que ahora llaman la nueva normalidad. En lo relativo a los cines, se ha pasado de un máximo de treinta julays por sala a uno de cien, siempre y cuando el aforo lo permita y se pueda guardar la distancia de seguridad, que en los Países Bajos es de dos metros. También es preceptivo el comprar la entrada o reservarla previamente, no se puede llegar al cine y elegir. Con el nuevo sistema, el cine ha modificado el programa de reserva y ahora cuando eliges tu sitio, bloquea los asientos que están delante y detrás de ti, además de los dos a tu derecha o a tu izquierda, con lo que con una persona hay siete butacas ocupadas, con la persona sentada en el centro de esa cruz. En la imagen vemos la sala tal cual estaba antes de empezar a ver la película el sábado. Yo soy el que está en la tercera fila desde la parte superior en el medio. La persona que se puede sentar más cerca de mi es en la cuarta fila o en la segunda, pero en diagonal a mí, que al parecer han medido la distancia y sale más de metro y medio. En este caso hay unos cuarenta y dos espectadores y la sala ya parece casi llena.
A la entrada de la sala un empleado te pregunta por tu fila y butaca. Supongo que se han dado cuenta que su programa para teléfonos tiene una cagada épica, cuando han escaneado tu tarjeta de abonado, la película desaparece del programa y si no miras antes de hacerlo tu fila y butaca, no hay manera de encontrarlos, a menos que te vayas a un lugar secreto y misterioso llamado el archivo de pelis del año, lugar que no tiene lógica ninguna porque aún no has visto la película, la vas a ver. Supongo que ya estarán trabajando en un parche para el programa pero hasta que llegue, tendrán que seguir poniendo un empleado a la entrada de la sala para explicar a los menos desarrollados intelectualmente como buscar sus asientos en el programa.
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Wat Chang Rob
Seguimos fuera de la zona histórica de Sukhothai, mientras regresaba a la misma con la bici haciendo paradas y aquí vemos el Wat Chang Rob, el templo de truscoluña no es nación o el templo rodeado por elefantes. Por los alrededores quedan los restos de veinticuatro esculturas de elefantes que rodeaban la estupa, que es la que vemos en la foto. El diseño del templo está inspirado en los de Sri Lanka. Se calcula que el templo es del siglo XIV (equis-palito-uve).




