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  • The Occupant

    25 de octubre de 2025

    Regreso de vacaciones, con un jetlag del quince y decido ir al preestreno sorpresa y la gente, en el foro, no tenía ni idea de lo que nos podía caer y mi mayor preocupación era si me iba a dormir viendo la peli, pero como sabía que si me quedaba en mi keli me dormía seguro, me voy al cine y al final, resulta que la película se titula The Occupant y jamás en la vida la había oído nombrar y no creo que llegue a España, aunque con ese póster, el único título válido es truscoluña no es nación.

    Una julay tonta del culo las pasa putas con sus malas decisiones.

    Resulta que una pava tiene cáncer, supongo que en Brexitlandia y la hermana tonta y mongólica decide irse al recarajo, a una de esas repúblicas soviéticas a buscar minerales raros para salvar a la otra. Encuentra una piedra rarita y cuando está volviendo el helicóptero tiene un accidente, está en el recarajo, sola y encima, hay un pavo que le habla por un walky talky y ella se convence de ir a salvarlo o algo así y por el camino tiene unas cuantas movidas.

    Esto es un telelefilm y en algún momento, alguien tuvo una idea, pero la idea se cansó de esperar y se marchó. La historia no tiene mucho sentido, la parte sobrenatural y de ciencia ficción no cuaja, la pava es que es tonta de vicio y siempre elige la peor decisión posible. Va renqueando por los montes y honestamente, por mí la podrían haber matado y ahorrarnos el sufrimiento. La película es estúpida y el final es absolutamente deleznable.

    Esto lo ningunearán por igual los miembros del Clan de los Orcos y los sub-intelectuales con GafaPasta.

  • De Malé a Utrecht

    24 de octubre de 2025

    Mi día final era para pasarlo en aviones y aeropuertos y comenzó temprano, con ducha y empaquetando todo lo que me llevaba y dejando todo el lastre atrás, que habiendo facturado en la ida, ahora todos los líquidos se quedaban allí para no tener que facturar. Como opté por desayunar en el restaurante, fui desde el hotel e hice el pedido pero tardaron lo que no está escrito. Cuando por fin llegó la comida, me encochiné a toda prisa, pagué y bajé a pillar el ferry que me llevaba al aeropuerto, que está a cinco minutos en barco o a un cuarto de hora o media hora en coche entre atascos.

    Ya en el aeropuerto, la cola para facturar era gigantesca y avanzaba muy despacio. Yo tenía dos horas y media antes del vuelo, pero aquello se movía muy pero que muy despacio. Además, en el mostrador de primera clase, que estaba vacío, los empleados solo ponían a facturar grupos de emburkadas sin macho. Cuando los de la aerolínea se dieron cuenta que íbamos a despegar con retraso, dieron unos cuántos gritos y pusieron a ese hatajo de gandules a laburar. Todos ya habíamos sacado nuestras tarjetas de embarque por internet, pero en el aeropuerto de Malé, si no la tienes en papel, los del control de pasaporte te rechazan, como me pasó a mí en una ocasión. Al llegarme mi turno, le dije a la pava que si me podía cambar y poner en ventana para hacerle un vídeo al Ancestral, que chochea mucho y siempre los pide y la chama lo hizo y me cambió a pasillo en mi segundo vuelo y me quitó del temido asiento del medio. Una vez con mí tarjeta de embarque, fui a la segunda cola dantesca, a que me sellaran el pasaporte y después de esa, a la tercera, la del control de INseguridad, con lo que cuando terminé, ya estaban embarcando las hembras con burkas, las familias con niños, aunque en esos países el concepto de niño incluye a los MENAS, con lo que a veces ves a un niño que aparenta veintitrés, con su chupachú en la boca para engañar. Como supuestamente embarcan por zona, me senté y para cuando me llamaron, ya solo quedábamos unos pocos, unos cuarenta. Como la terminal nueva sigue sin abrir, nos llevan al avión en guaguas y parece que el guagüero se marchó a fumarse un pitillo y no venía y los de allí se estaban poniendo cada vez más y más nerviosos diciendo que era la última llamada, pero nadie entraba porque no había guagua en la que meternos. Cuando por fin apareció el guagüero, algunos de los de la aerolínea le echaron un tremendo mal de ojo y entramos a la guagua y nos llevó al avión y a esa misma hora, deberíamos estar saltando al aire, así que la tripulación animaba a la gente a correr y sentarse para cerrar la puerta, quitar el freno de mano y salir por patas. Tuvimos unos veinte minutos de retraso que recuperaron más o menos en el vuelo. En el despegue vemos los atolones alrededor de Malé, muy bonito.

    Ya en el aire, nos trajeron el papeo y yo aproveché para ver episodios de mis series favoritas y no dormir, que después llego a mi keli desvelado. Cuando aterrizamos, el chófer aparcó en las puertas «E» del aeropuerto y mi avión a Ámsterdam salía desde allí mismito, pero como el aeropuerto de Doha es una cagada y lo que quieren es que vayas de compras, nos obligan a caminar un kilómetro hasta llegar al sitio en el que están los inútiles que hacen un nuevo control de INseguridad, aunque no vieron ni los líquidos ni la tableta en mi mochila, que ni me molesté en sacarlos. Después tuve que andar el kilómetro de vuelta hasta mi zona y me senté en un butacón a esperar el embarque.

    En este segundo avión, entramos rapidito y sin problemas. A mi lado se sentaban dos pavas, que por el sobeo entre ellas, las apuestas eran muy altas a que eran bolleras. Se nota un montón que los días ya son muy cortos. Salimos de allí a las 3 de la tarde, nos dieron el papeo y al rato, ya nos perseguía la oscuridad y aunque supuestamente volamos de día, después de las dos primeras horas, el vuelo era nocturno. Yo me volví a centrar en ver episodios de series y jugar para no dormirme. Las pavas se jincaron como tres gintonic cada uno y estaban medio borrachas, se les caían las cosas y después no las encontraban en el suelo, aparte de que no hay espacio en los aviones para que te agaches a buscar algo, vamos empotrados entre asientos. Tuvimos unos cuantos zandungueos de turbulencias, pero por lo demás, el vuelo fue bien, solo que al tener el viento en contra, la llegada se iba retrasando y al despegar supuestamente aterrizábamos con media hora de adelanto y a medio camino ya aterrizábamos con un cuarto de hora de retraso. Después de aterrizar, me posicioné para salir lo antes posible y una vez en la terminal, solté todo el aire que acumulé con las dos compresiones y descompresiones y metí el turbo para ir al control de pasaportes y usé el truco que no contamos para no hacer cola y en menos de treinta segundos, estaba en la terminal y caminando ligerito a la estación de tren.

    Allí me enteré que habían retrasos y tuve que esperar el tren casi veinte minutos, pero al llegar a Utrecht empaté con el que me lleva a mi barrio inmediatamente y al final, no tuve retraso. El tramo final, novecientos metros caminando a mi keli. En horario central EuropeDo, me levanté a las tres de la mañana y llegué a mi keli a las diez y media de la noche, o sea, un palizón. Estaba tan cansado que me desvelé y me costó un gran rato el dormirme, aparte del shock de estar en un ambiente en el que la temperatura no era de casi treinta grados todo el tiempo, que estábamos a unos doce y dentro de mi keli, a diecinueve y medio.

    Y así acabaron las dos semanas buceando en las Maldivas

  • Dhagethi día 13. El regreso a Malé

    23 de octubre de 2025

    Como procuro no mirar hacia atrás y dedicarme a editar las anotaciones, cuando escribí la anterior, me iba de Dhangethi por la mañana a las 7am, pero cuando sobre las ocho de la noche estábamos finiquitando la factura, le llegó un mensaje al pavo informándole que por causas mecánicas, el barco que me tenía que llevar por la mañana se había quedado en Malé y se cancelaba el servicio. Ahí entramos los dos en modo pánico total y el chamo llamó a la otra compañía que salía a la misma hora para reservar un asiento pero le dijeron que estaban completos. Quedaba solo una opción, con la empresa que me trajo y a la que se le rompió el barco. El chamo los llamó y le dijeron que vendría un barco desde Malé por la mañana y que saldría de regreso a las dos de la tarde y me reservó asiento en el susodicho. El barco, según le dijeron, era el Velocity, asi que añadí a mis enlaces la posición GéPéeSe del susodicho para tenerlo atado y bien atado en corto. Informamos a los de mi habitación que había nuevo cambio de planes, desayuno a las ocho y media en lugar de a las seis y veinte y que me quedaba allí hasta las dos. Pensé que estaría angustiado y no podría dormir bien pero hice siete horas de un tirón. Por la mañana, tras el desayuno, fui a pagar la habitación al centro de buceo, que se les olvidó cobrármela y mira que yo les dije un montón de veces que había algo raro en la factura porque era escandalosamente barata. Tras eso, me piré a la playa y a la hora a la que debía salir el barco de Malé, estaba quietito y no se movía y diez minutos mas tarde yo ya estaba considerando alternativas logísticas, avisé al chamo, que llamó a la empresa y estos le dijeron que como tenían mas pasajeros, en lugar de enviar el Velocity, mandaban el Erwina, y en unos instantes, yo tenía a ese localizado y efectivamente, se movía hacia el sur en dirección a nosotros.

    Después de la playa, fui a almorzar y lo hice temprano por si el viaje era muy movido, no quería estar en medio de una digestión cuando comenzaran las olas enormes. Tras el almuerzo, me duché, me puse ropa limpia, que había literalmente apurado la otra muda al máximo y terminé de preparar la bolsa, que cuando me muevo en las Maldivas va más llena porque en su interior lleva también la chaqueta, el chándal y la sudadera del avión, ademas de las playeras, todas cosas con las que iré vestido en el regreso en avión. En Dhangethi se quedó el tubo de detergente que me traje y que resultó un puntazo y le saqué un montón de partido lavando la camiseta y el gallumbo del día anterior durante todo este tiempo.

    Sobre las dos menos cuarto el dueño del sitio en el que me hospedaba se empeñó en llevarme al muelle en su moto, que es una experiencia terrorífica, pero bueno, le dije que sí. Me dejó junto al barco y allí éramos pocos hasta que apareció un grupo de venezolanos dando gritos y una de las venezolanas tenía la cara tan operada que no se sabía si los lunares de las mejillas eran los pezones, que ya los tenía por ahí arriba o es que se le estaba rompiendo la piel al estar tan tersa. Uno de los dueños del centro de buceo también venía en el barco. En el último momento entraron dos doñas Rogelias, hasta con el trapo en la cabeza y obligaron a un chamo local a cambiarse de asiento para ponerse juntas porque una hembra local no se puede sentar junto a un macho que no sea de su familia o algo asi. El barco salió con quince minutos de retraso y al llegar a la boca del puerto el chófer pisó el acelerador y nos pusimos a sesenta y dos kilómetros por hora, con sus tres motores de doscientos cincuenta caballos cada uno. Me río yo de los pavos de Corrupción en Miami, en las Maldivas le pegan más candela a los barcos. Al principio íbamos pegados al Átol y eso nos protegía del mar. Fuimos al norte, a una isla llamada Mahibadhoo, en donde se bajaron tres y entraron cuatro. Desde allí ya cruzamos el océano en dirección a Malé y ahí fue cuando nos pilló el oleaje, aunque no fue tan malo como una semana antes y salvo por un par de veces, no tuvimos sustos significativos. Por la mala mar, el viaje fue algo mas lento y vinimos llegando al aeropuerto dos horas y quince minutos después de salir. Se bajaron los latinos y las Rogelias y los demás seguimos hacia Malé. 

    Me despedí del dueño del club de buceo y fui a mi hotel, que es el mismo en el que me quedé en mayo porque tienen buenos precios, las habitaciones están muy bien y está a quinientos metros de la terminal del ferry que te lleva al aeropuerto. Por la tarde salí a cenar y aproveché para comprarme Valhomas, que es atún seco, un producto local que me gusta mucho en recetas con arroz y fideos y como tengo unos amigos viniendo a mi keli pronto, les haré Arroz frito con Valhomas y lo van a flipar.

    En el mismo sitio en el que cené tienen buenos desayunos y abren desde las cuatro de la mañana, así que iré directamente allí por la mañana y desayuno antes de tomar el ferry al aeropuerto. El próximo será el último episodio, con el viaje de regreso a los Países Bajos. No me han puesto en asiento de ventana en ninguno de los dos vuelos.

  • Dhangethi día 12. El final del buceo con un par de  mantas

    22 de octubre de 2025

    Con todo el drama del  monzón, hoy era mi último día de buceo en Dhangethi, ya que al día siguiente regreso a Malé por la mañana y en principio empezábamos una hora antes porque al ser viernes, es el día del señor Jalal Jalal y sobre las once de la mañana y hasta la una de la tare cierra todo por respeto Jalal, aunque me pregunto cuánto tardarán en quitar la costumbre, como en los Países Bajos, que cuando yo llegué se abría cinco horas un domingo al mes y ahora se abre todos y cada uno de os domingos y en el caso de los supermercados, unas once horas en ese día. Ya había avisado y me tenían el desayuno preparado y después del papeo, salí para el puerto, que al parecer teníamos un día soleado, aunque dos horas antes, a las cinco de la mañana, cayó un diluvio. En el barco solo estaban los dos ingleses.

    Para la primera inmersión fuimos a Camel Rock, una estación de limpieza de mantas que intentamos visitar unos días atrás pero las mantas estaban comiendo en la superficie. Bajamos y es una tira larguísima de arena y algunas rocas con corales que es por donde pasan las mantas para que los pececillos las limpien. Estuvimos diez minutos y no venía ninguna, así que comenzamos a dar una vuelta al lugar y en eso que apareció una manta, con lo que por fin vi una manta en una estación de limpieza este año. Después de que se fue, seguimos explorando la zona y los dos ingleses se marcharon a la superficie porque se les acabó el aire y eso que bajan con tanques de quince litros. Yo seguí con otro Dive Master y encontramos dos langostas enormes escondidas, de un tamaño perfecto para comer. También vimos alguna morena y por supuesto, los grupos de pececillos limpiadores que son lo que traen a las mantas. Cuando estábamos saliendo otra manta pasó junto a nosotros, pero no me dio tiempo a encender la cámara.

    Para la segunda inmersión nos acercamos a Villamendhoo Kuda Thila, un punto de inmersión nuevo para mí alrededor de la isla Villamendhoo, que es una isla privada para turistas. La palabra Thila ya nos anticipa que es la cima de una montaña sumergida, con dos rocas grandes en este caso. Durante la inmersión me encontré con tres peces halcones de nariz larga, 1 pez escorpión, un tiburón de punta de aleta blanca que vimos un par de veces, una cantidad ingente de morenas, además, enormes, un pulpo, que descubrí yo, camarones, cangrejos y creo que he visto un pez pipa fantasma, aunque me falta confirmarlo con los expertos. Estuve intentando llamar la atención de los dos Dive Masters, pero no miraron hacia mí y se lo perdieron. Después de que se fueron los ingleses por falta de aire, vivimos ademas un momentazo épico cuando teníamos una bola de peces pequeñitos que estaba siendo atacada por atunes y ellos huían como locos. Fue muy chulo.

    Después de esta inmersión tardamos un güevo en volver y nos dijeron que el motor del barco estaba medio escoñado y cancelaron la tercera inmersión, asi que aquí acabó mi buceo. Al regresar, me piré a la playa un rato, hasta que abrieron los restaurantes, después fui a comer y me pasé la tarde en la playa, que aunque tuvimos un par de chubascos, la tarde estuvo mayormente soleada.

    En la foto podemos ver la manta, una de las langostas, intentar descubrir el pez escorpión camuflado y en la última foto, uno de los peces halcón de nariz larga.

    Por la tarde después de la cena fui al centro de buceo a finiquitar y pagar y ahí me enteré que el barco de la mañana lo cancelaron porque no pudo bajar desde Malé y ahora tengo el barco por la tarde con la misma compañía que casi me liquida, asi que le compraré asiento también a mi Ángel de la Guarda. Aunque lo intenté, no voy a poder ir a bucear por la mañana porque volverán muy tarde. La cuenta total de inmersiones se quedará, por tanto, en trescientas cuarenta y ocho.

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