Saltar al contenido

Distorsiones

  • Inicio
    • Contactar
    • Acerca de
  • Lo imprescindible
    • Visitar Holanda
    • Índice de álbumes de fotos
    • Índice de viajes
    • Recetas de cocina
    • Hembrario
    • El club de las 500
    • Álbum de fotos de bicicletas
    • Álbum de fotos de cervezas
  • Destacados
    • La Arbonaida
    • Comida en fotos
    • Mi herencia
    • uno+cero
    • Visitar Holanda
    • Mis ratos en la cocina
  • Wat Chedi Luang y la gran estupa

    22 de abril de 2020

    La verdad que si no es porque la cámara añade la ubicación desde la que hago las fotos, a mí todos los templos budistas me parecen iguales. Este de hoy es el Wat Chedi Luang, que viene a traducirse por truscoluña no es nación o el templo de la estupa enorme, la cual podemos ver por detrás como unas ruinas de esas de películas de arqueólogo. Está en el centro de Chiang Mai y aquí, en su día, había tres templos. Los edificios, por descontado, son el resultado de la última restauración, que nadie se vaya a creer que siguen así de bonitos después de siglos, que la madera si le das uno o dos baldazos todos los días y le metes treinta y pico grados de temperatura y una humedad cercana al infinito no aguanta más allá de unas décadas.

  • Mitos caídos

    21 de abril de 2020

    El enclaustramiento sin clausura que tenemos en los Países Bajos ha servido para que se caigan un montón de mitos en los que todos creíamos firmemente hasta hace poco más de una luna. En mi empresa, que es del lado amarillo del mundo, hasta el otro día se discutía sobre el abuso excesivo que estaban haciendo muchos del trabajar desde casa porque regularmente, lo hacían al menos un día a la semana y algunos hasta dos. Los amarillos tienen una confianza tan cercana al cero de sus empleados que no se puede distinguir de este y piensan que la gente se queda en sus casas para engañarlos, que seguro que también los hay, igual que puede suceder que estés en la oficina y no des un puto palo al agua y allí lo haces en su misma cara y no se enteran. Por eso en Japón, en sus oficinas, sientan a todo el mundo con los ordenadores en filas como en el colegio y en la punta de atrás, el jefe, para poder ver todas las pantallas y asegurarse que ninguno está estafando a la empresa. Ese es el nivel de confianza que ellos tienen en los empleados y una de las muchas razones por las que yo no hago ni un nanosegundo de horas extras que no me pagan, no me sale ni de la punta de la polla ni del resto del miembro y practico la reciprocidad con ellos y los trato de la misma manera, sin confianza alguna o con ninguna confianza, que creo que viene a ser lo mismo o casi igual. Ahora que llevamos cinco semanas de lejos, resulta que la cantidad de trabajo realizado por todos es la misma o mayor y que hay gente que ahora hasta enciende los ordenadores fuera del horario de oficina y hacen cosas que no deberían estar haciendo. El mito aquel del falso trabajo remoto se ha ido a tomar por culo.

    Yo de siempre he defendido a capa y espada que para ir a correr, lo tengo que hacer con el estómago vacío, antes de comer y por eso, iba a correr a primera hora de la mañana y desayunaba al volver o lo hacía por la tarde antes de cenar. En mi cerebro habían elaboradas explicaciones que justificaban que me es literalmente imposible realizar ejercicio físico mientras es posible y probable que esté haciendo la digestión, que una tarea excluía la otra. Resulta que no y que ahora, habiendo desayunado un rato antes, me puedo hacer una tabla de ejercicios de veinte minutos y salir a correr seis kilómetros y volver a casa y estoy perfecto, que no puedo decir que estoy tan fresco porque en realidad vuelvo sudado como chocho de pelleja y necesitando una ducha muy malamente. El tiempo que tardo en hacer los seis kilómetros es el mismo que cuando iba en pleno ayuno. Otro mito que ha caído, al menos cuando se trata de desayunos, que no sé si me puedo jincar un plato de garbanzada o de alubias con chorizo y ponerme el chándal y echarme a correr, eso todavía está por probar pero como yo soy un aguilucho matutino, es poco probable que se de ese escenario. También relacionado con el correr, mi ritmo hasta ahora era de dos veces por semana, con seis kilómetros, hasta que me lesioné y lo dejé durante el invierno. La lesión fue, según mis teorías más alocadas, por no calentar previamente. Ahora me hago una tabla de ejercicios, de entre quince y veinte minutos según le salga de la pipa al programa que uso en mi iPad y cuando lo acabo, bien calentito, salgo a correr y al regresar, hago un par de minutos de ejercicios de enfriamiento. Primero intenté seguir mi ritmo de toda la vida, de dos veces a la semana pero ya no voy a la oficina, ya no salgo a caminar a la hora del almuerzo con mi amigo el Moreno y aunque no he dejado de caminar y hasta camino más que nunca, o quizás por eso, resulta que no tengo los niveles de cansancio pasados y a fuerza de hacer flexiones y todo tipo de cosas que no hacía desde el instituto, resulta que ahora puedo ir a correr sin problemas cada dos días y ya empiezo a notar un nivelazo tan épico que no me extrañaría nada si empiezo a correr a diario, algo que yo creía era solo para los seres obviamente superiores, aunque es probable que si lo hago, empiece con ese día intercalado corriendo solo dos kilómetros, después lo subiría a cuatro y finalmente y si se diera el caso, llegaría a los seis kilómetros. Alguno se puede preguntar el porqué de estas cantidades pares y la respuesta está en el parque que hay cerca de mi casa. Desde mi puerta, puedo hacer un ciclo alrededor del primer parque y volver y son algo más de dos kilómetros. Si añado un ciclo alrededor de un lago-playa que está por debajo del parque, son cuatro kilómetros y si sigo la ruta que me lleva por una zona en la que hay un montón de hoteles para caballos, se convierten en seis. Seguramente podría añadir dos kilómetros más añadiendo una vuelta por el segundo círculo pero entonces superaría los treinta minutos, que es mi límite para correr, después de ese tiempo el aburrimiento me puede, por más que esté escuchando audio-libros mientras corro, no entiendo como pueden haber seres humanos que pierden una hora completa de su vida corriendo o quizás hasta más tiempo.

    Otro de los grandes mitos caídos es el de la incomunicación, vivíamos rodeados con todas las herramientas tecnológicas a nuestro alcance y no las usábamos y ahora, el concepto de videoconferencia lo entiende desde un neonato hasta un ancestral, todo el mundo las hace, de dos, tres, cuatro o más personas, forman parte de nuestra vida, no es lo mismo que el verte con la gente cara a cara pero es un sucedáneo aceptable y a veces el cara a cara es hasta más intenso, que ahora con las cámaras tan cerca no se te escapa nada de nada y por ejemplo, mis amigos, mis compañeros de trabajo y mi familia, están que lo flipan con el gran milagro que me ha sucedido, que se me desaparecieron como por arte de magia las canas, sobre todo las de la barba que me he dejado y mi barba es espectacularmente negra y como no tengo ni idea de cuando podré volver a Gran Canaria a tirarme en la playa de las Canteras y hacer la fotosíntesis, esa barba se va a quedar conmigo mucho tiempo. Y que nadie se crea que estoy blanco como culo de monja de clausura, que tengo una hamaca con una estructura para ponerla en el césped y todos los días paso al menos dos horas, si acompaña el tiempo y hay sol y calor, tomando el sol en mi jardín y ya tengo un color que es prácticamente el mismo que tendría después de cuatro días de vacaciones en Gran Canaria. La velocidad a la que adquiero el color es más lento, pero como lo hago diariamente, compenso lo uno con lo otro.

  • Monjes en el ubosot del Wat Phra Singh

    21 de abril de 2020

    El ubosoft es como el sitio de entrenamiento de los monjes budistas y en el mismo hay también una copia del Buda de esmeralda, que podemos ver detrás de los cuatro julays y cuyo original, que está en Bangkok, es el Buda más famoso del país. Por un momento pensé que los cuatro monjes estaban momificados y me acordé de lo bonito que luciría Genín ahí puesto con su tanga de tigre, pero no, o tienen un montón de momias y las cambian todos los días, o estos eran monjes de carne y hueso porque en otras fotos están en posturas diferentes, con otro ábitos y hasta con otras jetas, pero siempre viejunos.

  • Otro de esos resúmenes de fotos

    20 de abril de 2020

    Por segunda semana y para quitarme la anotación lo más pronto posible, he optado porque mi teléfono haga un vídeo con las fotos que fui subiendo en las historias de mi istagrame y en los estados de mi güazá durante la semana, que debo ser el único ser humano que mantiene alimentados esos canales durante todo el día por aquello de entretener a los que lo miran. Vuelve a dominar la comida, con dos platos especiales que fueron los que preparó la novia del Turco cuando cené con ellos y que seguro que reconoceréis porque no es algo que se haya visto por estas tierras anteriormente. También vemos fotos del despertar de una de mis parras, de mi jardín, que a base de vivirlo está mejor que nunca y de los tulipanes en su declive. De lo único que no me puedo quejar durante estas semanas tan atípicas es de la comida, desde el inicio, al menos dos semanas antes del encierro, ya me lo planteé como una obligación moral el tener al menos un buen momento durante el desayuno y la cena y creo que lo he conseguido, cada día me regalo algo de mi congelador o cocino para reponer si lo veo que se está quedando vacío. A fuerza de recorrer los cuatro supermercados más cercanos a mi casa, tengo todo lo que necesito y no he tenido que privarme de nada.

    Nuestro encierro, en los Países Bajos, es distinto al español porque tenemos ya eso que ahora se habla de hacer en España, podemos salir a caminar, a comprar, a correr o a dar una vuelta en el coche. También es cierto que aquí una mayoría cercana al absoluto respeta las distancias y tiene la cortesía y educación cuando nos cruzamos, se ha limitado muchísimo el aforo de los supermercados y otras tiendas pero todos hemos puesto de nuestra parte para que no nos quiten también ese muchísimo de libertad, que yo llevo treinta y cinco días manteniendo mi ritmo de caminar diez mil pasos al día, en este tiempo comencé saliendo a correr cuatro kilómetros cada tres días y ahora estoy haciendo seis kilómetros cada dos y los fines de semana, si el tiempo ayuda, me hago recorridos en bicicleta de entre cuarenta y cincuenta kilómetros, todo eso sin hablar con nadie, sin pasar pegado a nadie y siempre saludando a los que se cruzan por pura cortesía. Tampoco las visitas están prohibidas, siempre que sean de menos de tres personas y que ambos grupos, el que recibe y el que visita estén sanos, algo que en mi caso se ha limitado al Turco que previamente, como yo, pasó varias semanas en su casa aislado. Otro día lo comentaré con más detalle pero a base de imponerme rutinas, ahora estoy más ocupado y dinámico que nunca, realmente estoy que no paro durante el día.

←Página anterior
1 … 931 932 933 934 935 … 3.764
Página siguiente→
  • Genín
    en Mejor hacer borrón y cuenta nueva
    Tengo dos nietos, de 19 y 22 años y llev…
  • Genín
    en El Perchel (Mogán) 2
    Pasando de los pececillos… 🙂 Salud
  • Genín
    en Desde Utrecht a Gran Canaria en alerta roja casi rojísima
    Es increible la cantidad de gente pendej…
  • Genín
    en Desde Utrecht a Gran Canaria en alerta roja casi rojísima
    Pes esperaremos los videos que yo creía …
  • Genín
    en El Perchel (Mogán) 1
    Pasando… 🙂 Salud
  • Genín
    en Batik, Beats & Bumbu
    Pasando… Salud
  • Genín
    en Carolina Caroline
    Pasando… Salud
  • Genín
    en Toy Story 5
    No me hace mucho tilín, pero si se me cr…

Únete a otros 15 suscriptores
Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.
  • YO NUNCA – Fui ninguneado
    12/06/2023
  • YO NUNCA – Jiñé a oscuras
    22/05/2023
  • YO NUNCA – Hablé meando
    01/05/2023
  • YO NUNCA – Viví la transición
    10/04/2023
  • YO NUNCA – Conté un secreto de algún colega
    20/03/2023
This website uses cookies
Esta página web usa cookies para recordar tu nombre si comentas. Asumimos que no te importa pero si te molesta, puedes elegir quedar fuera.Aceptar Rechazar Leer más
Privacy & Cookies Policy

Privacy Overview

This website uses cookies to improve your experience while you navigate through the website. Out of these cookies, the cookies that are categorized as necessary are stored on your browser as they are essential for the working of basic functionalities of the website. We also use third-party cookies that help us analyze and understand how you use this website. These cookies will be stored in your browser only with your consent. You also have the option to opt-out of these cookies. But opting out of some of these cookies may have an effect on your browsing experience.
Necessary
Siempre activado
Necessary cookies are absolutely essential for the website to function properly. This category only includes cookies that ensures basic functionalities and security features of the website. These cookies do not store any personal information.
Non-necessary
Any cookies that may not be particularly necessary for the website to function and is used specifically to collect user personal data via analytics, ads, other embedded contents are termed as non-necessary cookies. It is mandatory to procure user consent prior to running these cookies on your website.
GUARDAR Y ACEPTAR