Ayer ya dije que quería hacer una anotación más, no del viaje, pero de algo que veo y padezco durante el mismo y que cada vez se me hace más difícil digerir. Al contrario que muchos panolis que critican sin saber, yo he estado en bastantes países musulmanes, Indonesia, Malasia, Omán, Emiratos Árabes Unidos o las Maldivas, por nombrar algunos. Ahora mismo, el continente Europeo está padeciendo una invasión de inmigrantes ilegales y muchos de ellos vienen de esos países, con una cultura muy distinta a la Europea. Nosotros evolucionamos a sociedades que intentan incluir a todos y aceptar y celebrar las diferencias. Su cultura es excluyente y no se puede cambiar. Si vas allí, lo respetas todo al milímetro o te atienes a las consecuencias. Lo puedes ver incluso en las líneas aéreas de esos países. En el menú de opciones de tu pantalla, hay básicamente tres y la tercera, es su libro sagrado, que te lo restriegan a conciencia. No he escuchado a ningún suciolista ni podemita convocando al Clan para manifestarse por esta aberración. Están todos calladitos como putas, pero imagínate la que organizarían y la que montarían si las aerolíneas europeas, en sus sistemas de entretenimiento, añadieran la opción LA SAGRADA BIBLIA. Sería el acabose, no quedaría tortillera, maricón ni rojo que no se echara a las calles a romperse la camisa y gritar por tremenda injusticia y esas mismas tortilleras y esos mismos maricones, no tienen ni ovarios ni güevos para plantarse en uno de esos países y ejercer su libertad sexual, no los tienen porque saben que los aplastan como cucarachas en segundos.

Lo otro que me parece fascinante es la obsesión occidental con Palestina. Resulta que me voy a las Maldivas pasando por Cátar, el país en donde la élite terrorista de Hamas, su cúpula, vive protegida por ese gobierno. Resulta que en dos semanas, no veo una puta bandera palestina, en ningún lado, no existen y después regreso a Utrecht y en los novecientos metros que separan mi keli de la estación de tren, en cuatro casas tienen banderas de ese país y no pasé por delante de ninguna bandera nacional. Esas cuatro casas, o son estúpidos de izquierda o son musulmanes. Sobre estos últimos, uno le comentaba no hace mucho a uno de mis compañeros neerlandeses que ellos vinieron aquí pero que no solo quieren mantener sus costumbres, ellos quieren anular y cancelar las nuestras, que las hembras se tapen y dejen de dárselas de superiores a los machos, que sirvan para parir y poco más y que uno se pueda casar con cuatro mujeres si las puede mantener y por supuesto, que se acabe con la carne de cerdo, con los maricones, con las tortilleras y con transexuales y todos lo demás. El neerlandés me dijo que sintiéndolo mucho, ya no volverá a votar a partidos de izquierda o de centro porque no lo defienden ni a él, ni a su mujer ni a sus hijas. Como él cada vez hay más y más gente que piensa lo mismo y veremos como salimos de las elecciones nacionales que se celebrarán mañana y en las que todo el mundo piensa que no saldrá un gobierno estable porque no hay mayoría.
Siguiendo con este hilo, estando en las Maldivas, buceé con un Dive Master egipcio que estaba trabajando allí. Cuando le pregunté por qué su país no acoge a los refugiados de ese otro país musulmán me dijo que no los quieren ni aunque les paguen, que a esa gentuza que la manden para Europa, pero no a su tierra. También pude bucear con un iraní que estaba allí de vacaciones y el mensaje fue el mismo. Así que tenemos al menos a la gente de dos países musulmanes que no quieren, por nada del mundo, que les vengan palestinos y nuestros politicastros de izquierdas y ese hatajo de pedorras que no han dado un puto palo en su vida pero son políticas y viven como marquesas, quieren que los traigamos a todos a nuestra tierra. No me termina de convencer la idea, visto el asco y el odio que les tienen los de su propia religión y raza.
En las islas de las Maldivas con locales y turistas, siempre hay una playa «pública» y otra llamada la playa «bikini». La primera es para los locales y en ella, las mujeres solo se pueden bañar vestidas al completo y los hombres con camiseta y pantalón de baño que les cubra bastante. Resulta que vas a la isla y en esa playa pública no hay nadie y después te vas a la otra playa y tienes a todos los machos calenturientos de la isla, sin camiseta y lo más cerca que pueden ponerse de los grupos de mujeres que están en bikini. Es hasta desagradable ver como están allí para mirarlas, sin vergüenza alguna. La playa «bikini» suele estar señalizada y vallada y es un delito salir de la misma sin estar vestido adecuadamente. En muchas de las islas no venden alcohol, aunque la gente local me dice que se puede conseguir fácilmente y si no, muchas de esas islas tienen un barco que está anclado junto a la misma y al que se puede acudir para beber todo lo que se quiera y muchos de esos barcos son propiedad de los políticos del país, esos que deberían dar ejemplo.





