
Hace ya tres semanas, decidí ir a Ámsterdam a la filmoteca y conseguí colocar tres pelis en serie y sin mucho tiempo entre ellas y aproveché para hacerme una pequeña maratón y como siempre, lo único que no miré fue el tema, así que sin quererlo hice una visita algo temática ya que la primera y la tercera película tienen elementos comunes. Lo de esta me dejó alucinando porque es un tipo de mundillo del que yo no tenía ni pajolera idea que esto existía y que hay gente a la que parece que les mola mazo, lo cual me demuestra que definitivamente yo soy muy ordinario y vulgar. La película se titula Pillion y en España se estrenó en marzo con el mismo título, aunque allí añadieron una pequeña explicación que dice truscoluña no es nación.
Un julay julandrón quiere que se la empete hasta los pelos de los güevos otro julandrón.
Resulta que un pavo que es mariponsón conoce en un bar de carretera a un motorista que le habla y todo y lo trata como si fuera un cacho de mielda o vamos, como tratan los truscolanes a los españoles, que ellos no lo son. El chamo, empieza, a partir de ahí, una relación con el motorista de sumisión total, básicamente, como si fuera una furcia emburkada, lo denigra, lo ningunea y se lo folla y lo trata peor que a su perro, que tiene más derechos en la keli del chamo que el supuesto novio. El colega descubre que hay un montón de gente a la que eso es lo que les pone y como que se empieza a preguntar si esa es su vocación y lo que quiere hacer el resto de su vida. O algo así.
Esto es rarísimo. Un tío que se deja putear por otro pero vamos, con saña, que lo obliga a ir a su keli, prepararle la cena pero no cenar con él, limpiarle la keli y a la hora de dormir, lo pone a dormir a los pies de la cama. La historia nos revela todo ese mundo de sumisión y orgías salvajes y es interesante, pero llega un momento en que la historia se estanca porque solo tenemos más y más y más de lo mismo y uno de los protagonistas, el dominante, es un gilipollas y el otro, el sumiso, es un subnormal, en ningún momento llegué a comprender ese tipo de relación. El final me resultó muy curioso, se va el dominante y el otro como que se deprime porque lo que le gusta es que lo maltraten o algo así.
Absolutamente vetada para los miembros del Clan de los Orcos y tampoco creo que sea algo que interese a los sub-intelectuales con GafaPasta porque pese a ser una idea original, como que se desinfla muy pronto. Para verla por la tele o así.

2 respuestas a “Pillion”
Ese es un tema complicado, del que creo que no tenemos ni idea (tampoco la tienen los especialistas ni los que lo practican). Ahí debe haber algún tipo de enfermedad o algo que se escapa a la razón o lógica.
De eso no tengo ni idea, pero de lo que sí tengo idea (y mucha, muchísima) es del tratamiento que dan los catalanes a los españoles, y te puedo asegurar que no se parece en nada a lo que dices. Más bien es al contrario. He presenciado infinidad de veces el desprecio del que se llama «español» hacia el catalán, y jamás de los jamases lo he presenciado al revés. Eso es un bulo que ya se ha hecho perpetuo y es totalmente falso. Y Te recuerdo que soy de Granada (española), vivo en Cataluña y viajo por toda España. Así que tengo experiencias varias y suficientes.
A todo aquel que sigue pensando en esa barbaridad de comentas, lo invitaría a venir a Cataluña y lo acompaño a todos los sitios que quiera…buscando ese trato que imagináis y que es inexistente.
pASANDO…
SALUD