A mí que no me cuenten milongas con lo del cambio climático. Yo me crié en Gran Canaria y no recuerdo un calor tan intenso en la ciudad de las Palmas en verano y de manera continua. Es que hasta la panza de burro, que era eterna, ha desaparecido y las sesiones de playa, ahora son ?as cortas y con muchísimo más líquido porque en aquel infierno no hay quién aguante. Un calor así tan intenso era más bien algo de las playas del sur de la isla, sobre todo de Maspalomas, pero no en la playa de las Canteras.
Y otra cosa que desde que comencé a bucear jamás había visto hasta este año es gente buceando con trajes de pantalón corto de neopreno, de los de 3 milímetros, como los que se pone la gente en Asia. El agua está muchísimo más caliente que en años anteriores, el Atlántico está recalentado y es cuestión de tiempo que se generen nubes pesadas o pesadísimas y tengamos temporales de agua brutales por todos lados, trombas de agua, que supongo que solo los tontos gringos desconocen que las nubes se forman con el agua que se evapora en los mares y océanos del planeta.
Aquello que decían hace unos años que sucedería en treinta o cincuenta años parece que ya está sucediendo. Ahora solo tienen que llegar las anomalías meteorológicas y las tormentas brutales, las riadas, las sequías extremas y todo irá yendo a peor mientras en un puñado de países negacionistas continuarán haciendo todo lo que pueden por contribuir al cambio climático y después nos mirarán a nosotros, nos culparán, nos exigirán que paguemos por arreglarlo porque al parecer, eso es lo único que quiere la gente de los europeos. Estamos ya a pocos años de que en la Unión Europea se apruebe la ley del cada palo que aguante su vela, se cerrarán fronteras y se dejará a su suerte al resto y después que la naturaleza se encargue de la selección natural y rectifique el planeta como buenamente pueda.