Día internacional del Hombre

Hoy se celebra el día internacional del Hombre. Pasa sin pena ni gloria, porque podemitas, sociolistos y truscolanes lo ningunean y lo ignoran porque los hombres son el grupo a odiar, a despreciar y a batir en todos los puntos. En un día así conviene informar, que no recordar porque esto no se dice, que el setenta y cinco por ciento de los suicidios son hombres, que dos tercios de las muertes violentas en el mundo, son de hombres, que la vida promedio de los hombres es seis años menor que la de las mujeres, y que tenemos un montón de estereotipos que nos aplastan tanto como a ellas, que se espera de los niños modelos de conducta masculinos, que sean machitos, se nos modela con una serie de expectativas y que después, cuando crees que lo has logrado, eres el culpable de todos, no se te permite ser víctima, ni compañero.

Hoy no celebramos que un macho alfa podemita conocido como la Coletas le quite la tarjeta de móvil a una de sus hembras porque así lo creía conveniente, hoy no celebramos que la misma alimaña haya llegado a vicepresidente metiendo a su hembra como ministra en un gobierno de ineptos y palurdos, hoy no celebramos que los Estados Unidos de América tengan un presidente que podría perfectamente pertenecer al círculo de amigos de la Coletas porque tiene su mismo carácter y la misma manera de atacar para destruir todo lo que no piensa como él. Hoy no celebramos que un hombre y negro en USA es considerado un criminal por la policía antes de abordarlo y que la probabilidad de que sea tiroteado es varios órdenes superiores que las de su equivalente blanco.

El día Internacional del Hombre no se celebra en muchísimos países, quizás por sus seis pilares, que son algo terrible:

  1. Promover modelos masculinos positivos, de hombres de clase trabajadora, que viven vidas dignas y honradas.
  2. Celebrar las contribuciones positivas de los hombres a la sociedad; a la comunidad, a la familia, al matrimonio, al cuidado de los niños y el medio ambiente.
  3. Centrarse en la salud y el bienestar de los varones; en lo social, emocional, físico y espiritual.
  4. Poner de relieve la discriminación contra los hombres; en las áreas de servicio social, en las actitudes y expectativas sociales, y la legislación.
  5. Mejorar las relaciones de género y promover la igualdad de género.
  6. Crear un mundo más seguro y mejor, donde la gente puede estar segura y crecer para alcanzar su pleno potencial

Así que felicidades a todos los hombres que tienen valores masculinos positivos.

Chacho que hago con las cholas

Una de las leyendas que caen rápido y pronto entienden todos los visitantes al sudeste de Asia es que esos países son super-seguros y es raro que tengas algún problema con atracos o robos, por lo general la gente no te molesta, pero eso sí, como vayas con tus cholas fastuosas a visitar un templo y las dejes en la puerta, vete asumiendo que te verás sin ellas y el divorcio será traumático. La foto es de un cartel que intenta comunicar el tema en inglés de chiquitistán, ya que literalmente dice en cristiano:

Cuidado perdido Zapato Zapatos son

Por favor mantener manualmente

Yo por eso prefiero la traducción directa del tailandés que es más específica con su mensaje: truscoluña no es nación, pero ambas verdades se sintetizan esn que si no quieres que te roben tus cholas, llévalas contigo en todo momento. Hay gente que llega con unas mierdas de zapatos, los dejan en la puerta y al rato salen y se llevan los que mejor les parecen y al parecer el Buda ese no los castiga de ninguna manera. Para estos menesteres, en la bolsa de mi cámara siempre hay una bolsa de plástico enganchada a la correa que puedo usar para poner mis cholas de diez leuros de la cadena deportiva esa con nombre de diez mandamientos, que el problema no es seguir la cadena y robar otros, el problema es que dan un asco que no veas y yo no lo podría hacer.

El carnicero en tu puerta

Una cosa que odio de los Países Bajos y a la que jamás me podré acostumbrar es que en los supermercados no hay carnicería o pescadería pero de las de verdad, con su personal, su producto y en donde puedes pedir lo que necesitas. Aquí se estilan las líneas de neveras y congeladores con productos ya empaquetados y tienes que comprar las cantidades en las que los empaquetan y además, solo las cuatro cosas que venden con lo que la cantidad de carne o pescado disponible es muy pero que muy limitada. Después te vas a una carnicería o eso que se llama en la lengua bárbara local slagerij, pronunciado como truscoluña no es nación y nada más entrar flipas porque no es una carnicería, es una tienda para comprar embutidos, aceitunas y otras polladas ya preparadas y de nuevo, con una variedad mínima y en muchas ocasiones, ya cortado y empaquetado. Casi que los únicos carniceros que quedan son en las tiendas de los turcos y todos sabemos que esos pobres desgraciados, saben mucho de terrorismo y esas cosas, pero no tienen ni puta idea que el mejor animal del universo conocido es el cerdo y además, como su carne la matan de la manera errónea, ni tiene sangre ni ná.

Antes, cuando quería hacer Pulled pork, en uno solo de los supermercados que hay entre la estación central de Utrecht y mi casa, que son exactamente nueve en las rutas que yo hago, solo en uno de ellos y únicamente una vez por semana ponían dos o tres bandejas con pedazos de cuello de cerdo de unos ochocientos a novecientos gramos. Era un sinvivir, tenía que ir todos los días al super hasta que finalmente aparecía (o igual ni lo veía porque otra persona se lo llevaba) y hasta esta poca alegría desapareció cuando el supermercado dejó de ponerla. Entonces me pasé por unos cuantos carniceros de esos y no la tienen y te dicen que te la pueden encargar, que tarda unos días y te la cobran a un precio de fábula, absolutamente increíble. Por suerte, un chamo al que echaron hace ya cosa de dos años de la empresa que me ha puesto en la puta calle me había comentado que comenzaban a aparecer carnicerías onDEline, que desde tu ordenador pedías y te llegaba a casa congelado al día siguiente. Me harté de las movidas de esos falsos carniceros y encontré una de esas carnicerías online que te garantizan que si compras antes de las diez de la noche, lo tienes en tu casa la tarde/noche del día siguiente. Hice mi primer pedido y compré un trozo de dos kilos y cien gramos de cuello de cerdo congelado y de paso añadí seis hamburguesas Angus. No sucedió nada y al día siguiente sobre las doce de la mañana me llega un mensaje que ya lo van a empaquetar y lo recogerá la empresa de paquetería. Cuatro horas más tarde me informan que lo acaban de recoger y el vehículo está en una ruta de distribución y lo tendré en mi casa entre las ocho y las diez de la noche. Que angustia tan grande sufriendo por mis dos kilos de cuello de cerdo. Finalmente, sobre las nueve menos cuarto de la noche se para un camión refrigerado en mi puerta y perdí la ninguna dignidad que tengo corriendo a abrir la puerta a recoger mi paquete, que yo suponía que me mandarían en una bolsa de plástico con la carne dentro. Me equivoqué:

Era una caja de corcho enorme, como un sarcófago para deshonorable truscolán. Me lo dieron con el mismo cariño que tiene la cigüeña cuando entrega a los niños a sus padres y yo casi lloré de alegría. Entré en mi casa, cogí el cuchillo y corté toda la cinta adhesiva que lo protegía para mirar en su interior:

Dentro traía un plástico mortuorio celeste que lo envolvía todo y al abrirlo te encontrabas con el hielo superior, unos paquetes de un hielo especial y tal y tal. La carne todavía estaba desaparecida. Al sacar esos cuatro paquetes de hielo vi por primera vez a mis preciosos:

A la derecha tenemos mi cuello de cerdo requetequete congelado y a la izquierda una bolsa con mis seis hamburguesas congeladas y empaquetadas indivualmente. Por debajo de ambos, otra tira de bolsas de hielo. Aquello estaba total y completa y absolutamente congelado, en ningún momento se había interrumpido la cadena de frío. Veamos una imagen con todos mis niños a la vista:

Toda la carne siguió ruta directamente a mi nuevo y fastuoso congelador y el sarcófago, con sus bolsas de hielo, fue a la keli de las bicis, ya que en algún lugar de la página de la carnicería leí que si les envío tres cajas vacías de vuelta, pagando yo los gastos de envío que serán siete leuros, ellos me darán un crédito de diez leuros, con lo que además podré ser ecológicamente ecológico y sentirme aún mejor conmigo mismo.

La experiencia al completo ha sido extra-super-hiper-mega positiva. Ya por mi se pueden ir a tomar por culo los carniceros holandeses, no volveré a pisar uno de sus locales en lo que me queda de vida. Esta carnicería, además, tiene una selección de carnes que roza el asombro. Ya le he echado el ojo para la próxima vez a unas hamburguesas que se llaman Rubia Gallega dry-aged y que al parecer, como todos sabemos, salvo el Ancestral, que la leche del noroeste de España no es la mejor del mundo, al parecer para lo que si sirven esas vacas es para hamburguesas y en la explicación, algo confusa porque les dicen rubias pero después explican que pertenecen a la raza de las Morenas del Noroeste, que igual los holandeses se confunden con los colores de pelo.

Que suerte tan grande vivir en un país que es del tamaño de una barriada periférica y en el que puedes comprar algo un día y te lo traen a tu puerta al otro. Ahora solo me falta que algún día me llegue la vez con el picnic, una especie de supermercado onDEline únicamente, que solo funciona con una APP en el telefonino y que solo acepta clientes cuando tienen capacidad de distribución y en estos momentos y tras seis mese en la cola, solo quedan cinco mil dieciocho por delante de mi.

La traición de flickr

El 30 de noviembre del año 2004 o hace escasamente 5088 días o casi catorce años, creé mi cuenta en flickr. Lo hice porque quería un lugar para compartir fotos, para que mis amigos y familia las vieran y también para poner las imágenes del blog. Pasado ese tiempo, tenog en ese lugar más de ochenta y cinco mil quinientas fotos y diez mil cuatrocientas cincuenta y cinco están empotradas en el blog de alguna manera. En estos catorce años ha funcionado perfectamente la simbiosis entre ambos lugares, entre aquel en el que guardaba las fotos y ese en el que pongo las historias. Hasta la semana pasada. Cuando el viernes anunciaron los nuevos planes de pago, cayó la bomba y aún no han dejado de aparecer víctimas. A mí me llevó a cancelar inmediatamente mi cuenta, que se renovaba en enero y como se puede ver en la imagen superior, el veinticinco de enero, mi cuenta comenzará a implosionar y un par de semanas más tarde comenzarán a borrar las fotos hasta dejar las mil más recientes. Es la acción más vil y rastrera de una empresa que me ha pillado de por medio. Como luchar y gritar y patalear es perder el tiempo, yo ya he comenzado a gestionar el mañana, a buscar como salir de la pesadilla en la que nos han metido.

La parte de las fotos que no eran públicas y que estaban ahí para compartir con amigos y familia, esa parte irá a Google Photos, en donde pasaré a tener unas setenta y cinco mil imágenes. El problema lo tienen las otras diez mil porque están repartidas por todo el blog y haciendo inventario, esto es un desastre. Hay más de dos mil anotaciones de cine con sus respectivos carteles que tendré que volver a revisar y ajustar. Hay una cantidad ingente de álbums de fotos, de lugares repartidos por Europa, Asia, África y América que tendré que actualizar. Los resúmenes semanales perderán la parte gráfica, ya no habrá fotos de comida, ni los carteles de las películas ni las imágenes que he ido poniendo durante la semana. Los resúmenes gráficos anuales de cine serán historia después de febrero, se perderán cientos de imágenes que yo no voy a cambiar porque pasaría días y días y más días con ello. No quiero ni pensar en otras anotaciones como las de viajes, las de comida, las de bicicletas y cervezas y alguna más que ni me acuerdo que siempre han tenido una o varias fotos en las mismas. El umbral de los daños irreparables lo traspasé en el primer instante, cuando comencé a hacer cálculos. Esto me va a tomar meses y un tiempo que podría dedicar a escribir de cosas nuevas y que ahora lo usaré para parchear cosas.

Como he perdido la fe al completo con servicios externos, las fotos del blog a partir de ahora estarán alojadas en el blog y ayer y hoy he estado mirando plugin tras plugin para el WordPress con los que gestionar la avalancha de imágenes que se nos viene encima. Por ahora, el ganador parece ser FooGallery, aunque aún no hay nada decidido. Por ahora, todas las fotos y posters de películas que aparezcan en el blog a partir de ayer estarán almacenados en el mismo, por lo que a mi respecta, mi cuenta en flickr está ahora mismo en la unidad de cuidados intensivos y no añadiré nada nuevo por allí. De alguna manera da lástima porque el sistema de búsqueda de fotos de flickr es épico y me permitía encontrar anotaciones sin un gran esfuerzo pero como con todas las cosas en la vida, me acostumbraré y en un par de años ni me acuerdo de ellos.