Se me fue el baifo

El día de hoy, diez de agosto, lo tendremos que recordar como aquel en el que estuve más cerca que nunca de conseguir la foto con la que sueña el Ancestral cada tres o cuatro noches, o quizás no la foto, pero una que se le acerca muchísimo. La historia comenzó por la tarde, que ayer, escaneando la página güé del cine, descubrí una película italiana, o más bien un documental sobre Paolo Conte, un cantautor italiano del que yo por supuesto en mi ignorancia no sabía nada pero como era un documental italiano, en italiano, pues reservé entrada para la única sesión del día y la última vez que ponían el documental en el cine, ya que al parecer solo lo han programado para dos sesiones y esta era la segunda. Llegando al cine, veo a dos pellejas, una con un traje hasta los tobillos que se tuvo que enredar alrededor del cuerpo para poder usar la bici y la otra con una falda que yo creo que se subió hasta las ubres y la transformó en una microfalda, ni siquiera una mini, tan corta, que se le veía el potorro en tecnicolor, en tres dimensiones y con detalle y como coincidimos que yo llegaba con mi bici al aparcamiento de bicis del multicines desde el sur y ellas llegaban al mismo lugar desde el este, pues pude ver aquel molusco presto-súbito. Ellas entraron en el cine antes que yo, que aún tenía que esperar porque no se permite la entrada hasta que quedan quince minutos o menos para la película. Cuando lo hice y comencé a subir las escaleras hacia mi sala, veo que las dos pellejas van delante de mí, así que sutilmente, hice como que estaba tan enganchado como Virtuditas al CaraCuloLibro y al Tuiterota e intenté hacerle una foto desde por debajo, que mientras subía se le podía ver el rajote del culo y los bajos de la almeja. Por desgracia hacer eso sin que los que venían por detrás de mi ni los que estaban mirando hacia las escaleras desde las plantas superiores se dieran cuenta es casi una misión imposible e hice dos fotos, pero en ninguna apareció la pipa de su chocho. Aún así, este es el documento que más se ha acercado nunca a un avistamiento:

A la foto le tuve que hacer un recorte brutal porque salieron en la punta de arriba del encuadre, que lo de ponerme a hacer zoom mientras subía la escalera y simulaba que no pasaba nada era ya de máxima dificultad. La julay de la izquierda, la del burka, lleva unas gafas 3Dé en la mano y se dirigían a la sala 4Déequis, esa en la que las butacas se menean, te echan agua, o nieve, hay humo y todo lo demás, con lo que supongo que no se puso la prenda para cubrirse el potorro para poder disfrutar aún más de la experiencia 4Déequis en 3Dé. Así que ahí queda, en lugar de una aburrida anotación valorando las complejas interacciones entre las moscas y las mierdas de los perros, hoy tenemos esto.

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Categorizado como Desvaríos

Por sulaco

Maximus Julayus

3 comentarios

  1. jajajajaja!!! 🙂 🙂
    ¡Que lástima!
    ¡Que ocasión perdida de una foto artística digna de Oscar!!!
    Bueno, tranquilo, estamos en época de avistamientos, quien sabe si la próxima… 🙂
    Salud

  2. sulaco, sabes que te pueden acusar de acoso si te ven sacando la foto con malas intenciones? solo te aviso, eh?

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