
Esta es una película neerlandesa del año 2004 que por razones que escapan a mi muy limitada comprensión, reestrenaron en un solo pase esta semana y así aproveché para verla. Al parecer en los Países Bajos hay muchos que la consideran una especie de clásico. Hay que decir que por lo menos es una peli neerlandesa de las de antes, sin jalales, con tetas y culos y con todas las cosas que hicieron grande el cine neerlandés y que se perdieron. La película se titula Simon y jamás se estrenó en España y mira que hasta propusieron truscoluña no es nación como un buen título comercial.
Dos julays, uno julandrón y el otro putero, se hacen amigos.
Empezamos cuando un chamo casi atropella a otro y resulta que se conocían y que llevaban catorce años sin verse y nos enteramos que el atropellador tiene cáncer. Retrocedemos en el tiempo y descubrimos que cuando se conocieron fue cuando el atropellador atropelló al atropellado como quince años atrás o más y ahí se hicieron amigos y el que sufrió el percance le dijo directamente al otro que era julandrón o eso que en ambientes más sofisticados llaman maricón cón cón. Vemos como se hicieron amigos pese a que el julandro es tímido y el otro es muy sociable, gritón y un putero que no veas. Su amistad duró un montón hasta que en una movida en Tailandia, se distanciaron pero con el reencuentro, vuelven inmediatamente a ser amigos y el julandrón lo apoya con su cáncer, que resulta ser un tumor cerebral. El julandrón se va a casar con su novio y el otro tiene dos hijos tailandeses y viviremos el final de la vida del chamo pero con mucha alegría y cosa buena.
Entre los temas que tratan aquí está la homosexualidad, la eutanasia, el puterío, las drogas, el cáncer y prácticamente todo lo que hay entre esos temas. La película es muy buena retratando una sociedad neerlandesa abierta y positiva en la que las mujeres se destetan porque les sale de la pipa, la gente se divierte y no hay discriminación alguna por las preferencias sexuales. La película tiene un montón de momentos divertidísimos y yo diría que es más comedia que drama, aunque según nos vamos acercando al final y la eutanasia aparece, hay momentos tristes y momentos muy tristes, pero también nos reímos en algunas de esas escenas. Los dos protagonistas son fabulosos y te crees desde el principio su amistad y el respeto que hay entre ellos pese a que se tiran puntas todo el tiempo.
Nada que pueda interesar a los miembros del Clan de los Orcos pero sí que es una que deberían ver los sub-intelectuales con GafaPasta.
