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Fotos y otro vídeo del primer día buceando en las islas Similan

En realidad si quieres leer esta serie desde el comienzo, tendrás que saltar a Regresando al viaje a Asia para ver las fotos y avanzar desde allí y por si la cosa no es complicada, esta saga de fotos y vídeos está relacionada con el relato que comenzó en Desde Utrecht a Kuala Lumpur y si estás confundido, pues que sepas que así es la vida

Ayer por la tarde estaba en mi casa tocándome los mondongos … digo … procesando vídeos y me di cuenta de un craso error que cometí por culpa de Virtuditas cuando maceré y sinteticé la anotación El vídeo del primer día buceando en las islas Similan. Resultó que se me olvidó pillar las fotos que hice con el móvil ese día. Aún más horrendo y dramático, la cámara acuática estaba en la zona horaria europeda y solo pillé algunos de los vídeos. Como rectificar es de necios e incompetentes, lo que hago es generar una segunda anotación para ese día, el primero buceando, así que esta complementa lo que vimos en El vídeo del primer día buceando en las islas Similan.

En ese día estuvimos buceando por las islas Similan en diferentes sitios y por la mañana la ubicación era cerca de Ko Ha y esto es lo que se veía desde la cubierta del barco:

Cerca de Ko Ha

Más tarde nos movimos más al norte en ese pequeño archipiélago y estábamos cerca de Ko Bangu e hice esta foto entre la tercera y la cuarta inmersión:

Rocas en Ko Bangu

Y un poquito más tarde hice esta otra, en la misma zona, hice esta otra panorámica en donde vemos las rocas anteriores en su contexto:

Ko Bangu en las islas Similan

La tanda de vídeos que faltaron la podemos ver aquí, con lo que estas fueron las inmersiones de la tarde. Para acompañar las imágenes, he elegido la desconocida canción La Isla Bonita de la reina del Pop, Madonna. El vídeo, si no aparece debajo de este párrafo, está AQUÍ:

El relato continúa en El día que buceamos en las islas Similan, Koh Bon y Koh Tachai

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El vídeo del primer día buceando en las islas Similan

En realidad si quieres leer esta serie desde el comienzo, tendrás que saltar a Regresando al viaje a Asia para ver las fotos y avanzar desde allí y por si la cosa no es complicada, esta saga de fotos y vídeos está relacionada con el relato que comenzó en Desde Utrecht a Kuala Lumpur y si estás confundido, pues que sepas que así es la vida

Sin que sirva de precedente, vamos a tener dos días seguidos con el relato gráfico de las vacaciones en Asia y hoy nos centramos en las actividades que leímos en Buceando en las islas Similan, aunque estoy convencido que se me olvidó ajustar la hora de la cámara a la zona horaria asiática y me faltan vídeos de ese día, pero bueno, esto es lo que hay. El vídeo, de algo menos de cuatro minutos, es una sucesión de diferentes segmentos. Al principio se ve a una pava, que es la española que llevaba nuestro grupo, y en otros segmenteos después vemos al Chino y a uno con un mega-equipo fotográfico, ese es el japo-brasileiro. hay mucho pescado pequeño e imagino que todo tenía mucho más color pero ya sabéis que soy pobre y no tengo un filtro rojo porque nunca me lo quisistéis regalar. Hay como una estatua en el suelo, eso lo hicieron a propósito en el lugar, creando una especie de museo submarino. De cuando en cuando se ve a lo lejos a alguno de los julays de los otros grupos, ya que en el barco íbamos veintinueve buceadores más los que bajaban con nosotros. Todo esto está aderezado con la canción Somewhere Only We Know del grupo Keane. El vídeo está AQUÍ:

El relato continúa en Fotos y otro vídeo del primer día buceando en las islas Similan.

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El vídeo con el resumen del viaje para bucear en Tailandia

Hemos estado varias semanas padeciendo el relato de mis vacaciones en Asia, una cruz y un castigo al que someto a los tres lectores todos los años para recordaros que el mejor blog sin premios en castellano es mío y pongo lo que me sale de las arriolas. Este año en la parte multimedia va a haber un significativo cambio y como sé que todos tenéis una edad y que os cuesta muchísimo evolucionar, os la explico y os la empeto seguidamente para que no os traumaticéis. En este viaje, como pasé el tiempo mayormente bajo el agua, tengo una cantidad ingente de mini-cutre vídeos y os puedo asegurar y os aseguro que acabaréis con arcadas. Además, habrán tres vídeos especiales y el de hoy es el primero de ellos. Se trata de una selección, una especie de lo mejor de lo peor de cada una de las semanas, ya que fueron bastante temáticas, con una en un barco buceando en Tailandia, otra en Indonesia y la tercera en Malasia. Hoy tenemos la parte del viaje que cubre el viaje de buceo a las islas Similan y a la roca Richelieu.

El vídeo dura unos diez minutos y además de las imágenes contiene varias canciones. La versión del llutuve, que es la que veremos por aquí, es algo diferente que otra versión que recibieron algunos por el Güazá. La diferencia está al final, en esta versión no se verán las fotos con los colegas en el barco y además la última canción, que aquí es el tema Un poco loco, es distinta. Como cierta culocochista que comenta y que inventó la hora Virtuditas está frita por verlo, lo que sí veréis en esta versión (y también en la otra) es el espeluznante momento en el que mi amigo el chino de ZumoSol y el Elegido saltamos al agua desde la cubierta de tomar el sol y las tertulias. Ahí se puede apreciar la musculatura del chiquillo, que si te da una hostia te empotra contra un muro de hormigón. Solo hay dos momentos en los que se me puede ver y ambos están al final, dentro y fuera del agua. El resto de la gente son los colegas con los que buceé. Los vídeos están colocados en orden cronológico, siguiendo el viaje. Como soy pobre y no me he comprado el filtro rojo, los colores son un desastre de proporciones épicas. Alrededor del tercer minuto están las tomas del tiburón ballena. Los vídeos de la parte final fueron hechos en dos inmersiones en un pecio que está en un arenal más cerca de la costa y de ahí la diferencia en el color del agua.

También comentar que la gente del barco hizo otro vídeo super-hiper-mega espectacular en el que se ve de todo e incluso cuando estábamos en el barco. Mi intención inicial era ponerlo por aquí pero llutuve lo tiene bloqueado en todo el universo conocido por culpa de una de las canciones que eligieron y como no es mío y no lo puedo cambiar, me temo que no se verá. Dura quince minutos y en el MeMeo parece que va de culo y ya no me dejan subir vídeos nuevos con lo que me quedé sin alternativas.

No os doy más la vara, si no véis el vídeo por ahí debajo, está AQUÍ:

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El barrio Chino y saliendo hacia Singapur

El relato comenzó en Otro de esos saltos gigantescos

El día final en Bangkok y en Tailandia comenzó temprano. Como mi vuelo era por la tarde, había planeado hacer algo de turismo por la mañana y regresar al hotel para ducharme y dejar las mochilas en recepción y después buscar algún lugar agradable en las cercanías para pasar un par de horas antes de ir al aeropuerto. Pasé de desayunar y fui a la estación de metro de Sukhumvit, ya que usando este medio de transporte me quedaba directamente a la entrada del Barrio Chino, el cual era mi objetivo. La única línea de metro que tiene la ciudad es muy eficiente y resulta interesante si te quedas en Sukhumvit cerca de Asok porque así conectas fácilmente con el AirLink, el tren que lleva al aeropuerto. Yo iba en dirección opuesta, hasta la última parada, Hua Lamphong, la cual está al lado de la principal estación de tren de la ciudad.

Entré en el barrio chino y nada más llegar a la zona, te topas con el Wat Traimit, en el que está el Buda de oro o Phra Phuttha Maha Suwan Patimakon que es el nombre que sus amigos le dan en la intimidad cuando están hablando en truscolán. Este Buda es la estatua de oro macizo más grande del mundo, otro recordatorio de como las religiones van contra los hombres y son únicamente organizaciones criminales para apañar y robar a cara descubierta en el nombre de unos entes que ni existieron, ni existen, ni existirán jamás y que por tanto, no hacen nada por nosotros. Para ver la estatua hay que pagar y te intentan colocar también la entrada de una supuesta exposición que es una mierda del copón, así que espabila y elige solo la opción de ver el Buda de oro, el cual está en la planta alta de un templo de tres pisos, siendo los dos anteriores la susodicha exposición cutrísima y que vale casi dos leuros y medio. Se cree que esta estatua se hizo entre los siglos XIII y XIV (equis-palito-palito-palito y equis-palito-uve), aunque otros piensan que es más reciente. Lo interesante de esta figura es que en algún momento del pasado la cubrieron completamente con una capa gruesa de estuco que pintaron para que no la robaran y la gente se olvidó que existía. El templo en Ayutthaya en el que estaba quedó en las ruinas de un templo y cuando Bangkok se convirtió en capital, el rey ordenó que trajeran estatuas de Budas de templos abandonados para los nuevos templos de la ciudad y así llegó. Después la pusieron en uno cutre que no veas. En 1955, cuando la estaban moviendo a un nuevo edificio en el templo, las cuerdas se rompieron, se cayó y entonces descubrieron que debajo del estuco había oro. Removieron la capa y el Buda apareció en todo su esplendor de oro. La estatua mide unos tres metros de alto y tiene 5500 kilos de oro. Al parecer no se podían hacer vídeos en el interior pero yo me enteré después de hacer el mío, el cual está disponible en mi canal del llutuve. Tras la visita al templo, me adentré en el barrio chino, lleno de callejones peatonales con infinitas tiendas de morralla y productos falsos. Avancé más de un kilómetro por la calle Sampeng, estrechísima y petada de tiendas que en algunos casos son centenarias. La calle, más que para turistas, es una calle de tiendas para los locales y no me crucé con ningún extranjero. Los olores pueden ser agobiantes, las tiendas bloquean el camino y los toldos lo convierten en un tunel enorme y en el estrecho paso para los clientes hay que saltar de cuando en cuando y echarte a un lado cuando llegan mercancías en moto. Las tiendas están organizadas por temas y vas cruzando la sección de juguetes falsos, de zapatos falsos, de ropa falsa, de joyas falsas, de abalorios falsos, de remedios curativos seguramente mortales, de productos para comer que oscilan entre lo repugnante y lo asqueroso y similares. Al ser un sitio tan concurrido y estrecho, creo que me tomó como dos horas el andar el tramo que hice. Después callejeé un poco más por los alrededores y comencé el regreso al hotel.

Sobre las once y media de la mañana me duché, cogí mis cosas y a las doce las dejaba en la recepción. Después me fui al centro comercial Terminal 21 y entré a ver una película, 7500, supuestamente de terror y que no me sonaba de nada. Investigando después he descubierto que ni siquiera se ha estrenado en USA, únicamente en Tailandia. Tras la peli, almorcé/cené en plan encochinamiento en la mega-sección de comida de ese centro comercial y con la barriga inflada como un globo fui al hotel, recogí mis mochilas y enfilé hacia el aeropuerto. Para viajar a Singapur opté por primera vez en mi vida por Tigerair, compañía de bajo costo propiedad de las aerolíneas de Singapur. Por supuesto añadí el seguro de viaje y la elección de asiento ya que ambos incrementaban el precio en dos leuros únicamente (cuando compré el billete, que fue dos meses antes). Facturé, pasé el control de pasaporte y recogí mi contraseña para poder usar Internet, ya que en Tailandia por ley teóricamente solo te puedes conectar si tienes una tarjeta de residencia en el país. El avión llegó puntual y salimos en hora. El viaje hasta Singapur tomaba dos horas más una de diferencia horaria y vinimos aterrizando sobre las once de la noche. Pasé el control de pasaporte, recogí la mochila y me acerqué al mostrador de transporte para contratar un asiento en la guagua que lleva a los turistas a sus hoteles por unos cinco leuros y treinta céntimos. Los empleados me dijeron que por desgracia hay una oferta especial y me cobrarían la escandalosa cantidad de un leuro y setenta céntimos por el viaje. Pagué y al poco llegó la guagua, en la que solo íbamos dos pasajeros. Antes de la medianoche ya estaba en mi hotel, situado en el barrio de las putas y las putonas, aunque yo no vi ninguna por la calle. Una cosa que tiene Singapur es que los hoteles son los más caros del universo conocido y por conocer y para que os hagáis una idea, he pagado más por tres noches en esa ciudad que todo lo que gasté en los hoteles de Tailandia, que creo que fueron unas veinte tres noches.

El relato continúa en Paseando por Singapur