Un montón de puntos para la keli del chimpún


La semana pasada, el miércoles por la mañana me manda mi jefe un mensaje preguntándome si podía asistir por las internetes a una reunión esa misma tarde y al mismo tiempo se disculpaba por lo tarde que me informó y me decía que si no podía ser, pues nada, que así sería. Yo ese día estaba en mi keli y de haber estado en la oficina le habría dicho de qué NOL, que a mí no me pagan horas extras y yo regreso a mi keli pasadas exactamente las ocho horas y veinte minutos, que al mediodía camino veinte minutos y por eso añado ese tiempo, pero como ya estaba en mi keli, no me importaba sacrificarme por el bien de la multinacional del sol caguiente y por descontado, recuperaría mi tiempo en otro momento.

Lo que a mí no me cuadraba del asunto es que la reunión era de los otros, que hay cuatro haciendo unas cosas que no tienen absolutamente nada que ver conmigo y el Elegido hace su trabajo y el de los dos que se jubilaron el año pasado. Resultó que ninguno de los otros iba a atender la susodicha reunión, con excusas varias y él se iba a tener que enfrentar solo a la parte de la empresa que vende en Italia y que es la más rentable de Europa, Oriente Medio y África, que son los territorios por los que se extiende nuestro Emporio.

Por la tarde, me conecto y hay una purriada de italianos, que empiezan a hablar y a despotricar contra los otros y a quejarse de todo lo habido y por haber, pero como ninguno estaba de cuerpo presente, al final lo único que podía hacer mi jefe era tomar nota y les prometió que habría una segunda reunión en septiembre para evaluar el progreso de los temas pendientes. Como yo sí estaba de cuerpo y de espíritu presente, aprovechó para preguntarles si ya que estaban tan enralados, querían aprovechar que estaba allí y emparedarme, aunque en mi fondo de pantalla veían una imagen con tres águilas marinas volando fabulosa y fantástica que los tenía fascinados. Habla el primero, uno de mis mejores clientes y dice que claro, que la verdad, la verdad, siempre que me piden algo, que yo les busco la solución o el apaño en el menor tiempo posible, que siempre les respondo cuando piden y no los ninguneo y que en ocasiones les he salvado de que los enculen consiguiendo cosas que se decía que eran imposibles y que bueno, que ajolá que los panolis que ni mostraron su jeta en la reunión tuvieran una cuarta parte de lo que yo tengo, que es intangible, pero inconmensurable.

Yo me imaginaba ahí que si mi jefe fuera como el Dumbledore, diría eso de DIEZ PUNTOS PARA THE CHOSEN ONE y nosotros, los brujillos de la Keli del chimpún, lo celebraríamos.

En eso que otro pide de querer platicar y cuando empieza, casualmente otro de los que me contactan con mucha frecuencia y al que siempre ayudo, dice que él casualmente le comentaba el otro día a su jefe que si en los Países Bajos contrataran a cuatro más como a il Scelto, pues la cosa iría mucho mejor, que un cliente le hizo una pregunta imposible y con doble trampa mortal de necesidad y yo conseguí que un equipo de expertos del país del sol caguiente le respondiera todas las preguntas, dejando al cliente encantado de la vida y resuelto a comprar muchísimos más productos nuestros porque lo habían tratado como a un señorito y que ese mismo cliente, que ya venía caliente como una burra por una trastada que le había hecho, la R-A-T-A, si sigue con nosotros es por el excelente trabajo del Uitverkorene, mismamente.

Otra vez, yo pensando que si mi jefe fuera el Dumbledore, ahora tendría que dar por lo menos CINCUENTA PUNTOS para el Elegido, quizás hasta SETENTA Y CINCO, con otra ronda de vítores y celebraciones varias de los brujillos de la Keli del chimpún, o del brujo y pitoniso, que después de que jubilaron a los germanos, me quedé yo solito haciendo un TRESCIENTOS POR CIENTO del trabajo.

Para no alargar esto más, todos los otros italianos que hablaron tenían historias lindas sobre il Scelto, ninguno se quejó, a todos, en uno o varios momentos negros de su vida laboral, los ayudé y les resolví la papeleta. De la hora que reservaron para la reunión, al final se estiró hasta una hora y cuarenta y cinco minutos y una hora y cuarto fue para loar el Uitverkorene. Cuando acabó, mi jefe alucinando porque dice que estas reuniones son siempre para quejarse de nosotros y que él no había vivido nunca jamás una así y yo le corregí y le dije que cuando dice NOSOTROS, que diga LOS OTROS, que yo no pertenezco a ese grupo y que nadie, de ningún país europedo tiene nada malo que decir del The Chosen One, porque yo a todos los trato por igual y tengo a mi banda de amarillos del país del sol caguiente atados y bien atados, que cuando le pido algo a alguno y no me hace caso, me aseguro de joderle el karma para los próximos dos años, que somos una empresa muy vertical, con unas jerarquías muy claras y lo último que quieres es que yo le reproche al jefe de tu jefe que nos está jodiendo la vida, se lo toman muy pero que muy mal y al que me la intentó meter doblada, lo capan, y ya como eunuco yo levanto el dedo y él se pone a caminar, a correr, a cantar, a bailar y a lo que haga falta, aunque sea llorando porque aprendió muy bien que la letra, con sangre entra.

Después de eso mi jefe me quiere invitar a todas las reuniones con todos los países pero ya le he dicho que soy una persona modesta y sencilla y que paso, que nadie se va a quejar de mí, así que en lugar de escuchar como me agradecen la ayuda, que arregle el desastre del otro grupo, que son cuatro y producen menos que yo en un día de vacaciones en el que no laburo.

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4 respuestas a “Un montón de puntos para la keli del chimpún”

  1. jajajaja…buenísimo.¿Qué vas a hacer con tantos ramos de flores, bombones y demás?…Ya no te deben caber en ninguna parte.

    No, en serio, reconozco lo que cuentas (he vivido muchas situaciones similares) y la verdad es que hay poquísimas personas capaces en este mundo y son más que necesarias.

  2. Supongo que te pagan para lo que haces ¿No? No entiendo muy bien porqué te otorgas todas esas medallas si es tu trabajo, o será que no he entendido nada, cosa que no me extrañaría nada, señor elegido… 🙂
    Saludos

  3. A ver, me pongo las medallas porque al final, cuando llegó la paga de beneficios en la nómina del mes pasado, yo tuve un CIEN POR CIENTO de paga, y los otros cuatro que trabajan para el mismo jefe en la otra parte del equipo tuvieron un ZEROLO POR CIENTO de paga y en la reunión en la que participé, si a mi jefe no le quedaba claro, los colegas italianos le explicaron la diferencia entre excelencia y desgana, mala voluntad y gandulismo de los otros. Eso es lo que cuenta el texto. Mismamente hoy le resolví un problema a mi jefe con información que me suministraron mis colegas de las Américas y con información que me mandaron los del país del sol Caguiente. No lo tenía que haber hecho, pero lo hice porque no me tomaba más tiempo que mandar dos correos electrónicos y él tiene la información que permite a los comerciales vender una purriada de equipos.

  4. Pues nada, medallas y reconocimiento a tu mérito, si señor, y pide aumento de sueldo, que te lo mereces 🙂
    Salud

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