
Seamos bien claros, como la luz que no sale de un agujero negro, que yo el año pasado cuando hablé de Wicked ya dije que era un tostón larguísimo y eterno, con unas canciones malas y a menos que te mole un montón el mariconeo fino y el buenismo político de la izquierda actual, aquella era una mala película y lo peor es que todos sabíamos en ese momento que la habían partido por la mitad para seguir exprimiendo del tema y ya tenían rodada la continuación, que llega ahora a los cines con el título de Wicked: For Good y en España al julandrón de marketing se le cambó la peluca y la han titulado Wicked: Parte II, que vamos, mira que es un título absolutamente estúpido y deleznable, sobre todo teniendo opciones tan elegantes como truscoluña no es nación.
Las dos julays aquellas siguen restregándose los coños con sus respectivas escobas, pero sin chimpún.
Creo que nos habíamos quedado con la negra teñida de verde para ser más de izquierda se marchó a Palestina en una flotilla o así y ahora la tenemos que vive en un bosque amargada porque nadie le hace caso y se dedica a sabotear al mago aquel que parecía julandrón. La otra, su amiguita del alma, la traicionó por una subvención y se quiere casar con el macho que le gustaba a ella y digo yo que las dos son tontas de vicio, porque se ve desde tan lejos que es observable con satélite que el susodicho pierde más aceite que el Titanic al final de la tercera hora de la película, que a ese lo sueltas en el pasillo de los pepinos del supermercado y hace un destrozo que no veas. Ahora tenemos otras dos horas y cuarto de más de lo mismo y cada rato se ponen a dar graznidos con canciones que por fortuna nunca antes había escuchado y no volveré a escuchar jamás.
Esto es otro festival de mediocridad envuelta en colores vivos y aburre y bueno, cuando la bruja blanca gime y grazna, es que me pone los pelos de punta, esa tía tiene una voz repelente con ganas. La historia está estirada hasta el infinito y más allá, el director sabía que no había nada más que contar pero tenían que sacarle el dinero a la gente y lo consiguen. Hay alguna escena de acción tonta con los monos que en realidad son de animación y se nota y cada vez que la negra se sube a la escoba, es que se ve a la legua que son malos efectos especiales. Lo de los animales hablando nunca funciona en la historia y no dan pena ninguna, que a mí me pones un cerdo delante y por mucho que hable, yo pienso en jamón serrano, beicon, costillas y todo lo demás. En realidad es que no hay mucho más que contar.
Si con la primera los miembros del Clan de los Orcos ya podían incendiar el cine, con esta, además de quemarlo, queman a todos los trabajadores dentro del susodicho. No puedo creer que en este universo algo así guste a los sub-intelectuales con GafaPasta.

2 respuestas a “Wicked: Parte II – Wicked: For Good”
Bueno, yo solo viendo el afiche, de inmediato intuyo que hay que huir de ella como de la peste… 🙂
Salud
Como suele decir Genin: pasando.