50/50

50/50De la misma manera que no le hago ascos a una comedia romántica, una comedia dramática también me sirve. Esta es quizás la mezcla más peligrosa ya que tocar fibras sensibles dentro de los cachos de carne para que lloren y con segundos de diferencia que rían no es fácil y requiere de un montón de ingredientes que han de combinar perfectamente. Moverte con elementos tan peligrosos y que te pueden explotar en las manos en cualquier momento y no teniendo efectos especiales, este es el tipo de cine que acaba siendo ninguneado y por ejemplo, a día de hoy no tiene fecha de estreno en España y a menos que en las nominaciones a los Oscars le den un empujón, es más que probable que jamás llegue a ver una pantalla española y es una pena porque 50/50 es una película fabulosa.

A un julay le diagnostican Cangrelo y a su mejor amigo le da el mal de San Vito o algo parecido

Un joven de veintipico años tiene un dolor en la espalda y se lo hace mirar. El diagnóstico del médico es demoledor, tiene un extraño tipo de cáncer en la espina dorsal y tiene que comenzar con la quimioterapia inmediatamente. Se lo cuenta a su novia y a su mejor amigo. Mientras él está en estado de shock, ellos no saben lo que han de hacer y como han de tratarlo. La vida de todos cambia y las relaciones se tensan con una losa muy pesada que tiene un cincuenta por ciento de posibilidades de caer sobre su tumba.

Lo digo desde ya para quitármelo de encima. No veas como lloré con esta película. Me reí también. Un montón. Pero lloré. Una historia muy sencilla, la de alguien a quien diagnostican un cáncer y comienza el tratamiento, con un único amigo (que se sepa), con una familia algo disfuncional y una novia a la que la noticia pilla descolocada. El trabajo de Seth Rogen como el amigote descerebrado que no quiere reconocer que está completamente aterrorizado y que sabe que puede perder a su mejor amigo es fantástico. Hasta ahora no me había dado cuenta que este hombre cuando quiere puede actuar. A su lado, brilla como una estrella supernova Joseph Gordon-Levitt, el cual se merece una de las preciosas nominaciones a mejor actor en los Oscars. Tiene momentos en los que mira a la cámara sin decir nada y te pones a llorar. Este está siendo un año de interpretaciones fantásticas y la de este actor es una de ellas. El resto de actores y actrices secundarios hacen un trabajo impresionante y nos llevan por una historia triste regada con buenas carcajadas. Es una reflexión sobre la vida, sobre la amistad, el amor, el miedo y la familia.

El tempo de la historia es perfecto, nos lleva primero negando el suceso, después avanzamos hacia lo malo, perdemos la esperanza y llegamos al final con una incertidumbre total y sin saber lo que nos espera. No es el tipo de cine positivo que gusta a la mayoría y seguro que pasará sin pena ni gloria por medio mundo por culpa de eso pero honestamente, creo que esta es una de esas que hay que ver. Por el tema y por como se trata, este es cine totalmente vetado para los subhumanos del Clan de los Orcos. Si eres de los que disfrutan de una buena historia y no te importa salir del cine con los ojos rojos, esta es una que deberías ir a ver.