Langkawi

Langkawi

Langkawi, originally uploaded by sulaco_rm.

Ya dije en su momento que Langkawi es como se denomina en Malayo a los milanos indios y como horteras los hay en todos lados, a alguno se le ocurrió la genial idea de poner una estatua con un águila enorme en un parque de la capital de la isla. El bicho es gigantesco y me recuerda a esas mastodónticas horteradas que se hacen en las rotondas en España. Con esta imagen cerramos la serie de fotos de mi visita a Langkawi.

La montaña de Gunung Raya

La montaña de Gunung Raya

La montaña de Gunung Raya, originally uploaded by sulaco_rm.

Aunque subí a la cima de la montaña de Gunung Raya, cuando estuve en ella estaba muy nublado y no se podía ver nada. Desde la base de la montaña la vista es muy bonita. Solo tiene 881 metros de alto y en la cima hay un complejo hotelero que no parece ser muy popular, ya que te pilla muy lejos de todo y la carretera de acceso es algo siniestra. Recuerdo que cuando subí, por un rato me despisté e iba por el carril equivocado pero como en ningún momento me crucé con otros vehículos, no hubo problemas.

Durian Perangin

Durian Perangin

Durian Perangin, originally uploaded by sulaco_rm.

La última de las cascadas que visité en Langkawi fue la de Durian Perangin, la cual está formada por 14 caídas de agua que viene de la montaña de Gunung Raya, la más alta de la isla. El lugar es rocoso y está muy bien acondicionado para que la gente lo visite de picnic o a bañarse en las cascadas y sus piscinas. Es un lugar excelente para refrescarte rodeado siempre por la selva. La cascada de la foto es una de las primeras y creo que la llaman la cascada superior.

La cueva de los murciélagos en Langkawi

La cueva de los murciélagos

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Los murciélagos son unos animales por los que al mismo tiempo siento una gran fascinación y un asco terrible. En Malasia se cruzaron en mi camino en un par de lugares y en Camboya también los pude ver, colgados de unos árboles grandes en el centro de Siem Reap. Los que vi en Langkawi estaban en el interior de una cueva a la que entrabas con una linterna y en la que el hedor era insufrible. A tu alrededor, los miles de murciélagos se agitaban inquietos colgados del techo. Si hubiera pasado por el lugar en marea vacía, mi guía me dijo que hubiésemos podido cruzar otra cueva con el barco y en esa a veces también hay murciélagos y los tienes muy cerca aunque para mí, con estos ya fue suficiente. Supongo que cuando se pone el sol y salen de casa, el espectáculo debe ser estremecedor.