De calores y muertes

Hoy tocaba desvariar y escribir esas boberías que solo a una mente tan putrefacta como a la mía se le ocurren pero con esta ola de calor no hay forma de concentrarse. Anoche no pude dormirme antes de las dos de la mañana porque mi dormitorio no baja de los treinta y dos grados. Me desperté a las siete y corrí para llegar al trabajo antes que apriete el calor. He estado todo el día con dolor de cabeza y cansado y cruzo los dedos para que esto acabe pronto y vuelva el frío y la lluvia (jamás pensé que diría esto :-)).

En el poco tiempo que he tenido libre se me ocurrió por mirar la prensa española y descubro horrorizado que en Holanda está muriendo la gente por cientos por culpa de la ola de calor. Es el país europeo que peor lo está llevando, según la prensa ibérica. Todos sabemos que los periodistas se especializan en la manipulación y tergiversación de la información para consumo instantáneo. No se molestan mucho en informarse y son gente que sabe poco de nada. Cuentan con la ventaja de la ignorancia de sus lectores, inmenso paraguas que los protege.

En esta ola de calor en España ha muerto UNA sola persona, una pobre desgraciada de noventa y cinco años y en Holanda, primer mundo, país desarrollado y todo eso han muerto más de doscientos solo en la primera semana de Julio. ¿cómo es esto posible? ¿Por qué no muere tanta gente en España? ¿Es una maldición gitana? Pues no, la explicación es muy sencilla. No tengo ni idea de cual es el método que se usa en España para determinar el número de muertes pero sí conozco el holandés, algo que los periodistas españoles se olvidan de mencionar en sus artículos (salvo en el periódico el Mundo en donde sí parece que sobrevivió dicho párrafo). Aquí existe una estadística bien detallada de la cantidad de gente que muere cada semana. Llevan años recopilando estos datos, un número impersonal que define el número de fiambres producidos cada siete días. Así que cuando en la primera semana de Julio hay doscientas muertes más de lo acostumbrado y casualmente esa semana hubo temperaturas de más de treinta grados y se rompieron un montón de récords, pues está clara la razón. Ahora volvamos a España, país en el que de siempre ha habido temperaturas altísimas en verano. Seguramente allí es normal el tener todos esos muertos y por eso se quedan tan anchos diciendo que solo la ha diñado una vieja. Al resto los protegen las estadísticas o las causas de fallecimiento, ya que uno no muere de calor sino que el calor ejerce de catalizador para producir la muerte.

Con estas temperaturas el césped se está volviendo amarillo, los parques se están muriendo, los canales ven el nivel de agua reduciéndose constantemente y corremos el riesgo de que se produzcan roturas de canales e inundaciones. El problema es que este país está hecho de arena de playa y cuando se seca se cuartea y salta en pedazos. El agua lo mantiene todo unido y ahora que nos falta se ven los problemas. Para el consumo no hay restricciones (aún) pero de seguir así pronto prohibirán a la gente que riegue sus jardines. Los trenes tampoco están preparados para esto y la gran mayoría no tiene aire acondicionado lo que los convierte en saunas móviles. En mi empresa las máquinas de acondicionamiento del aire no son capaces de neutralizar la temperatura y estamos a unos veintisiete grados dentro de los edificios. Es un auténtico suplicio. Aquí se calcula la potencia que hace falta para enfriar el edificio en base a los valores históricos, que dicen que en Julio las máximas son de veinte tres grados y las mínimas de trece. Hoy teníamos treinta y siete, catorce grados más de lo que suele ser habitual. El calor está disparando el índice de abstinencia laboral y gracias a las algas azules hay un huevo de gente enferma. Este tipo de algas surgen en los canales después de unos días de calor excesivo. Se suele prohibir el baño en lagos, canales y similares pero la gente no hace caso y luego pasa lo que pasa. A los adultos se las puede hacer pasar putas y a los niños los puede matar directamente si tragan agua.

Son las cosas que pasan en el país del agua cuando nos cae un verano como el que se vive en el sur de España.