Pateándonos Munich con resaca

El relato comenzó en Fin de semana en Munich

El sábado nos levantamos relativamente tarde, al menos para lo que yo estoy acostumbrado, aunque si tenemos en cuenta que el día anterior absorbimos unos cuatro litros de cerveza cada uno, estar a las diez de la mañana desayunando es algo increíble y prácticamente milagroso. Esto ya lo había tenido en cuenta a la hora de planear el viaje y había asumido que quizás tenga que volver a la ciudad solo para rastrearla perfectamente, lo mismo que me sucedió con Londres, lugar al que tendré que regresar algún día. Tras un desayuno de campeones vino una jiñada de leyenda y después de esto nos echamos a la calle.

Lo primero fue ir a un Aldi. El Rubio quería conectarse con su familia y al parecer tiene una tarjeta SIM de esa empresa así que compró cinco leuros en uno de sus supermercados y escogió un plan de datos de tres leuros y medio por cierta cantidad y con eso tuvo Güatzap y similares todo el sábado y el domingo. Tras esto nos dirigimos al centro y entramos a admirar la Michaelskirche, una iglesia enorme, con una cúpula gigante y que resulta ser la iglesia renacentista más grande al norte de los Alpes y la segunda cúpula más grande de una iglesia católica en Europa tras la del Vaticano. En su sótano están enterrados muchos reyes del lugar pero pasamos de bajar a verlos y nos conformamos con admirar el templo. En la calle ya estábamos en Marienplatz que es la zona cero. La plaza estaba muy animada con gente yendo y viniendo y otros parados haciendo fotos o sin saberse muy bien la razón. En ese mismo lugar tenemos el Altes Rathaus o el Antiguo Ayuntamiento, un edificio que parece sacado de un cuento, precioso y perfecto para hacerle fotos. En un lateral hay una estatua de una chama en bronce, creo que Julia, a la que parece que la gente le toca una teta y que es la patrona protectora. Entramos en la Peterskirche o Alter Peter, la iglesia más vieja de la ciudad y seguramente el punto alrededor del cual se levantó el villorrio. La iglesia tiene un bonito altar y combina un montón de estilos (románico, gótico, barroco temprano y rococó). Se puede subir al campanario, lo cual hicimos, a través de una estrecha escalera en la que se producen frecuentes tapones. Las vistas del centro de Munich son sencillamente increíbles y fabulosas.

También entramos en la Frauenkirche, la cual es la Catedral de Nuestra Santísima Señora y es más grande que un campo de fútbol, o sea, gigantesca, aunque muy desangelada en su interior y con mucha pared blanca. Tiene dos torres que son el símbolo de la ciudad y que se pueden ver en el vídeo anterior y en alguna foto que pondré posteriormente. Por supuesto había una ley que impedía construir edificios más altos que las torres de esta iglesia. El acceso a la torre no es posible desde hace un par de años y ni se sabe si lo volverán a abrir.

Frauenkirche desde la Alter Peter

Frauenkirche desde la Alter Peter, originally uploaded by sulaco_rm.

Finalmente llegamos al Neues Rathaus, un edificio sencillamente espectacular que alberga el nuevo ayuntamiento de la ciudad y que también está en Marienplatz. Se usa desde 1874 y se terminó de construir en 1908 en glorioso estilo neogótico. En el centro del mismo hay una torre de 85 metros de altura y en la que destaca un carrillón enorme y que se activa unas cuantas veces al día. En este mismo edificio, en el sótano, hay un restaurante cervecería enorme (Ratskeller) que nombraré posteriormente.

Neues Rathaus

Neues Rathaus, originally uploaded by sulaco_rm.

Como sé de uno al que le gusta ver las fotitos por aquí, pongo otra desde la torre de la Alter Peter en la que podemos ver juntas pero no revueltas la Frauenkirche con sus torres características y el Neues Rathaus.

Frauenkirche y el Neues Rathaus

Frauenkirche y el Neues Rathaus, originally uploaded by sulaco_rm.

Todavía alucinando en colores nos acercamos a la Asamkirche, una iglesia que está en una calle de tiendas y que desde afuera puede engañar pero que en su interior es un festival barroco de escándalo. Al parecer se construyó como una capilla privada. La fachada se funde con los edificios de los lados y la iglesia es pequeña, lo cual la hace aún más espectacular ya que no hay un centímetro de su interior que no se haya aprovechado. Al salir de allí buscamos la estación de metro más cercana y nos fuimos a la zona del parque olímpico y la BMW. Comenzamos entrando al BMW Welt o el Mundo BMW, un edificio que es la catedral de esa marca de coches, con un diseño espectacular y un interior muy ameno. Allí se nos escapó el chiquillo al que le gustan los autos que llevamos dentro y flipamos en colores y en blanco y negro con los coches y las cosas que muestran. El edificio es espectacular.

Estábamos que no parábamos, viendo este coche, o aquel o flipando con los Rolls Royce y los vehículos eléctricos. Hay que reconocer que los de BMW la han clavado con este centro, es fantástico y si llevas niños pequeños, alucinan de por vida.

En el interior del BMW Welt

En el interior del BMW Welt, originally uploaded by sulaco_rm.

El edificio está conectado con el Museo BMW y también lo visitamos, teniendo un descuento considerable con nuestra tarjeta de transporte. El museo está bien y es entretenido pero no hay color con el BMW Welt. Tras el paso por el museo nos fuimos al Olympiapark, en donde están los estadios que se construyeron para los juegos Olímpicos de 1972. El lugar sigue teniendo mucha vidilla y está muy animado y es perfecto para pasear y admirar las diferentes instalaciones deportivas, el lago y todo lo que hay por allí.

Tras esto regresamos en el metro al centro de la ciudad, pasamos por el hotel a largar lo que teníamos y después paseamos por el centro antes de llegar al Altes Hackerhaus, el restaurante que elegimos para cenar. Ambos optamos por el Wiener Schnitzel que es enorme y gigantesco y de postre en mi caso me pedí un Dampfnudel y entre eso y la cerveza salimos encochinados. Después nos fuimos al Ratskeller, la cervecería restaurante que está en el sótano del Neues Rathaus y seguimos bebiendo allí. En el regreso paramos en el Schiller Cafe, un antro curioso y que parece un templo del boxeo, con unos empleados que parecen sacados de otro milenio y en el que nos tomamos un par de cervezas.

Después regresamos al bar de nuestro hotel en donde había un montón de movida y nos quedamos hasta las tantas emborrachándonos.

Cuando ya era incapaz de beber porque estaba a punto de rebosarme con tanto líquido dentro me fui a dormir y así acabó el segundo día en Munich.

El relato continúa en Último día en Munich y regreso a casa

8 respuesta a “Pateándonos Munich con resaca”

  1. ¿El último video es en el bar del hotel?… Es que si es ahí, es la primera vez que veo un bar de hotel tan petado de gente.

    ¡Qué razón tienes!… el Neues Rathaus es precioso.

  2. Como he dicho en multitud de ocasiones, mis criterios para elegir un sitio en el que quedarme parecen ser distintos a los de otros. No tener baño en la habitación me la sudaba porque lo que quería era un lugar junto a la estación y dinámico, algo que logramos ya que la marcha de la zona estaba justo en el bar de nuestro hotel. Por algo es el tercero según la clasificación creada por los usuarios de cierta red social de críticas sobre viajes.

  3. Como he dicho en multitud de ocasiones, mis criterios para elegir un sitio en el que quedarme parecen ser distintos a los de otros. No tener baño en la habitación me la sudaba porque lo que quería era un lugar junto a la estación y dinámico, algo que logramos ya que la marcha de la zona estaba justo en el bar de nuestro hotel. Por algo es el tercero según la clasificación creada por los usuarios de cierta red social de críticas sobre viajes.

  4. Bueno, y que tal es pedazo de bicho de cámara, o con tanta cerveza no estabas en condiciones de apuntar? 😉

  5. Aún no he visto las fotos. La batería se comportó y activé el modo Trail del GPS con lo que debería tener la ruta que hicimos por la ciudad. Hice un vídeo con la cámara lo cual desactivó el WiFi y después no conseguí volver a activarlo. Por lo demás, hecho de menos un montón mi GRAN Angular y me pasé el tiempo haciendo fotos en dos o tres trozos que tendré que pegar en Lightroom algún día.

  6. Eso de elegir un hotel con la mejor marcha de los alrededores está mejor que bien, asi te la coges bien agusto sin pensar en como regresar.
    Neues Rathaus lo traduzco como Nuevo ayuntamiento ( no sé si bien o mal). También los ayuntamientos tienen bares con ambiente fiestero?

Comentarios cerrados.