Toa, toa, toa, métemela toa

Toa, toa, toa, métemela toa

Toa, toa, toa, métemela toa, originally uploaded by sulaco_rm.

Durante el AGP la acción no solo está en los barcos que desfilan frente a nosotros. En las calles junto al canal hay también un montón de cosas que suceden en paralelo y por ejemplo a estos dos les daba igual que más de medio millón de personas estuvieran allí aquel día. Ella solo quería ponerle la pierna encima para que no levante la cabeza y asegurarse que se la metía toa, toa, toa.

Lesbos en casa de Madame Claude

Lesbos en casa de Madame Claude

Lesbos en casa de Madame Claude, originally uploaded by sulaco_rm.

Siendo adolescente, recuerdo que eramos socios del videoclub de los hijos de un tal Pérez y por una módica cantidad teníamos el derecho a sacar una película todos los días. En mi casa organizábamos ciclos, de películas bélicas, humor argentino, italiano, dramas, acción y como las pelis estaban ordenadas de esa forma, lo único que hacía era ir al videoclub, pillar una del estante adecuado y listo. Todavía me sonrojo avergonzado del día que cogí una que se llamaba Lesbos en casa de Madame Claude, yo no sabía lo que era un lesbo y cuando nos ponemos a verla, pasados unos minutos, tenemos aquellos primeros planos intensos de dos coños restregándose con saña. Definitivamente aquella película no correspondía al ciclo que estábamos haciendo ??

En mis vagos recuerdos de aquel bochornoso día, los lesbos en cuestión eran dos tías de rompe y rasga. En la práctica, en el Amsterdam Gay Parade lo que nos encontramos fue esto que podéis ver más arriba y cuya imagen fue capturada instantes después de terminar de darse un morreo con toque de campanillas incluido. No sé que fue de aquellos lesbos preciosos que yo recuerdo pero igual han acabado como ésta, encochinadas y estropeadísimas.

Pasándoselo bien

Pasándoselo bien

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Todos los que participan en el Amsterdam Gay Parade tienen claro que están allí para pasárselo bien y es a eso a lo que se dedican. A través de los altavoces suenan todos esos clásicos que si preguntas la gente te niega que les gustan pero de los que se saben la letra y mientras los espectadores agitan la patilla disimuladamente, los más desvergonzados se lanzan a bailar sin freno y dejan que la música los lleve a su antojo. En esta imagen tenemos uno de esos instantes atrapado en el tiempo.