Tercer día en Estocolmo y regreso a casa

El relato comenzó en Viajando a Estocolmo

Mi tercer y último día en Estocolmo fue el domingo, el cual coincidió con el fatídico cambio de hora para el verano que te roba una hora de sueño. Por culpa de esto acabé levantándome una hora antes porque igual que los días anteriores, según abrían el restaurante yo ya estaba en camino para desayunar. De nuevo me sorprendió que éramos legión. Por tercer y última vez me encochiné a conciencia. Ese día no tenían las galletas Drömmar (Sueños), unas de las que comí ingentes cantidades los días anteriores y de las que ya he buscado una receta para probarla. Después de desayunar recogí mi mochila y abandoné el hotel, ya que con lo poco que cargo, no me merece la pena dejar la mochila allí.

Tomé el metro en la parada Hötorget, la cual me quedaba a la misma distancia que la Central y me ahorraba toda la chusma y gentuza que pulula por allí. Mi destino era la parada de Mariatorget desde donde fui andando hasta Monteliusvägen, el cual está del otro lado de la bahía y desde donde hay unas vistas increíbles de Estocolmo. Es una acantilado y sobre el mismo hay unas casas antiguas muy bonitas y un mirador. Al parecer lo del paseo con mirador se diseñó en 1977 pero no lo construyeron hasta veinte años más tarde y no lo inauguraron hasta 1998 y para que no digan que en todos lados cuecen habas, duplicaron el presupuesto previsto en las obras …

Vista de Estocolmo desde Monteliusvägen from Weyland Yutani on Vimeo.

En el vídeo se puede ver la fabulosa vista que hay desde allí, con la bahía, el edificio del ayuntamiento, el centro histórico y también los barcos que están atracados bajo el paseo y que son hoteles ligeramente más baratos y en los que predominan los baños compartidos y las habitaciones comunes. El rojo es particularmente conocido.

Yo soy más de fotos que de vídeos así que también hice un fabuloso panorama con el iPhone, ese dispositivo mágico y maravilloso que no está al alcance de pobres y zarrapastrosos varios. En el panorama también se ven los barcos pensión. Solo había un chamo paseando al perro y un servidor disfrutando de la apabullante vista de la ciudad, una de las ventajas de ir a ver las cosas antes de que la chusma salga de sus hoteles. Regresé en el metro a la estación central y desde allí tomé el tranvía 7 para volver a la isla de Djurgården en la que ya había estado el día anterior. Esta vez iba a otras cosas. Comencé haciendo fotos de los edificios de los museos y después me acerqué hasta el Aquaria Water Museum, pequeño (o más bien pequeñísimo) y en el que hay una selva tropical y una rampa con saltos para que suban los salmones. Se puede visitar en muy poco tiempo y si no tienes la tarjeta de la ciudad definitivamente no merece la pena pagar. De allí seguí hacia el museo al aire libre de Skansen en el cual quería pasar gran parte de la mañana. En un lugar enorme han coleccionado hasta ciento cincuenta granjas típicas suecas y casas de campo que han traído de toda Suecia y han creado una especie de villorrio con gente vestida de folclórica. Según dicen es uno de los museos al aire libre más grandes del mundo, aunque yo que he estado en el de Arnhem en Holanda, lo dudo. Aún así, es un lugar chachi para pasear y no solo para ver los edificios sino que tienen un zoológico de animales nórdicos, con lobos, osos, alces y demás bestias y también tienen un pabellón en el zoológico con monos, serpientes, lemures, cocodrilos y otros bichos que no creo que sobrevivan al aire libre por allí. El sitio combina el paseo con la cultura y los animales y está muy bien organizado. Salí por la parte más al oeste y me acerqué al Spritmuseum, un museo sobre la cultura del alcohol en Suecia y que seguramente tiene sentido si pensamos que pese a tener unos precios prohibitivos, allí todos son alcohólicos conocidos y mayormente borrachuzos. El museo contiene además la Colección de Arte Absolut, con obras de Warhol y otro montón de julays. Muy cerca está el museo Junibacken, infantil y dedicado a la obra de Astrid Lingren, de la que seguro que muchos recuerdan a Pippi Calzaslargas, una niña más mala que un truscolán y con un pelo tieso que seguro que no se lavaba en la vida.

Dentro del museo Junibacken

Dentro del museo Junibacken, originally uploaded by sulaco_rm.

Que nadie se crea que por ser un museo infantil deje de entrar. Hasta me monté en el trenecito que te lleva por un montón de escenarios basados en sus obras y que ponen con las explicaciones en el idioma del pasajero (mi vagón tenía seleccionado el español). No permitían hacer fotos en la atracción pero bueno, hasta un ser superior y perfecto como yo que puedo asegurar y aseguro que en mi sangre no hay ni una so truscolanismo puede tropezar y si no, a la prueba anterior me remito.

Al salir ya se iba acercando la hora de ir al aeropuerto e hice una última foto de panorama antes de salir de allí:

Regresé en el tranvía número 7 a la Estación Central y desde allí me acerqué a la terminal de trenes y autobuses y como hay una guagua cada diez minutos hacia el aeropuerto, solo tuve que esperar tres minutos antes de estar enganchado como una perra al Wifi de la guagua chateando con el Rubio. En unos tres cuartos de hora llegué al aeropuerto, imprimí mi tarjeta de embarque en una de las máquinas disponibles y me acerqué a pasar el control de inseguridad. Nadie me miró el pasaporte y pasé como siempre, sin problemas. Después me acerqué a la puerta de salida de mi avión y me apalanqué en el lugar.

Dentro de un avión de norwegian

Dentro de un avión de norwegian, originally uploaded by sulaco_rm.

Mira que criticamos a los países del tercer, cuarto y quinto mundo pero en todos mis viajes, el aeropuerto de Estocolmo ha sido el único en el que nadie, nadie y tripito: NADIE me revisó el pasaporte o el carné de identidad. A la hora de embarcar la tía como que pasó de todo y allí entramos sin que se sepa ciertamente si las personas que volaban eran las que se suponía. El avión iba petadísimo y allí todo el mundo llevaba tres bultos o más salvo un servidor con lo que en cierto momento la gente tuvo que empezar a meterlos bajo el asiento que está delante del suyo y todos a quejarse por la falta de espacio, algo que las azafatas solucionaron mandándoles sus equipajes a la bodega y haciendo que pierdan una hora al llegar a Schiphol.

Houtribdijk desde el aire

Houtribdijk desde el aire, originally uploaded by sulaco_rm.

El avión despegó a la hora prevista y el vuelo transcurrió sin incidencias reseñables, salvo que el Wifi dentro del mismo no tiraba. Ya llegando a Schiphol pasamos sobre el Houtribdijk y aproveché para hacerle una foto. Por supuesto que todos lo sabemos pero lo repetiré. Este es un dique que se construyó entre 1963 y 1975, que tiene 27 kilómetros de largo y separa el Markermeer del IJsselmeer. Sobre el dique hay una carretera que conecta Enkhuizen con Lelystad y todos los días algún pringado turista acude al mismo para hacer fotos y descubre que no se ve nada, que no hay lugares para parar y que es una completa y absoluta pérdida de tiempo desde el punto de vista turístico. Próximamente creo que van a comenzar a construir unas islitas por la zona y hacer una reserva para animales, especialemnte aves.

Después de aterrizar, tomé el tren para Utrecht y desde la estación fui en bici a mi casa y así transcurrió el fin de semana en el que visité Estocolmo.

2 respuesta a “Tercer día en Estocolmo y regreso a casa”

  1. Sorprende ver la cantidad de edificios de arquitectura “stalinista” este término me lo acabo de inventar, no se si existirá, pero es como se ven los complejos de edificios construidos a montones en ciudades rusas en las época del desarrollismo del José…
    Salud

  2. Genín, esa es la zona de los palacios y donde vivía la gente rica. Casi todo son palacios o casas de adinerados. El estilo es con muchas ventanas en un país en el que te pasas seis meses con poquísima luz. Es muy sobrio y funcional y con tejados para la nieve. Cada país e incluso a veces en ciudades es distinto. Amsterdam tiene todos sus edificios en el centro iguales, son bajos porque al estar construida sobre arena y a metro y medio por debajo del nivel del mar, algo así no lo podían hacer. Valencia es el paraíso del Cuéntame como pasó, Sevilla parece construida con el mismo tipo de viviendas, Nueva York es puro rascacielos …

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