Un viaje con trueque de Vueling por Clickair

En Mi reencuentro con Vueling camino de Barcelona tienes el relato del viaje de ida

Mi viaje a Barcelona de dos días tenía un propósito muy específico: Ver el U2 360º Tour. No pretendíamos hacer turismo alguno y por no llevar, ni siquiera arrastré mi cámara de fotos, un accesorio con el que por lo general viajo siempre. El día después del concierto nos volvíamos a casa por la tarde y puesto que nos acostamos tardísimo, habíamos quedado al mediodía. Yo me desperté antes y después de ducharme y vestirme dejé mi habitación en el hotel y salí a desayunar. Era el 1 de julio y comenzaban las rebajas de verano. Pasé por un Zara que no parecía haber notado las rebajas, allí no había una multitud arrancándose la ropa de las manos. De hecho, elegí un pantalón blanco sin más problemas, me lo probé y lo compré. Lo de los pantalones blancos y a ser posible de lino es muy típico de Holanda. Aquí cuando hace calor la gente se viste de blanco y es una de las costumbres locales que se me han pegado. Me gusta ponerme el uniforme nacional y quedar con los amigos en los bares del centro, junto al canal y vernos todos vestidos de blanco como si fuéramos parte de la numerosa prole de Julio Iglesias. Paro aquí o me enredo ?? 

Tras el pantalón, desayuné en una cafetería y aproveché para buscar una peluquería y cortarme el pelo. Tardé un gran rato en encontrar la zona en la que se encontraban estos establecimientos. Pude elegir entre varios aunque el primero al que acudí la chica me dijo que me podía dar hora para el día siguiente porque tenía todo su tiempo ocupado. Me asombró que en el año de la Gran Crisis a algunos les vaya tan bien. En mi segunda opción tuve más suerte y casi no tuve que esperar para consumar mi traicion. En nueve años de emigrante, hasta ahora siempre había vuelto a cortarme el pelo a la misma peluquería a la que acudo desde hace veintiún años. Mi vínculo con el peluquero es más fuerte que con los amigos que dejé atrás y de hecho, le llevo siempre un regalo por Navidades.

Tras el corte de pelo pasé por el Fnac y me compré el CD del nuevo disco de BEBE, que había salido publicado esa misma semana. Un día de estos hablaré de la música que compro y que después no escucho, es un fenómeno extraño que achaco a la edad o algún virus extraño que me ha atacado. Para entonces el Turco ya estaba levantado y nos volvimos a encontrar. Dejamos las maletas en la recepción y bajamos andando hasta el Maremagnum para disfrutar del buen tiempo y almorzar por allí. Tras el homenaje teníamos media hora y como el amigo del Turco no había visto nada de la ciudad en los días que había estado allí, cogimos un taxi y le dijimos al hombre que nos llevara a la Sagrada Familia. Lo nuestro fue una visita express, pagamos por ver el lugar en menos de diez minutos.

Taxi al aeropuerto

Salimos del lugar tras comprobar el estado de las obras y tomamos un taxi para ir al aeropuerto parando por el hotel para recoger las maletas. El taxista se pasó el viaje hablando con su chati, alguna chica sudamericana que le pedía que pasara a buscarla por la casa para llevarla a algún lado y que no quería aceptar que llevaba clientes. De hecho, le sugirió que la recogiera mientras hacía la carrera y la llevara con nosotros. Todo esto se lo traducía yo a los turcos en inglés que alucinaban en colores y les tuve que recalcar que cuando dicen que Spain is different en realidad es una verdad como un templo y después que entró en plena espiral de decadencia va a peor. Tras su conversación con la novia el hombre se interesó por nosotros y despotricó contra el pesetero de Etoo. Por suerte el aeropuerto no está muy lejos de la ciudad y se quedó con su sermón a medias.

Una terminal recién inauguradaEncrucijada en la terminal

Nos bajamos en la nueva terminal que habían inaugurado un par de semanas antes porque el avión de los colegas turcos salía desde allí. Yo tenía algo más de tiempo y los acompañé a facturar. El nuevo edificio es espectacular, con una línea muy agradable y un aspecto demasiado aséptico para mi gusto. Estaba lleno de empleados con chaquetas verde que encauzaban a los despistados viajeros hacia los lugares adecuados. Tras facturar llegaron las despedidas y nos juramos amistad eterna y demás. Yo me marché a tomar la guagua que conecta las terminales y que me dejó frente a la puerta de la terminal 1. Vueling salía de la tres y para llegar a la misma hay que caminar un huevo, llegar al final del aeropuerto, salir a la calle, seguir andando y andando hasta que te aburres por un sitio que parece un polígono industrial y cuando crees que has llegado a la frontera con Francia y has perdido la esperanza encuentras la terminal de bajo costo y cutre-servicios.

Helarte abstracto

Creo que ya se han mudado a la terminal de diseño, al menos recuerdo haber leído algo al respecto. Allí, saqué mi tarjeta de embarque usando las máquinas de auto-facturación completamente vacías y viendo una cola tercermundista para realizar la misma tarea si quería asistencia de un ser humano. Hay mucha gente que aún no se ha enterado que en el siglo XXI estas cosas las puedes hacer por tí mismo.

control de seguridad

Allí no había nada que hacer así que pasé el control de seguridad y me adentré en la zona restringida a pasajeros. Como documento testimonial dejo esta foto en la que se puede ver todo lo que eché en la bandeja.

Un avión de clickairInterior del avión

A continuación vinieron dos horas de tedio esperando el embarque, el cual por supuesto que se retrasó, nos cambiaron de puerta dos veces y para cuando nos llamaron ya íbamos en modo calentito. Aunque había pasarelas vacías a destajo al parecer nuestro avión estaba aparcado en algún lugar lejano y nos subieron en autobuses. Después de recorrer una distancia enorme y casi llegar a la nueva terminal a través de las pistas vimos que nos dirigíamos hacia un avión de Clickair, algo extraño si tenemos en cuenta que volábamos con Vueling. Ambas compañías estaban en esa época inmersas en un proceso de unión/fusión o como queráis llamarlo lo que me hizo suponer que se prestaban aviones, tripulaciones y demás. Para los que no sabían esto fue un poco extraño el ver que nos pedían que montáramos en un avión cuando se supone que debíamos ir en otro.

Un reposabrazos roto

Para mí era la primera vez que subía a un avión de Clickair. Recordaréis que el año pasado, al narrar los viajes a Sevilla y Málaga, el director o algo parecido de esa compañía me mandó un correo quejándose por mi desprecio de los mismos al ser propiedad de Iberia e incluso me ofreció un billete gratis para que los probase y pudiese hablar con propiedad. Al final ha sido un año más tarde y en sus últimos días antes de unirse con Vueling y lo que vi no me gustó. Si ya dije que el avión de ida daba mal rollo porque las luces de lectura estaban rotas en una proporción demasiado alta, el avión de Clickair no presentaba mejor aspecto. Para que los que puedan decir que exagero se traguen sus palabras, la imagen anterior muestra el aspecto del reposabrazos del asiento que estaba delante del mío. Había muchas más cosas en mal estado en aquel avión. De la amabilidad del personal de vuelo mejor no hablar, jamás había visto una azafata tan borde en mi vida, se tuvo que meter esa mañana el tampón por el ojete del culo porque tanta mala leche no es normal. Ya antes de despegar se había granjeado el odio de muchos en aquel avión y después conseguiría cuotas de impopularidad alucinantes.

Avión de Air FranceDesde el avión

Si tenéis un teléfono móvil de última generación sabréis que es un dispositivo muy sofisticado y que tiene un modo de vuelo que desactiva la antena y hace que puedas usar tu teléfono en vuelo. Esto no se aplica a los aviones de Clickair ya que al parecer están hechos de un material distinto al resto y les afecta enormemente el modo de vuelo de los teléfonos. La azafata obligó a varios pasajeros a dejar de usar sus iPhones y Blackberrys e incluso lo anunció por megafonía y rastreó el avión en múltiples ocasiones buscando gente que no cumpliera su ley para abroncarlos. En lo que va de año he sido pasajero en un montón de compañías y al parecer,los Airbus y Boeing de los otros son de mejor calidad ya que ni están tan estropeados por dentro ni tienen problemas con el modo de vuelo de los teléfonos.

Hubo otro hecho significativo y que no había vivido anteriormente en un avión. La tipa consiguió calentar tanto a los holandeses que hubo algún tipo de acuerdo entre el pasaje y cuando el avión tomó tierra, justo en el momento en el que terminó la frenada en Schiphol se escucharon un montón de teléfonos al recibir mensajes e indicar que estaban operativos. Quiero que conste que yo no apruebo ese tipo de comportamientos y que por mi propia seguridad preferiría que la gente no juegue con esas cosas. Sobre lo del modo de vuelo, si ya están hablando de permitir a la gente llamar en vuelo resulta cada vez más difícil creer que los aviones no son capaces de soportar esas interferencias. La sargento de cabina recordó que su uso está prohibido hasta que se abran las puertas pero la gente la ninguneó e ignoró y se dedicaron a mandar mensajes, llamar y usar sus aparatos como si aquella totorota estuviera hablando consigo misma. Ahora que he volado con Clickair veo que en su momento hice bien al no elegirlos para ninguno de mis destinos.

Expendedores de billetes en Schiphol

Sin equipaje facturado salí del avión y metí el turbo para llegar a mi casa lo antes posible ya que era tarde. En el vestíbulo de Schiphol compré mi billete para el tren en una de las máquinas que hay disponibles y bajé al andén para esperar su llegada.

El tren para volver a casa

Iba en el tren de las 21.14 a Utrecht, así que alrededor de las diez menos cuarto estaba en la estación y sobre las diez ya llegaba a mi casa. Fue una pequeña escapada de dos días, intensa y llena de buenos recuerdos tanto del concierto de U2 como de los momentos que pasé con mi amigo el Turco.

2 opiniones en “Un viaje con trueque de Vueling por Clickair”

  1. hombre, tampoco se debería juzgar a toda la compañía por un vuelo o una azafata concretos, pero bueno, el billete lo pagas tú y viajas con quien te salga del culo, eso está clarísimo.

  2. En realidad yo siempre los evité por sus dueños y si terminé cayendo en uno de sus aviones, fue por causas ajenas a mi voluntad. La experiencia del vuelo me reafirmó en mi impresión de los mismos. Algo que me han comentado de ellos que no hacen otros es que si cambian un vuelo porque les sale de la pipa del chichi, solo te reembolsan el trayecto afectado y el otro, si no quieres hacer ese viaje, lo pierdes. En Ryanair, por ejemplo, hace poco me cambiaron un vuelo a Oporto y decidí cancelar y no me pusieron ninguna traba a cancelar todo el viaje y devolverme el dinero. La experiencia, desde el punto de vista de un consumidor, fue excelente. Por lo que me han comentado otros, esa compañía ha dado varios pasos en la dirección equivocada en lo referente al trato al cliente y nosotros somos los que pagamos, así que optamos por otros.

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