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buceo Maldivas

Un flipe de águila marina moteada y cara a cara con tiburones

Llevamos una saga de vídeos de buceo que solo se pueden calificar como épicos, mágicos y legendarios y nos recuerdan aquellos maravillosos años en los que hasta podíamos bucear, que ahora el mundo es una mierda en la que siempre tenemos que estar encerrados mientras la rata esa asquerosa que vive en Güaterlú sigue suelta. Hoy llegamos a mi último día completo de buceo en Guraidhoo, el cual relaté en la anotación Prácticamente al final de la semana de buceo. Volví, como en casi todos los días anteriores, a hacer la primera inmersión en Kandooma Thila, ese lugar fabuloso en el que los tiburones campan a sus anchas y yo me siento como en casa. Otra vez y por mi afán grabador, he partido los vídeos de la inmersión en dos cachos y hoy tenemos el primero y puedo asegurar y hasta aseguro que ambos vídeos serán super-hiper-mega especiales. La música que acompaña a las imágenes es la canción clásica de Mecano titulada Hoy no me puedo levantar, que vamos, que casi lo estamos viviendo.

Todos sabemos como empiezan estos vídeos con el descenso y los peces usando nuestro aire pero es que inmediatamente después de eso tenemos un tiburón a milímetros de mí, un flipe de que te cagas. Después vemos una selección de mil millones de peces al lado de una roca y volvemos a lo nuestro, que son los tiburones, antes de cambiar a lo otro nuestro, las águilas marinas moteadas, que vemos lejos porque estaban en la superficie hasta que una bajó y se desmelenó a hacer maniobras en una escena que la veo y lloro de alegría, fue en tres palabras, Mar avi llosa. Tras eso, más de lo mismo, águilas marinas moteadas pasando y tiburones pegaditos a mí, alucinando con lo cerca que vinieron.

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Resumen semanal

La semana pasada en Distorsiones

Seguimos en medio de esta hecatombe que pretende llevarse del planeta a los viejos y dejarnos solo con pelanduscas y arretrancos que se creen estrellas cuando más bien están estrelladas. En esta vida de aislamiento y confinamiento, por aquí siguen apareciendo cosas y sigo recordando aquellos tiempos increíbles como en Águilas marinas moteadas en formación y tiburones a granel, con un vídeo flipante. Seguimos con unos Tiburones en manada que fue mágico y desde allí nos dimos Un paseo de inmersión y el vídeo más flipante, si es que era posible, fue el de Dos águilas marinas moteadas, tortugas y un Napoleón

Estamos llegando al final de la serie con varios lugares de Eslovenia y en esta traca final vimos La escalera de acceso a la isla en el lago Bled y nos acercamos a La iglesia en la isla del lago Bled y hasta entramos a ver el Interior de la iglesia y nos quedamos con el Castillo junto al Lago Bled

Por encarcelamiento, no hay Cine pero como aún tengo algunas pelis en mi reserva, comenté dos, comenzando con la fascinante Richard Jewell y siguiendo con el fascinante documental Mijn Rembrandt. Me quedan cinco películas, así que es probable que reduzca el ritmo a una por fin de semana o que introduzca algún nuevo tema los fines de semana.

Y la comida, paso de poner algunas de las fotos que pongo todos los días por otros medios y resumimos con imágenes conocidas:

Y así transcurrió la semana.

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Mijn Rembrandt

He optado por bajar el ritmo y comentar solo dos películas en el fin de semana para que las pocas que me quedan me duran unas cuantas semanas, o más concretamente, tres, con lo que igual hasta tengo que tomar medidas más drásticas, ya que en los Países Bajos el gobierno ya anunció que ni cines, ni teatros, ni estadios, ni restaurantes estarán abiertos antes del uno de junio, con lo que este será el periodo más largo de mi vida sin poner un pie en un cine y cuando finalmente los abran, juro que iré durante dos semanas todos los días a ver almenos una película, quizás hasta dos o tres. La de hoy es el último documental que vi antes de la prohibición y el aislamiento. Se titula Mijn Rembrandt y no está previsto su estreno en España, aunque lo querían titular truscoluña no es nación.

Un puñado de julays están obsesionados con la obra del maestro Rembrandt, que no era truscolán-de-mielda.

Rembrand es uno de los grandes maestros de la pintura, un genio y quién no lo puede ver, merece que le arranquen los ojos y se los piquen para que no se los puedan volver a pegar. En este documental seguimos a varias personas que han caído bajo su hechizo, como el chamo, marchador de arte, que en una subasta se huele que aquello que ofrecen es un Remrandt, lo compra y finalmente conseguirá la validación de los expertos y se verá envuelto en una gresca con una chama que le tiene ojeriza, o el millonario que se deshizo de su empresa y con los billones se dedica a comprar Rembrandts y cederlos a museos, o la alianza entre los gobiernos francés y neerlandés para pujar y comprar un par de Rembrandt y compartirlos o el inglés ricachón de fortuna rancia que tiene uno y que busca el mejor lugar de su keli para colocarlo. Poseer un Rembrandt, estar cerca de uno de ellos, es algo mágico y de eso trata el documental.

Reconozco que entré al cine convencido que me daría un jamacullo en los primeros diez minutos y me pasaría el tiempo durmiendo pero resultó que la historia me cautivó, todos los que salen, cada uno con su línea argumental, cuentan relatos fascinantes de como se enganchan a la obra de ese genio y no pueden hacer nada para luchar contra esa obsesión. El documental está bien hecho, es ameno y consigue que nos involucremos emocionalmente. Toda una pequeña sorpresa, con el añadido adicional de ver algunos Rembrandt que no son de los más conocidos pero en los que se puede ver la mano del maestro y la fascinación de escuchar a expertos hablando de su obra y prácticamente teniendo orgasmos frente a la cámara.

Esto puede matar y matará a cualquier miembro del Clan de los Orcos que lo vea pero sí que puede gustar a los sub-intelectuales con GafaPasta.

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Richard Jewell

Cualquiera que llegue al Mejor blog sin premios en castellano por primera vez igual no lo sabe, pero aquí somos super-fans de Clint Eastwood, uno de los grandes directores gringos y yo veo todas y cada una de sus películas como eventos religiosos, con devoción y cuando el fin del universo se me venía encima y me temía que en cualquier momento cerraran los cines, no dejé de ir al pre-estreno sorpresa de la semana para ver su última película porque no tenía claro que existiesen los cines para cuando llegara su estreno en los Países Bajos. La película se titula Richard Jewell y en España se estrenó en enero con el mismo título y el lema de truscoluña no es nación.

Un julay embolichado hace una buena acción y la chusma y gentuza podemita lo hunde por ser un puto gordo de mielda

Resulta que un pavo que parece tener pocas luces, o quizás las justas y que vive con su madre, trabaja en seguridad en unos juegos olímpicos o algo así. El colega es como obsesivo compulsico cuando se trata de las movidas de la policía y en un concierto, observa algo raro y al final resultó que un friki podemita seguramente con Coleta y vínculos con Irán y la dictadura venezolana dejó una mochila con una bomba y gracias a él, prácticamente no hubo muertos. Primero lo ponen como un héroe hasta que la izquierda periodística rancia y roñosa va a por él y lo condenan en los medios de difusión y le hunden la vida aunque al final se supo que el hombre no lo hizo pero ya era demasiado tarde porque murió de coñas asociadas con su obesidad. O algo así.

Esta es otra de esas historias de Clint Eastwood en la que nos trae a héroes gringos que son personas normales y que en un momento de su vida, hacen algo que merece ser recordado y contado. El guión está bien hecho y nos lleva por la historia perfectamente y nos hace identificarnos inmediatamente con el obeso y vivir con él el acoso y el ataque de la prensa y sobre todo de una periodista que se puede calificar como una japuta de lo peor y me estoy quedando corto. El hombre será defendido por un abogado al que conoció unos años antes y veremos como el sistema judicial, sin pruebas algunas, lo condena de antemano porque si lo dice la prensa, aunque salga de la boca de una zurriaga zarrapastrosa, debe ser verdad. La película es un escandaloso viaje a través de las noticias falsas y del daño que pueden hacer. No conocía al protatonista de ninguna peli anterior pero sí a su madre, la fabulosa Kathy Bates, que borda su papel y que tiene algunos momentos épicos. La película no te deja indiferente.

Por descontado, esto no es cine para los miembros del Clan de los Orcos ya que no hay ni efectos especiales ni tetones rellenos de silicona de la peor. Esto es más bien el cine que gusta a los sub-intelectuales con GafaPasta.