Llegó el primer día de pintar

No seas truscolán y empieza a leer esto por donde se debe, que no es otro lugar que La buhardilla

Después de una miríada de tareas, por fin llegamos al día en el que comenzábamos a pintar la habitación con la buhardilla. Solo iban a ser dos paredes, las amarillas, las del fondo, ya que todavía estábamos esperando que se acabara de secar el estucado de los laterales y además, esa zona tendrá un color diferente. Para la elección del color hice una gran investigación basada en mis gustos y en como van cambiando con el tiempo. Después de diez años, había llegado la hora de esconder el amarillo y aunque seguirá ahí, la gente no lo verá porque solo es un quince por ciento de los colores que se mezclan para conseguir el elegido. En este caso quería una pared que cambie de color a lo largo del día, que en los momentos de mayor luminosidad sea de un color y por la tarde y por la noche sea de otro. Para eso, elegí el color RAL 9018, también conocido como blanco papiro, un gris blanquecino que durante el día puede engañar y hacerte pensar que es blanco pero por la tarde y por la noche le sale el ramalazo gris y se ve claramente que no lo es. No teníamos ni puta idea de cuanta pintura nos haría falta así que teníamos para dar dos manos. El trabajo fue muy rápido, algo menos de una hora y cuando acabamos lo dejamos secando hasta el día siguiente, sin saber si la imprimación funcionaría o si habíamos hecho una chapuza. Al día siguiente, todo salvo un par de pedazos estaba perfecto, así que le dimos una segunda mano al lugar con los fallos y el resto no lo tocamos.

En la foto con la regadera posando se puede ver que la pared es un gris con un quince por ciento de amarillo y para aquellos lerdos que tengan una falta de vista terrible, que miren las láminas blancas del suelo para que aprecien la diferencia de color. En la parte más baja de la pared se pueden ver restos del amarillo que serán cubiertos con el zócalo del laminado del suelo. Casualmente, la pared a la que le dimos una segunda mano fue a la de la izquierda. Ese día, cuando ya habían pasado tres semanas y pico desde el momento en el que colocaron el estucado, decidimos empezar a preparar los laterales para semejante evento y procedimos a la imprimación.

En esta segunda foto para la que la regadera fue tan gentil y posó nuevamente, vemos la pared que habíamos alisado ya con su color blanco papiro y la cinta con protección de papel usada para que la imprimación no nos joda el trabajo ya realizado. Esos paneles se quedarían secando hasta que les llegue su hora. El día en el que hicimos este trabajo fue un sábado y suspendimos las tareas hasta el martes siguiente, así que los paneles tendrán tiempo para secarse y además, no pensábamos pintarlos hasta el miércoles, con lo que en el próximo capítulo, nos centraremos en los paneles de madera bajo la buhardilla, que aunque no se ha visto, ya les hemos dado una mano de pintura barata blanca de madera para que la madera absorba todo lo que quiera y así ahorrarnos una segunda mano de la pintura y el color bueno.

Gente caminando en el puente sobre el río Kwai

La cantidad de trenes que pasan por el puente sobre el río Kwai es mínima y siendo el puente una atracción turística, lo tienen acondicionado y es posible caminar sobre el mismo, pagando por supuesto. En esta foto, hecha cerquita del acceso al puente, podemos ver a la gente caminando sobre un monumento histórico que todos conocemos gracias al cine, que sin la película, este puente sería otro del montón, pero gracias a la misma, es una leyenda.

La reconstrucción

Después del incidente que conté la semana pasada y tras múltiples llamadas de la asistente del dentista, hoy me llegó la hora de finiquitar lo que empezaron en el dentista de urgencias. Recordar que primero me dieron hora para el diez de mayo, después me la cambiaron al lunes casi a las cinco de la tarde, después la pusieron a las cuatro y finalmente en la última llamada la cambiaron para las tres menos diez. Yo salí de mi casa con tiempo y llegué cinco minutos antes de la cita, como recomiendan ahora por culpa del virus truscolán y podemita, que ya no hay sala de espera dentro del dentista para macerar virus y tienes que esperar o en la calle o en una silla que han puesto en el vestíbulo del edificio y con la que te garantizas que si alguno de los moradores de aquel edificio lo tiene, te lo pasará con gran alegría y emoción. A la hora que me correspondía entré, previo interrogatorio para saber si tengo síntomas truscolanes, si conozco algún podemita o si mis pupilas han estado expuestas a cualquiera de esas dos raleas, preguntas que solo se pueden responder con un NO claro o te echan. Me senté en la silla esa galáctica que a mí me da mal fario y el chamo agarró el garfio y se puso a mirar en mi boca y a escarbar en la masilla o el plastote que rellenaba el agujero. Según él, era posible e incluso probable que el diente, que solo está roto en su parte interior, tenga la rotura muy adentro de la encía y entonces si lo rellenan acabará cayéndose más pronto que tarde. Me hicieron una radiografía con la pistola esa que tienen los dentistas para el tema y que es realmente terrorífica, con el julay y su asistente corriendo a esconderse en algún otro lugar para evitar las radiaciones 5Gé que produce esa cosa, que por eso la gente está tan en contra de esas antenas. Cuando miró la radiografía, vio que la rotura se queda un milímetro y medio o dos por debajo de la encía pero yo opté por empastar, a sabiendas, como él me tripitió y cuatripitió, que esta solución puede durar poco, pero prefiero intentar salvar el diente porque el resto del susodicho está en perfectísimo estado y si tengo que sobrevivir a base de lentejas y garbanzos para el resto de mi vida, pues que así sea.

Por como me lo habían puesto por teléfono, la operación iba a tardar un montón, pero básicamente en lo más que tardó fue en poner la inyección en la encía con la droga que usan para dormírtela y la espera hasta que te deja la boca y la lengua paralizadas. Después llegó con su taladro favorito y sus otras movidas y yo me fijé en la luz que tengo sobre mí y me dediqué a hacer la meditación mindbullshitness de la respiración consciente y consiguió desvincularme totalmente de lo que sucedía en mi boca con armas de diverso calibre mientras yo miraba tan feliz hacia esa luz y hacía mi ejercicio de meditación. A mí me pareció un rato corto, ya que taladró y limpió, después metió yeso y escayola, después con otra máquina como que endureció los susodichos y después le dio algo de forma, parte que fue la más curiosa porque me decía que cerrara la boca pero como la mitad de la misma estaba totalmente dormida, yo cerraba la boca, pero la mitad se quedaba entreabierta y el hombre terminó teniendo que agarrarla y moverla él mismo. Después me dijo que acabó y que me podía ir a tomar por jauer y que era probable que volviera pronto. Me sugirió no pasar el hilo dental en los alrededores de esa muela, aunque sí usar el cepillo de dientes y no comer nada en los siguientes quince minutos, que contando que el viaje en bici a mi casa toma veintiún minutos, estaba seis minutos sobre el margen, aunque a ver quién quiere comer con media boca dormida, que por no poder, no podía ni beber agua como un ser humano normal y ya no te cuento ni el drama al jincarme los polvos de los pulmones, que yo diría que la operación fue un fracaso casi entero y en lugar de ir a los pulmones, hoy se quedaron en el boca.

Veremos cuánto dura esto. Por ahora tendré muchísimo cuidado masticando, hasta que supere el trauma. Lo que sí que tengo claro es que jamás compraré una silla reclinable blanca, me provocaría unas pesadillas horrendas y horrorosas.

La semana pasada en Distorsiones

Para ser un parado, me pasé la semana currando, aunque fue en pintar y arreglar mi keli. Por desgracia las anotaciones van retrasadas y por aquí estamos reviviendo tiempos pretéritos y esta semana lo pasamos mal con El primer fracaso con la pasta para alisar el muro y finalmente Conseguimos alisar la pared. En El incidente explico el drama tan grande en el que todavía estoy inmerso y que espero que se solucione en un par de horas. Esta semana hubo un Reaprovisionamiento carnívoro con mi carnicero ondeline favorito.

En Kanchanaburi nos pasamos a flipar con la Pachanga budista en el museo de la Guerra y seguimos alucinando con El edificio principal del museo de la Guerra y llegamos a uno de los grandes momentos del mejor blog sin premios en castellano con una fabulosa vista del puente sobre el río Kwai con tren pasando y que mejor manera de llegar al fin de semana que con una Panorámica del río Kwai.

Esta semana le llegó el turno a Bitten con sus hombres lobo y su loba cachonda y después al fabuloso Constantine y acabamos con las movidas entre carnales de ¿Quién mató a Sara?.

La comida que salió de mi cocina fue:

Y así transcurrió la semana.

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