Los viajes del 2021

Si hay un resumen anual de los clásicos que agoniza y quizás debería dejar de hacer, es el de hoy, que lo de los viajes es algo viejuno y ahora vivimos en un universo sedentario en el que nos movemos mucho menos que la compresa de una pava en silla de ruedas. El del año pasado tuvo algo de variedad pero el de este año es hiper-mega patético y básicamente cubre dos países y viajes de ida y vuelta entre ambos. Esta saga de resúmenes de viajes tuvo su edad de oro antes del 2020 y este es el duodécimo resumen, aunque los que molan son los viejunos, que comenzaron en el año 2010 y siguieron en el 2011, 2012, 2013, 2014, 2015, 2016, 2017, 2018, 2019 y 2020.

Básicamente, tenemos el regreso navideño desde Gran Canaria, la visita a la isla redonda en julio, la escapada de fin de semana largo a Málaga al final de agosto y el regreso navideño a Gran Canaria por Lisboa a mediados de diciembre. No hay más. Si el año pasado la caidita era brutal, este año ha sido aún peor y el total han sido dieciseis mil cuatrocientos diecinueve kilómetros, once mil seiscientos catorce menos que el año anterior o sesenta y dos mil novecientos treinta y dos menos que en el 2019, que en mi caso fue la cima que supongo que jamás volveré a alcanzar, aquel año maravilloso.

Me he subido en siete aviones, comenzando con un vuelo de Gran Canaria (LPA) a Amsterdam (AMS), un regreso veraniego a Gran Canaria (LPA) desde Eindhoven (EIN) con retorno al norte por Rotterdam (ROT), y también pasé por Málaga (AGP) y mi regreso navideño a Gran Canaria fue parando en Lisboa (LIS).

Solo volé con tres compañías aéreas y por segunda vez en desde siempre, Ryanair no fue una de ellas. Hice tres viajes con Transavia, dos con Easyjet y dos con TAP. Con Transavia hice nueve mil cuatrocientos cincuenta y nueve kilómetros, con Easyjet fueron tres mil setecientos setenta y con TAP fueron tres mil ciento noventa.

GooglEvil como siempre me permite hacer un pantallazo con los lugares del universo por los que anduve y como mi mundo es tan minúsculo, ni necesitamos más de un pantallazo como otros años. Al norte tenemos la movilidad en los Países Bajos, al oeste el paso por Lisboa, en el medio, Benalmádena y la inmersión en la costa de Granada y al sur, Gran Canaria. No hay más.

Por el momento, el 2022 pinta tan tenebroso o más que el 2021, así que en lo relativo a viajes, no planeo absolutamente nada, salvo por aquellos que hago con mi bicicleta en la vecindad de mi keli. Recuerdo que el año pasado en estos días nos machacaban con el mantra aquel que decía que las vacunas nos liberarían y yo ya me he jincado tres y como yo muchísimos más julays y seguimos igual o hasta peor.

Si el año que viene va por este camino, creo que hibernaré este resumen hasta algún siglo venidero en el que se pueda volver a viajar.

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La franja de arena blanca

Seguimos disfrutando de las espectaculares imágenes de Nang Yuan y aquí tenemos la franja de arena blanca que conecta los tres islotes y a la izquierda la imagen engaña porque por detrás está la isla de Koh Tao, así que no es tan grande como parece. Sobre la arena blanca, que está como mitificada por muchos julays, está hecha de trozos de conchas (y supongo que de ahí viene la expresión de la concha de tu madre ;-)) y no tiene ni punto de comparación con la arena rubia de la playa de las Canteras o de Maspalomas, que es finísima y cuando sacudes la toballa se queda atrás. Esto es más bien como un mazacote que se te pega al cuerpo y a la toballa y te llevas doscientos gramos pegados al cuerpo siempre que vas a la playa. A la derecha vemos a dos julays dentro del agua haciendo lo correcto para esas aguas sin profundidad, que es recostarte completamente y que te cubra el agua caldosa.

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Hoja de ruta del 2022

En enero de cada año pongo mi hoja de ruta con aquello que pienso que quiero hacer y después, con o sin pandemia, no lo hago o lo cambio y adapto según me convenga, pero eso no quiere decir que no deba hacerlo, que el placer de la procrastinación es uno de los más gozosos. Esta es una tradición que se remonta al segundo año del mejor blog sin premios en castellano y que llega a la decimoctava iteración y si alguno no me cree, que todo es posible, las pueden leer haciendo clic en los enlaces de 2005, 2006, 2007, 2008, 2009, 2010, 2011, 2012, 2013, 2014, 2015, 2016, 2017, 2018, 2019, 2020 y 2021

Que nadie se preocupe que entre las cosas que planeo hacer no está el dejar de escribir el mejor blog sin premios en castellano y seguiré, ahora que ya es mayor de edad, procurando publicar dos anotaciones diarias. Obviamente y tras tanto tiempo, es casi imposible ser original y me conformo y estoy tan a gustito repitiendo una y otra vez más de lo mismo. Las dos anotaciones seguirán la pauta conocida, con fotos por las mañanas de martes a viernes, el resumen los lunes y el fin de semana el objetivo es comentar cuatro películas pero con la manía neerlandesa de cerrar los cines, puede suceder y ha sucedido que comente series de televisión y hablando de las susodichas, procuraré que pasen a formar parte de la parrilla semanal. Parece que fue ayer pero estamos viendo fotos de Tailandia desde el año 2020 y aún no hemos visto ni la capital, con lo que seguiremos serpenteando por ese país y alternándolo con destinos europeos o del Reino desUnido, que no es Europa.

Las nuevas receetas que aparezcan por aquí es más que probable que sean para mi CrockPot Express, que mi amor por ese cacharro no disminuye y ha pasado a ser parte fundamental de mi dieta y tengo una lista de cosas que quiero preparar en la susodicha que es de r-escándalo. Esas recetas, por supuesto, acabarán en mi pequeño libro de recetas de cocina, que ya no es tan pequeño y en el que varias recetas han sido actualizadas para hacer con la olla exprés.

Tras un año entero viviendo la vida y cobrando el paro, que lo sigo cobrando, me tengo que tomar algo más en serio lo de buscar trabajo y conseguir uno nuevo, sobre todo porque esa es una fuente de contenido original ya que igual que otros solo ven el lado positivo de las cosas, yo me fijo mucho en los frikis que hay por el mundo.

Ya lo de viajar como que es algo del pasado y como no mejore mucho la cosa, creo que este año volverá a limitarse a desplazamientos a Gran Canaria y excepcionalmente a Málaga. Por más que tenga un trío de vacunas, moverse por el mundo está muy complicado y las cosas cambian con tal velocidad que es imposible hacer planes a largo plazo.

En lo relativo al cine, solo espero que este año vuelvan a abrir los cines holandeses antes de junio, que fue la fecha maldita del año pasado y poder regresar a mi ritmo de doscientas películas. Seguiré dejando caer por estas tierras algunas Series de TV, que recuerdo que solo comento las que me gustan porque si una no me convence, la dejo de ver, que al contrario que con el Cine, con las series no tengo que empapármelas enteras por puro masoquismo.

Seguiré con el duolingo, aunque muchos de los cursos que hago ya están en modo mantenimiento porque los he completado enteritos. Curiosamente, ahora que mayormente repaso, hago muchísimos más ejercicios que antes y es raro el día que no acumulo trescientos puntos de experiencia en ejercicios.

El año pasado comencé el podcast aquel que YO NUNCA quise hacer y me curré una primera temporada completita y tras unos meses de descanso, estamos en la segunda, con episodios cada tres semanas, como justamente el del lunes de esta semana. Seguro que todos sabemos en donde encontrarlo y confirmo que he conseguido que siga siendo algo secreto e ignorado por todos, que era uno de los objetivos que me planteé al comenzar a grabarlos. Entre mis objetivos para el año está el comenzar uno o dos podcasts más. Uno sería más bien una cutre-radionovela, una historia de ficción agitaná, que aún tengo que macerar en mi kabezón y el otro, si sucede, será una charla con alguien más durante un rato.

Todos los años digo que quiero escribir un libro y ningún año lo hago, así que lo dejo caer por aquí por tradición.

En mi hoja de ruta está el seguir haciendo ejercicio físico y el objetivo anual es llegar a los mil doscientos kilómetros en carreras de seis kilómetros y por el camino, cambiar las playeras cuando lleguen a los novecientos kilómetros de asfalto. También quiero retomar la rueda de abdominales, a la que estaba enganchado como una perra en celo pero que dejé después de que me hicieron cierta operación en la ingle y puede que vuelva al tema esta semana, dependiendo del veredicto del cirujano que me sajó y al que veré muy pero que muy pronto. Seguiré usando la bicicleta a mansalva y hasta estoy sopesando el comenzar a caminar los domingos o sábados en rutas por los Países Bajos de entre quince y veinticinco kilómetros, que aquí con todo llano no es como para ser roñosos con las distancias. Igual invito a algunos amigos para que me acompañen y pasar el día hablando y caminando.

Mi keli está recién pintada, así que esta década no creo que tengamos que ocuparnos más del tema.

Y ya no se me ocurren más cosas que dejar en esta lista, que está bien nutrida de asuntos que probablemente ignoraré.

La charca

Siempre hay algo que no se ve en las fotos de estos sitios super-hiper-mega idílicos y que parecen postales y en los islotes de Nang Yuan el problema aparece cuando te metes en el agua, que está llena de piedrecillas y conchas y tienes que caminar cienes y cienes de metros para conseguir llegar a un punto en el que hay algo de profundidad, que en la foto podemos ver como sufre la pava del bikini de la derecha y como allá al fondo, Obesity todavía sigue con todas las lorzas fuera del agua y lo peor es que como se decida a tumbarse, provocaré una subida del nivel de los océanos.

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