El nuevo puente colgante en el Caminito del Rey

Al llegar al final de la ruta, se cruza sobre el nuevo puente colgante, que aquí vemos junto al otro. Y sí, no hace falta que lo preguntes, cuando vas pasando se menea un poco y eres consciente que si se suelta alguna de las tachas de los extremos, esas que sujetan los cables, te escoñas con una seguridad absoluta. La julay sobre el puente nos permite hacernos una idea del tamaño del susodicho. Yo quiero muchísimo a mi amigo Sergio y su familia pero lo crucé solo.

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El regalo gubernamental

Hace ya unas semanas que el ministro presidente del gobierno holandés saliente, que desde las elecciones no ha habido acuerdo y seguimos con los de antes, que seguro que serán los de después, pero hasta que eso suceda, en el gobierno todo el mundo está bien agarrado en su silla y como aquí es algo normal, pues no pasa nada. Decía que el ministro presidente salió un día por la tele y aunque todos pensábamos que iba a contar unos chistes y echarnos unas risotadas, se salió por la tangente y la divergente y anunció que todas las kelis del país, todas, todas, todas, recibirían una carta del gobierno con un código QúeRre especialísimo y podrían pedir gratis total o mismamente sin pagar nada, dos tests de esos de antígenos que te haces tú mismo para comprobar que no te han pegado el virus ese de la pandemia podemita y truscolana. Tampoco es que los susodichos sean carísimos, que hoy en día se compran en prácticamente cualquier supermercado o droguería por 2,99 leuros, que parece ser el nuevo precio, aunque en su día se vendían por 2,78 y los he visto hasta por menos. Yo de siempre tengo en mi casa un par de ellos por-si-acaso, que ya una vez usé uno para probarlo y echarme unas risas y otra vez se me atravesó un peote en el orto y me hice el test por si esas flatulencias tenían orígenes truscolanes y por supuesto, me compré dos más. A mis vecinos les llegó la susodicha carta como una semana antes que a mí y los pidieron, que han hecho un sistema super-hiper-mega difícil en el que la carta te trae un código QúeRre único, lo escaneas con tu telefonino, te abre una página güé en la que te piden que marques una casilla diciendo que eres rácano y tacaño y quieres los dos tests gratis total y cuando le das al botón, te mandan pa’l coño y te dicen que ya te llegará la carta a tu keli con ellos seguramente en una semana. Simple y para bosmongolos, no hay que rellenar un complejo cuestionario, no hay que poner mil datos, no hay que hacer más que clic y clic y aparecerán en tu keli. Mi vecino me restregó sus test cuando le llegaron y yo le expliqué por pasiva y por subjetiva que la dichosa carta no me había llegado hasta hace un par de sábados. Cuando vi una carta del gobierno dirigida a los julays que moran en esa keli, me imaginé lo que podía ser, aunque tampoco hace falta imaginación porque en el sobre, por fuera ya dicen que ahí está el formulario para pedir los tests. Como el código QúeRre ya contiene todos tus datos y no se puede cambiar, no vale de nada que roben la carta porque aún llegarían los tests a mi keli. Hice la complicada operación y me olvidé del tema hasta el viernes de la semana pasada, día en el que fui al cine y al volver a mi keli veo como un sobre gordo en la entrada. Lo primero que pensé fue que me había llegado algo de la China, aunque no sabía el qué era porque no recordaba estar esperando por nada y al acercarme, vi que era el sobre del gobierno con los dos fabulosos tests rápidos para saber si eres podemita o truscolán. Ahora se está poniendo de moda el hacerte uno justo antes de ir a una fiesta familiar o de cumpleaños y así, en teoría, todos entran limpios en el lugar y después cuando todos salen infectados, saben que hay un mentiroso en la pandilla o en la familia y hay que encontrarlo y exterminarlo. Mi amigo el Turco, que es más promiscuo, se los compra por cajas de veinte y cada vez que se le acerca alguien a su espacio vital, se espera un día y se hace el test e incluso me ofrece hacérselo cuando nos vemos, algo que yo le digo que no es necesario porque prefiero que me contagie el virus podemita y truscolán y así reprochárselo hasta el fin de los tiempos, que él sabe que se lo voy a recordar al menos diecinueve veces cada vez que nos veamos hasta que alguna enfermedad mental acabe con mi memoria o me corten la lengua.

Recuerdo que cuando estuve en España en julio el gobierno podemita y pro-truscolán del payaso inútil ese autorizó la venta pero SOLO en farmacias y con los farmacéuticos poniendo el precio que les sale de la chepa, con lo que convirtió un producto que podría ser muy útil en algo inútil. En los Países Bajos, la farmacia es seguramente el único lugar en el que no se pueden comprar porque todos sabemos que primero, nos harán esperar una hora y para cuando nos atiendan, nos pretenderán cobrar dos o tres veces más el producto siendo el mismo que está en las estanterías del super y te lo compras en cuestión de segundos.

La semana pasada en Distorsiones

Esta semana vimos la continuación del vídeo de mi primera inmersión en Buceando en el puerto de Sardina del Norte 2 y del mar saltamos al aire Aterrizando en Málaga y pasando cerca del Caminito del Rey y llegamos al fin de semana a lo grande con Porón Pom Potorro

En el Caminito del Rey comenzamos viendo Riscos por todas partes, seguimos con La bóveda entre riscos, tras esto nos pasamos por el Viaducto y Caminito del Rey y nos quedamos con Ese puente a ninguna parte.

Vimos una fascinante bicicleta, una ligfiets, el Velomovil Quest que por supuesto ya he añadido al Álbum de fotos de bicicletas.

Fui a ver siete películas al Cine, aunque dos fueron repeticiones y por aquí comenté cuatro, comenzando con la aburrida e infantil El bebé jefazo: Negocios de familia – The Boss Baby: Family Business, seguimos con la aún más mala Las cosas que decimos, las cosas que hacemos – Les choses qu’on dit, les choses qu’on fait, tras esto vino la fascinante Envole-moi y acabamos con la entretenida The Ice Road. Una de las dos películas que repetí fue para la cuarta vez de Free Guy. Creo que tengo unas veinte películas en la bolsa de las que tengo que comentar.

La comida que salió de mi cocina fue:

Y así transcurrió la semana

The Ice Road

Si hay un secreto secretísimo entre aquellos a los que nos gusta el cine, es que Liam Neeson ha sido la gran revelación de este milenio en el cine de acción con final terrible para los malos y que él solito y sin que se le cambe la peluca, se puede cargar a cienes y cienes de enemigos y al terminar, pasarse a tomar un cafelito con los colegas. De hecho, él es una nueva categoría dentro del cine y por eso, todos vamos a verlo en cosas como The Ice Road, película que yo vi en el cine pero al parecer, también está disponible en la plataforma esa del nerflis y creo que en España también ha pasado por los cines algunos días.

Un julay risquero se emputa y monta un pitote que no veas.

En el quinto coño o quizás más allá, hay una explosión en una mina y quedan unos julays atrapados y para salvarlos, hay que llevar un equipo pesadísimo por camión y deciden usar las carreteras invernales sobre el hielo de los lagos, aunque estamos en primavera y aquello se está descomponiendo. Resulta que uno de los conductores es nuestro héroe y cuando descubre una trama malvada y maléfica para que la operación sea un fracaso, se emputa y ya mejor te mudas a otro continente si quieres sobrevivir a su rabia.

Si tienes claro que esto es cine de entretenimiento, que la historia es increíble y literalmente imposible y absurda hasta niveles esperpénticos y además sabes que todos los que lo hicieron lo saben y pese a ello, la han hecho porque es como un videojuego, entonces te lo vas a pasar pipa. Si pretendes encontrarle lógica a las cosas y que se respeten las leyes de la naturaleza, entonces mejor ni lo intentas. Liam Neeson es un conductor y superhéroe con un hermano retardado que lleva pegado como ladilla a güevo y hace lo que todos esperamos de él y más, como meterse en el agua helada y rescatar a su hermano y un minuto más tarde, se siente a conducir el camión como si nada y hasta se seca milagrosamente en cuestión de microsegundos. Esta es la grandeza del superhéroe. Aunque al principio me preocupé un poco porque no había suficiente gente en la historia como para hacer una escabechina, eso se solucionó más tarde y ya cuando el hombre se desata y empieza a matar, es todo un gustazo el verlo disfrutando con tanta muerte.

Si eres un miembro del Clan de los Orcos, no me puedo creer que no la hayas visto, esto es un clásico para vosotros. Si eres un sub-intelectual con GafaPasta, como que está totalmente prohibida para tí y para los tuyos. Puro entretenimiento sin más.

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