Despegando en Gran Canaria por la mañana

La serie esta de vídeos terribles comienza en Despegue mañanero en Ámsterdam

Llegamos al tercer y penúltimo capítulo de este sainete de vídeos hechos en un avión de buelin y hoy le toca al despegue en el aeropuerto de Gran Canaria. No me puedo quejar porque el sistema me asignó automáticamente un asiento de ventanilla pero me puso en el lado equivocado del avión y como el Ancestral no me paga los leuros del cambio de asiento, se tendrá que joder y esto más bien es un paseíllo en guagua con escena final aérea. En honor del inminente estreno de la nueva película de Top Gun (Ídolos del aire) – Top Gun, que rezo todos los días para que sea un peliculón porque la quiero ver diez o quince veces, la música es uno de los himnos de la película original, la canción Danger Zone de Kenny Loggins y puedo confirmar y confirmo que fui a un concierto del susodicho en los Estados Unidos de América y el muy joputa dejó esta canción para el final y cuando la cantó, aquello fue el acabose, hasta la más peluda aullaba histérica y se desmayaba, se recuperaba y se volvía a desmayar de la emoción tan grande, quizás grandísima o enorme.

Esto no tiene explicación. Arranca yendo a la cabecera de pista y vemos la isla de Gran Canaria al fondo y algunos aviones por delante y cuando llegamos al extremo, giramos, nos saltamos la primera pista y vamos a la segunda, normalmente usada por los militares y despegamos con una preciosa vista de la bahía de Gando, que está militarizada. Como los aviones giran hacia la izquierda y en ese lado tenemos el mar, el vídeo acaba ahí porque no se ve nada. Si hubiera estado sentado del otro lado, la vista habría sido de la isla en plan espectacular. Justo antes del final del vídeo pasamos por en cima de la playa de Tufia, que no se ve y en donde estuve buceando uno de los días.

Prácticamente al final de la playa

No quiero continuar sin poner algunas fotos más de la playa de Patong, que con sus casi tres kilómetros de largo dio para mucho. Aquí debo estar en los últimos quinientos metros de playa y continua con la misma consistencia, arena rubia por un tubo, poca gente y zonas para bañistas y zonas para la entrada y salida de los deportes acuáticos. Esas nubes tan amenazadoras son típicas en esa época del año, al final de abril y comienzo de mayo y a veces puede llover, a veces no, pero no te engañes, el sol pega que no veas.

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Potorrus santus

Cada año tiene su propia historia y en algunos los avistamientos son más frecuentes que en otros y el año pasado fue de récord, comenzando con Un montón de material para pesadillas antes de ir a jiñar, Y otro segundo fue la continuación, después Se me fue el baifo y finalmente tuvimos el Porón Pom Potorro. Este año parece que el cambio climático está acelerando las cosas y la sequía en la que estamos, que es la peor desde el año 1976, que supuestamente es el peor de la historia registrada y por ahora estamos compitiendo con posibilidades de ganar y nos estamos viendo con días veraniegos en mayo y en los Países Bajos y ayer, aprovechando el buen tiempo y que no quiero ser obeso mórbido como algunos culocochistas muy sensitivos que comentan por aquí, salí a hacerme una caminata ligera, solo de veinte kilómetros mientras mi olla a presión maravillosa se quedaba en casa currando y preparando un plato típico holandés importado de la cocina indonesia, kipsaté, pero en su versión de cocción lenta. Salí pronto para que no me pillara la caló pero cuando estaba más o menos llegando a la mitad de la ruta, justo después de cruzar un puente, alguien gritó mi nombre y al girarme me topé con un antiguo compañero de la esclavitud nipona, uno que echaron el año pasado y que estaba con su bici de carreras entrenándose para no ser nunca-jamás mórbido como algunos que no voy a mentar. Estuvimos hablando un rato largo y eso me jodió la planificación, así que después de ahí tuve que acortar la caminata y atajar en algunos sitios para no hacer más de dieciocho kilómetros, simplemente porque había quedado con el Turco en mi keli y no es plan de dejarlo tirado en la puerta esperando. Seguí mi paseo, escuchando mi audiolibro y caminando ligero, haciendo un kilómetro más o menos cada nueve minutos y pico y ya estaba de nuevo llegando al lugar en el que nos encontramos, que era el único punto por el que pasaba dos veces y estaba cerca del Princess Beatrixsluizen, un complejo de esclusas que sirven para conectar el río Lek con el canal Amsterdam-Rijn, que es el trozo del río Rín que lleva hasta Ámsterdam. Por ese tramo de mi caminata el paseo es en línea recta y yo iba pegado al agua cuando veo venir hacia mí una bici de esas que aquí se llaman omafiets, de las de antes, para hembras, sencilla y sobre ella venía una chama pedaleando con fuerza, con falda, sin medias y a lo loco. Según se fue acercando y como yo venía del sur el sol estaba de mi parte, fue quedándome claro lo que estaba exponiendo a los rayos de la estrella que nos dio la vida. En ese instante el tiempo dejó de transcurrir a velocidades normales y se frenó, permitiendo a mi cerebro procesar todas las imágenes que llegaban a mi retina a borbotones. La chama era más bien del tipo tetúa, sin artilugios para agarrarlas y se balanceaban acompañando el pedaleo, que allí y por el viento que me empujaba a mí y que iba en su contra. La falda, que seguramente cuando está de pie le debía llegar hasta la rodilla y que se veía como de beata, se había ido subiendo con el meneo de los pies y había alcanzado el punto en el que surgió la flor de su secreto, el chochillo, peludito y todo, sudado por los veinticuatro grados de temperatura que teníamos y por el esfuerzo que estaba realizando la hembra, la cual, cuando estaba más cerca, vi que llevaba en la parte trasera de su bici un asiento para niños y llevaba uno de los susodichos ahí, también muy bien vestido como para ir de picnic o de paseo, aquello definitivamente era el regreso o la ida a una cita de algún tipo con familia o amigos o la vuelta de una iglesia que tiene que estar a unos cuantos kilómetros. El chocho pasó por delante de mí con su propietaria dándose cuenta de lo que estaba mostrando, que da igual que la mona se vista para la iglesia, si no se pone bragas y usa la bicicleta, ese coño acaba por ver la luz sí o sí. Fue el primer avistamiento del año. Después de pasar las esclusas el camino para los peatones se ubica a la derecha, en alto y como con un pasillo hecho de árboles que dan algo de sombra y siguiendo por allí tuvimos otro encuentro fabuloso y fastuoso. Venían hacia mí dos bicicletas, no una sino dos de esas en las que los ciclistas van recostados y como me dio tiempo, pude hacer un pequeño vídeo para documentar este momento histórico y ver esos extraños y peligrosos artilugios en movimiento. El vídeo es mínúsculo y lo he acompañado de una versión instrumental super-hiper-mega corta de la canción The Time of My Life que seguro que reconocéis por ser de una película considerada un clásico de antesdeayer, ayer, hoy y hasta de mañana:

https://youtu.be/burxfqX1Xrc

He usado mis avanzados reconocimientos de la herramienta gratuita que uso para esos otros vídeos inútiles con aviones para crear un bucle repitiendo la llegada y la marcha a diferentes velocidades. Tenemos a la izquierda a un pavo y a la derecha una pava con unas lorzas que deben pesar lo suyo y que competían en volumen con sus ubres y yo creo que las superaban. En el vídeo se puede ver la posición bajísima de los ciclistas que usan este tipo de bici y que en el lado positivo, les permite morir con los pies por delante, que dicen que te da acceso instantáneo al cielo y en el lado más positivo, ya saben a ciencia cierta de qué van a morir porque es cuestión de tiempo que un coche no los vea llegar en un cruce y se los lleve por delante aplastándolos como mosquitos. Tremendo día que tuve ayer, mira que fue productivo.

La semana pasada en Distorsiones

Aunque siempre me descojono porque te las topas en Asia en todas partes, Las falsimeras de las Canteras prueban que eso se hace en todos lados y al parecer, hasta en el norte de España hay falsimeras por un tubo. En Aterrizando por la mañana en Gran Canaria tenemos el segundo vídeo y el que confirmó mi llegada a Gran Canaria.

En Phuket, seguimos viendo La playa de Patong y Más de la playa de Patong y después tenemos una Panorámica hacia el norte en la playa de Patong y una Panorámica hacia el sur

Tuvimos una nueva Bicicleta, una curiosa y cara Hase Pino Step que no se puede ver muy bien. Justo este fin de semana me topé con otra, pero decidí hacerle una foto al volver y cuando regresé ya había desaparecido. Por supuesto ya he añadido esta al Álbum de fotos de bicicletas.

Hablé de la serie de televisión Separación – Severance, que es fantástica y fui a ver cinco pelis al Cine y por aquí comenté seis, comenzando con el excelente documental Louis, seguimos con la mierda francesa de París, distrito 13 – Les Olympiades, Paris 13e y la comedia española Canallas, tocamos fondo con el pastuño de Veneciafrenia y acabamos de buen rollito con Downton Abbey: Una nueva era – Downton Abbey: A New Era. Como sigo teniendo demasiadas pelis esperando para comentar, creo que esta semana habrá otra sobredosis con seis pelis.

La comida que salió de la cocina de mi keli fue:

Y así transcurrió la semana.