El último vuelo del Challenger – Challenger The Final Flight

Yo crecí creyendo en la magia de los astronautas y los consideraba super-héroes. No había nada más flipante que ver a esos hombres meterse en esas latas pequeñitas pegadas a un petardo gigantesco y salir disparados para el cielo para pasar sobre nuestras cabezas, sin que se supiera nunca si en realidad eso tenía algún propósito o era simplemente como las plumas de los pavos reales, para fardar y ser el que más moja. Mi visión heroica del mundo se fue a tomar por culo el día que explotó el Challenger durante su despegue y la serie que voy a comentar nos explica e ilumina con todo lo que pasó en cuatro episodios. Se trata de Challenger: The Final Flight y en España está en alguna plataforma digital y tal y tal como El último vuelo del Challenger.

El Challenger, en su último vuelo, en la época de Ronald Reagan, del que vimos su documental ayer, iba a revolucionar la educación subiendo al espacio a una profesora de instituto que iba a dar clases desde allí para sus estudiantes y para los de otros institutos gringos. La misión, gracias a la selección nacional de la candidata(s) y a su formación, fue muy pero que muy mediática. Alrededor de ella, una tripulación muy curtida y profesional de astronautas, que se vieron envueltos en la nube mediática por la profesora. En la serie conocemos la historia desde años antes y al mismo tiempo, vamos descubriendo los terribles fallos que fueron sucediendo y como fueron ninguneados o escondidos por la burocracia de un sistema que lo que quería era tener un éxito a cualquier precio. También se dieron algunas cosas que fueron culpa del azar, como las temperaturas heladísimas en Florida que provocaron al final la catástrofe. La serie es fascinante y consigue mantener un tono neutro y nada emocional hasta el último episodio, el dedicado al despegue, en el que si no lloras es que te han extirpado los sentimientos.

Esta es una serie documental fabulosa y fantástica y que te engancha desde el primer minuto hasta su final. Obviamente, no es un plato para los miembros del Clan de los Orcos pero sí que debería gustar a los sub-intelectuales con GafaPasta.

The Reagans

Vamos a saltar a otro género, el de los documentales, que a mí me gusta mucho y los veo tanto en el cine como en series, que hay muchos y muy buenos. Hoy tenemos uno que se estrenó en noviembre del año pasado y que son cuatro episodios. Se trata de seguir la vida y milagros de Ronald Reagan y su esposa, seguramente una de las parejas más mediáticas en llegar a la casa Blanca y también una de las más polémicas. Se puede decir que de todos los que llegan a presidente de los Estados Unidos de América, no todos consiguen el amor de una gran parte de sus ciudadanos y estos dos lo lograron. La serie documental se titula The Reagans y no tengo ni pajolera idea de dónde la podéis ver, aunque os sugiero que la busquéis por truscoluña no es nación.

Centrándonos fundamentalmente en su época como presidente, pero también viendo sus inicios como actor, su encoñamiento y matrimonio con Nancy Reagan, su época como gobernador de California y finalmente de presidente de los Estados Unidos de América, el documental nos explica la vida y obra de esta pareja con imágenes de archivo, algunas nuevas y también hablando con la gente que formaba su círculo más interior, incluyendo a al menos uno de sus hijos.

Reconozco que yo también soy de los que piensan que Ronald Reagan es uno de los grandes presidentes gringos y aunque el documental también desvela muchos de sus claroscuros, al final se impone su carisma y sigo pensando que fue uno de los más grandes. El primer episodio se centra en sus inicios como actor y su boda con Nancy y hasta la miseria que pasaban, que hubo un momento en el que casi no tenían dinero ni para papear. Ronald Reagan también formó parte del sindicato de actores, con lo que es un hombre que comenzó en la izquierda y acabó en la derecha. La sombra de su mujer, con aquel pelo épico y legendario que requería de un agujero en la capa de ozono para darle forma, con fábricas de laca enteras trabajando para ella, va ganando peso a lo largo de la serie y cuando llega a presidente, ella se convierte en la principal influencia del presidente, determinando los programas y los intereses del susodicho. La serie es fabulosa y muy entretenida y los cuatro episodios se pasan volando.

Afróntalo, si eres un miembro del Clan de los Orcos, un documental es algo para lo que tu única neurona no está entrenada. Si que puede molar a los sub-intelectuales con GafaPasta.

Diablero

Otra serie mexicana y en este caso una que se atreve a rondar por el mundo del terror y desde ya te digo que si Virtuditas no ha visto las dos temporadas, que tienen en total catorce episodios entre las dos y están en la cadena esa digital y tal y tal de la eNe, pues debería avergonzarse hasta el infinito y más allá porque esto es un puro lujo y un espectáculo que no hay que perderse y además, hablado en mexicano, que lleva el terror a unos niveles nuevos y desconocidos por los seres humanos de este lado del atlántico. Se trata de Diablero

Un curilla en horas bajas y jovencito y con ganas de chingar se junta con unos que son diableros y que se dedican a luchar contra los demonios, que están por todos lados a nuestro alrededor y en su batalla, pues como siempre, toda la humanidad en peligro, fin del mundo y todo lo demás. La serie es fabulosa y las posesiones y los exorcismos y las escenas con los demonios son de lo mejorcito que se ha visto nunca en la televisión. El curilla es prácticamente el único personaje normal y que lo flipa una y otra vez porque una cosa es predicar y hablar del cielo y del infierno y de la escoria y la miasma podemita y otra muy distinta es vivirlo en carne propia, que la primera vez que se enfrentan a un demonio, estoy convencido que salió de casa con gallumbos blancos y regresó con gallumbos marroncitos porque se cagó por las patas pa’bajo. La serie, sorprendentemente, tiene muchos momentos en los que te acojonas y otros en los que te tiras al suelo de risa, la mezcla les salió perfecta. Esto es un espectáculo épico y legendario.

Cualquier miembro del Clan de los Orcos se lo tiene que pasar pipa con algo así y si encima tiene a su hembra al ladito, no le faltarán oportunidades para magrearla cuando se le agarre a la chepa como ladilla a güevo. No sé por qué los sub-intelectuales con GafaPasta como que son gente que está muy por encima de algo así.

Cagarla por helarte

A veces suceden cosillas tan cachondas e increíbles que vale la pena que dejemos constancia de las mismas por aquí para la posteridad. Lo que voy a relatar ha sucedido en la ciudad de Utrecht en estos días y ha sido noticia en todos los periódicos y telele-diarios y hasta en los especiales para comentar y gritar con el último episodio de la historia de la hijísima y las movidas que ha tenido que pasar por encoñarse con un joputa que la jodió bien jodida y ahora están todos jodidos y supongo que alguno estará bien pagado.

Volviendo al tema, el Museo Central de Utrecht da en su parte trasera hacia el Tolsteegsingel, que forma parte del anillo de canales que encierra el caso antiguo de la ciudad y que es uno de los paseos más bonitos que se pueden hacer si tienes una hora y media o dos horas ya que te lleva por los bordes de la ciudad pasando junto a casas viejísimas, parques y otros canales. En la parte de atrás del museo aparecieron hace unos años unas escaleras que bajaban hasta el canal y que yo juraría pero sin poner la mano en el fuego por si se me quema que no estaban allí. Resultó que era un proyecto de artisteo, de ese arte moderno que te deja helado y por la módica cantidad de un cuarto de millón de leuros, la artista (y no uso el femenino por movidas podemita-truscolanas, lo uso porque es una portadora de hachazo) hizo unas escaleras que salen del edificio y que después plantó con semillas de una cantidad ingente de plantas y plantitas y tras trincar el dinero y correr, un grupo de voluntarios se quedó a cargo del mismo, cuidando la plantación durante tres años, ya que el objetivo del artisteo de esta artista, era crear una escalera que se desvanece con la vegetación, se ve la forma, pero queda totalmente cubierta de verde, como si los julays, salvo por kabezudos koreanos-de-mielda, truscolanes y podemitas, que sabemos que las ratas y las cucharachas sobreviven a todo, hubiesen desaparecido del planeta. Todo como muy chimpún y tal y tal.

Resultó que el ayuntamiento tiene un nuevo jardinero, del que no se dice si es un empleado temporal o alguien que va a seguir y al chamo le pusieron en las manos el lanzallamas para matar malas hierbas y lo soltaron en la zona y nadie le dijo nada sobre helarte ese que nos deja helados. No sé si en España los quemadores de malas hierbas son populares, pero aquí desde hace unos años son lo más de lo más y hasta mi vecino tiene uno que funciona con bombona de gas butano y el viejo se da un gusto que no veas incinerando malas hierbas en su jardín. Yo, que soy menos agresivo, prefiero el rociado con vinagre de limpiar, con lejia y si alguna no se muere con esos dos productos, el rociado con amoniaco, que me toma menos tiempo y estoy seguro que la planta sufre muchísimo más. Volviendo al empleado, el chamo estaba limpiando de malas hierbas el parque y el camino que va junto al canal y por detrás del museo y vio la escalera petada de a de malas hierbas. Como es empleado del ayuntamiento y el museo pertenece al ayuntamiento, el chamo abrió la cancela de ese jardín que no está cerrada, entró y en quince minutos les dejó la escalera como si la fueran a estrenar mañana, arrasó con las plantas que habían estado cuidando para que crezcan durante tres años. Yo pienso votar todas las veces que haga falta para que a ese hombre le den el título de empleado del mes, del trimestre, del semestre y del año, que ha hecho lo que muchos sueñan con hacer con todo ese arte absurdo que plantan por todos lados y que es el resultado de tirar el dinero público. La artista (de nuevo, sin inquina con el uso del artículo femenino, solo es la artista porque es una pava), ya ha dicho que recomenzarán de nuevo y el ayuntamiento ya ha dicho, que puestos a tirar dinero, alegría y risas para todos y que así sea, aunque esta vez van a poner un cartel de sesenta y tres metros de ancho indicando a los que pasan por allí que esa mierda llena de hierbajos, es AR-TIS-TE-O y que es normal pasar y quedarte HE-LA-DO, que es un efecto bien conocido que provoca HE-LAR-TE. Algo similar sucedió el año pasado en el Museo de Historia Natural de Rotterdam, en donde en un campo junto al museo habían plantado todo tipo de plantas y flores y aquello era un espectáculo visual de caos y de abejas y otros insectos, hasta que pasó una cuadrilla de empleados del ayuntamiento que tenían una podadora de césped y arrasaron el campo y lo dejaron en perfecta sintonía con el medio ambiente que lo rodeaba.