Si realmente queremos buscar el comienzo, hay que irse hasta La guerra contra la Casa del Buitre
Las líneas temporales de tanto drama se están entremezclando y con la segunda renuncia en el grupo de la joputa-terrorista-musulmana-de-mielda, todo se complicó. Hay que leerse la última parte de De aquellos polvos vienen estos lodos para seguir la copla, pero lo resumo en que hubo una segunda e inesperada renuncia que sucedió el último día de agosto y de la que yo fui informado a través de los canales muy pero que muy secretos. Lo que viene a continuación es incluso anterior a la historia de ayer y lo podemos concretar en el lunes de la semana pasada sobre las ocho y diez de la mañana cuando yo me estaba tomando un cafelito con mi jefe, el líder de la Casa del Cuervo. Yo volvía a recomenzar mi vida labural tras la semana de vacaciones y el hombre trata de ejercitar sus escasas capacidades sociales preguntándome si me lo había pasado bien y yo lo corto en seco, lo obligo a dar marcha atrás y le pregunto: ¿Que tú te has enterado de lo de los Malvados? Me mira confundido y me responde que de que no. Entonces yo ya le empeto que el lacayo joputa-ruso-de-mielda ha renunciado y se va al final de septiembre y que también renunció otro, al que denominaremos genéricamente como ZETA. Le reconfirmo que ambas renuncias fueron entregadas antes del final de agosto, y según las leyes laburales neerlandesas, el mes de preaviso comenzó a contar el uno de septiembre y ambos se irán antes de fin de mes dependiendo de las vacaciones que tengan pendientes. También le informo que yo recibí la información de ambas renuncias en agosto, pero no se me permitió informarle hasta esta semana para dar tiempo al jefe de la joputa-terrorista-musulmana-de-mielda para que lo hiciera, pero no solo no lo ha hecho, lo está manteniendo en secreto sumarísimo y ha amenazado a sus esclavos con graves y quizás gravísimas repercusiones si se van de la lengua.
Mi jefe me pregunta si la información está confirmada y le respondo que ha sido confirmada por dos fuentes independientes adicionales que además me dijeron que hubo una reunión de ese Clan el tres de septiembre y la palabra que han usado para describir lo que sucedió en la mentada reunión fue CARNICERÍA. El jefe de la Casa del Cuervo, va reculando con su café en la mano hacia su despacho, casualmente mientras sigue hablando conmigo y diciendo que en lo que respecta al lacayo joputa-ruso-de-mielda, se puede ir mañana mismo y no lo echaremos de menos, pero que lo del otro son palabras mayores y termina de recular en la silla de su despacho, se siente y se pone a teclear frenéticamente. El hombre intenta ser sociable, la verdad, la verdad que lo intenta, pero todas las sirenas y las alarmas que están sonando en su cabeza no lo dejan concentrarse y acaba fijando su mirada en la pantalla de su monitor mientras escribe a una velocidad casi nunca vista. Probablemente eran las ocho y cuarto de la mañana del lunes de la semana pasada.
Son las once de la mañana de ese mismo lunes y desde todas partes en la empresa me llegan mensajes de colegas tratando de confirmar si la información que ha enviado mi jefe es auténtica. El flujo de bitios y de octetos era tan grande que en algunos momentos, ni se podían ver bien los vídeos de guarrindongas en el llutuve porque todo el mundo estaba desquiciado. A esa hora, a las once, mi amigo, ese que hizo el trabajo del joputa-terrorista-musulmana-de-mielda hasta enero y que dejó la empresa, me manda un pantallazo de un mensaje de confirmación de ambas renuncias escrito por el jefe de ese grupo y lleno de erratas e información no-exacta. En la nota se pone como la fecha de su último día de trabajo el último día de enero pero yo ya he confirmado con ambos renunciantes y ambos dejarán de trabajar el veinticinco, con lo que incluso ese dato está mal. Le mando el pantallazo a mi jefe y la información de las fechas auténticas de partida y te juro por las bragas más sucias de Mafalda que el hombre soltó un Mecago en la reconcha de la madre que los parió.
Hay varias versiones de la reunión en la que se informó a la gente y se les impuso el silencio y esta es una de ellas. El colega que me lo contó, pensaba que la reunión era para celebrar los cinco años en la empresa de uno de sus colegas. Me dijo que habían reservado una de las salas de reuniones y que aunque habitualmente a ese tipo de celebraciones suele venir un montón de gente, su jefe insistió en que los únicos que la atenderían eran los de su equipo, pese a que la tarta que compraron era grandísima. Entraron todos, el jefe cierra la puerta, monta un discurso para agradecer al chamo sus cinco años de chamba en la empresa y cuando el discurso está más o menos finiquitado y ha enunciado todas los hitos importantes del chamo, anuncia que casualmente, renunció en agosto y que se irá a fin de mes. La celebración de los cinco años era para ZETA, el mismo que presentó la segunda renuncia del mes. Me dijo que en la sala, el ambiente festivo se transformó en ambiente de funeral en cuestión de segundos y entonces el jefe vuelve a abrir la boca y añade que el lacayo joputa-ruso-de-mielda también ha renunciado y también se va al final de mes. Todos se empiezan a mirar unos a otros y el jefe les informó a todos que esto es estrictamente confidencial y que nadie fuera de esa sala de reuniones podía tener acceso a esa información. Varios de los chamos se marcharon después de eso a sus sitios, con semblante serio o quizás incluso muy serio.