Si realmente queremos buscar el comienzo, hay que irse hasta La guerra contra la Casa del Buitre
Después de que una gran parte del equipo se marchó de la reunión y quedaron el jefillo, la joputa-terrorista-musulmana-de-mielda, el lacayo joputa-ruso-de-mielda, ZETA y un par de colegas más, el jefillo perdió los papeles y se puso a decirles a los dos que se iban que eran unos desagradecidos, que eran mala gente o quizás hasta suciolistas, podemitas o truscolanes y que les deseaba todo lo peor, SIEMPRE, que es casi lo peor que se le puede desear a alguien. Uno de los colegas que se quedó de cuerpo presente me dijo que fue una matanza, que los llamó malnacidos, que él los trajo a la empresa y les dio un salario bajo y los trató como a esclavos y así es como se lo pagan, marchándose a otras empresas que les van a pagar muchísimo mejor por hacer el mismo trabajo que pueden hacer con él por la mitad del salario. El chamo les dijo que ajolá y les vaya mal en la vida y que ni cuenten con volver nunca jamás, que la puerta se abre para salir y jamás, jamás, jamás se abrirá para entrar y me ha dado alguna idea para invitar a esos dos en el futuro y pasearlos por el edificio ahora que ya sé que les jode. Después les prohibió expresamente informar a nadie de la empresa de que se iban o facilitar cualquier transferencia de conocimiento sin su aprobación. Esa es la parte que yo jodí cuando se lo dije a mi jefe y los correos de mi jefe provocaron el maremoto que les llevó a anunciar oficialmente a toda la empresa que los dos pavos se iban.
Y llegamos al martes de esta semana. Invité al lacayo joputa-ruso-de-mielda a bajarse a la fábrica para despedirse de la gente y acordamos que lo haría el martes, así que informé a mi jefe y el martes, apareció el lacayo joputa-ruso-de-mielda, que me dijo que desde que renunció lo estaba pasando muy mal, que ahora él es el centro del Eje-del-mal, que lo culpan de todo, no lo dejan hablar con nadie y que ni siquiera le quieren aprobar sus vacaciones, aunque él tiene los días pendientes y se irá sí o sí. El lacayo joputa-ruso-de-mielda resulta que ahora se da cuenta que el problema con estaba en la Casa del Cuervo ni en ninguna otra parte de la empresa, que el problema estaba en su grupo. También, ahora que está despidiéndose y hablando con todo el mundo, parece que ha descubierto que el odio, el asco y el desprecio al equipo en el que trabaja está generalizado, algo que él creía que estaba limitado al Elegido, pero ahora está viendo las reacciones de la gente y sabe que no es así y se está preguntando como su grupo puede seguir en la empresa si nadie los quiere y todos los odian, pregunta a la que le respondí que hay un montón de movimientos, prácticamente una marejada con fuerte marejadilla entre los jefillos, para finiquitar esa rama podrida de la empresa. También hay, aunque sin confirmar, apuestas sobre quién será el próximo en marcharse de los que quedan en el grupo, que son cinco porque hay dos pavas que llevan dos y tres años de baja médica, que también debería ser una señal clarísima para el resto de la organización cuando la gente acaba tan quemada.
El lacayo joputa-ruso-de-mielda fue alucinando según pasaba el día por lo bien que lo trataba la gente una vez no estaba junto a la joputa-terrorista-musulmana-de-mielda, que ahora se está dando cuenta que a esa zurriaga no la traga nadie y son muchos los que tienen cuentas pendientes con ella. Lo hemos educado para que cuando regrese a su oficina, informe a la joputa-terrorista-musulmana-de-mielda que en las quinielas de la empresa, ella es la cantidad favorita para ser la próxima en marcharse voluntariamente o que la echen a la puta calle. Seguro que le jodemos el resto del año al novio de la mentada.