Allí donde se esconde el fresco


Ayer, en el peor día de la ola infernal truscolana y podemita, yo hice lo que haría cualquiera con dedo y medio de frente, me fui al cine para disfrutar del frescor de la sala. La peli era lo de menos, pero por conveniencia de horarios, opté por Thor: Love and Thunder, que además son ciento treinta y cinco minutos, más los quince minutos antes del inicio que llegué pronto para no perdérmela. Imaginaba que estaría solo porque cuando reservé la entrada, la mía era la única butaca ocupada en el cine. Resultó que se petó, que empezó a llegar gente y más gente y más gente y eso, a las once de la mañana de un martes, es que era algo increíble. Unas horas más tarde hubo un artículo en la prensa de como la gente fue en manadas gigantescas a todos los cines del país para sobrevivir a la cola infernal truscolana y podemita y los del cine, celebrando el evento, que por lo general con buen tiempo ellos son los que se quedan tirados porque todo el mundo prefiere las terracitas y la playa, pero cuando afuera no se puede estar, resulta que ellos son los ganadores e imagino que ya le han puesto dos velas negras a San Puerkagón o a Santa ApestosaCUPERA con peinado escupidera para que traiga ola tras ola de calor y que esto se convierta en la norma, que a la gente les da igual lo que pongan en las salas mientras puedan estar allí dentro y el aire acondicionado esté funcionando a piñón.

A la peli yo solo le había puesto un 6 y este segundo pase me ha servido para confirmar que la puntuación fue la correcta, que entretiene y no es que esté mal hecha, pero sales del cine con una indiferencia total y absoluta, que en el segundo pase descubrí cosas que vi en la primera y que ya tenía total y completamente olvidadas. Por supuesto, todos nos quedamos hasta el final de los títulos de crédito, que son como cinco minutos extra de aire acondicionado. Cuando salí a la calle, fue como entrar en un horno gigantesco, el calor era horrendo, el aire era fuego invisible y el regreso a mi keli en bici fue una tortura y opté por hacer una parada técnica en un supermercado para mirar los productos de la sección de nevera y contarlos todos y estudiarlos y así reducir mi temperatura un poco, que después seguí para el segundo segmento del regreso y me recalenté de nuevo de tal manera que al entrar, me tiré al suelo en la planta baja para reducir la temperatura. Por la tarde, con mi termómetro láser que compré hace unos años descubrí que el suelo de la planta baja de mi keli estaba a cuatro grados por debajo del de la planta alta, así que un posible escenario para dormir está en bajar un colchón y dormir allí, que al final no me hizo falta y me quedé dormido sin problemas, aunque eso sí, solo dormí seis horas y doce minutos, más de una hora menos de lo habitual.

Para hoy nos han prometido bochorno, la temperatura será muy inferior pero se incrementará la humedad hasta niveles dantescos y eso sucederá al final del día, cuando llegue la lluvia, así que ya tengo entrada para otra peli que ya he visto y aún no he comentado y que parece ser que está solo una semana en los cines antes de su estreno en cierta plataforma digital y tal y tal con letra que está después de la eMe de truscolán y antes de la O de gentuza de la peor. Cuando reservé mi entrada, éramos cuatro en la sala. Dos horas y media antes del inicio, la sala está al ochenta por ciento de su capacidad y el del cine, agradeciendo la coyuntura climática.


3 respuestas a “Allí donde se esconde el fresco”

  1. Afortunadamente, ya se notan los dias que van menguando, son mas cortos, y a pesar de que nos quedan 9 dias de este mes de Julio, Agosto, aunque sea caluroso, ya tendrá las noches mas largas con temperaturas mas frescas, al menos, me quiero hacer esa ilusión… 🙂
    Salud

  2. 9 días para mis vacaciones! Que alegría me acabas de dar! No lo había pensado! y encima aquí el lunes es festivo! Ole!
    Y ya sé que resultará raro, pero eso que comentas de las neveras de los supermercados, no es la primera vez que llevo una chaqueta solo para ponérmela al entrar, en algunos tienen las neveras tan altas que te congelas!

  3. En Hilversum había un super que todo lo de nevera lo tenía en un CUARTO nevera, para comprar la leche tenías que entrar en aquella cámara a 4 grados. Supongo que ya lo quitarían porque si no esta semana lo habrán tenido petado de gente enfriándose.

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