Después de una semana buceando en las Maldivas, este era el regreso a casa y grabé un montón de vídeo aterrizando, sobre todo porque el chófer dio la impresión de que el aterrizaje era inminente y después cambió la historia a veinte minutos, con lo que empecé un vídeo que corté y después hice un segundo vídeo, pero aquí lo tenemos todo. También hubo problemas con la luz del sol, que los cristales de este avión también estaban sucios de la tierra del desierto y hay veces que no se ve bien. Para este vídeo elegí la canción Dalai Lama de Mecano
Cuando comenzamos, eso que se ve desenfocado y que parece una isla es Almere, el pólder más joven de los Países Bajos y en el que hay al menos dos ciudades. Se pueden ver perfectamente los problemas con la suciedad en la ventana y la luz del sol que estaba ya llegando a su puesta y lo complicaba todo. En ese punto parecía que íbamos a aterrizar sobre el estadio, pero como que nos hicieron dar un gran rodeo y bajar hacia el sur y regresar al aeropuerto por otra ruta. Llegando a los dos minutos y medio frené la velocidad del vídeo en el momento en el que el avión giraba para ver el poblacho que estábamos pasando, que honestamente, no sé cúal es, es posible que sea Gouda, pero creo que no. Sobre los tres minutos y medio el chófer vuelve a girar y por debajo tenemos canales a tutiplén, lagos y agua, muchísima agua. Toda esa parte del país está a varios metros bajo el nivel del mar y hay unas obras de ingeniería espectaculares para que no se inunde y el requisito al buscar trabajo ahí es que no aceptan ni truscolanes, ni suciolistas ni podemitas porque son un montón de ladrones y acarajotaos haraganes. Poco a poco nos vamos acercando al aeropuerto hasta que finalmente tocamos tierra y acabó la aventura. Lo bueno de la pista que usamos es que estábamos junto a las terminales y no teníamos que pasarnos un cuarto de hora dentro del avión para llegar a la terminal.