Bicicleta con dos asientos de niños y cesta de carga

El domingo estuve paseando por el centro de Utrecht por cambiar un poco de aires y para aprovechar un día con un sol radiante y ocho grados, que cuando uno ve la luz se imagina que hacía calorcito pero no, no lo hacía y de hecho, el día anterior fue el primero en el que me puse el chándal para correr, los guantes y hasta la camisa de manga larga con protección contra el viento porque a la hora que salí, había cinco grados y se notaba el virujo. Durante el paseo, yo siempre me voy fijando en las bicicletas pero la única que me llamó la atención es la que tenemos en la foto, de la que desconozco la marca pero es una clásica omafiets holandesa, aunque me gusta un montón el arco que hace la barra que va desde la cesta delantera hasta la parte de atrás. Esta bici no es eléctrica y tiene, por delante un pedazo de cesta para cargar que no veas y detrás del asiento del conductor, hay dos asientos para niños, de los espectaculares con más protección. Creo que en todos los años que llevo por aquí, esta es la primera vez que veo una bici a la que le han puesto dos de los susodichos en serie, lo normal es llevar uno entre el volante y el ciclista y el otro ahí detrás. En el volante y cerca del eje se puede ver una estructura negra que es en la que se engancha la silla de niño, aunque unas de otro tipo, con lo que igual hasta tienen una tercera criatura y va la madre (o el padre) con los tres chiquillos a la vez y la compra delante. Las bicis estas, tanto la que vemos como la que está detrás, antes del buenismo, se consideraban de mujeres y las de hombre tenían la barra por arriba, pero ahora, como casi nadie quiere las de la barra porque hay que levantar la pata un montón para subirse y bajarse, han cambiado la denominación de estas bicis de mujer y ahora son unisex y yo y mis vecinos somos los primeros que nos las compramos porque la otra, la de la barra alta, es una tortura, que todavía tengo una de esas y cada vez que me subo y me bajo tengo que hacer ballet.

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Stella Vicenza Black FDST

Hace un par de semanas, en la anotación Lo que no pensé que pudiese suceder y sucedió comenté que me robaron mi adorada Stella Modena Night Blue FDST Comfort y que gracias al seguro que tenía, me pagaban una nueva, pero aquel modelo tan fabuloso ya no lo hacen y tuve que elegir otra, decantándome por la Stella Vicenza Black FDST, que es prácticamente igual a la otra en apariencia, con pequeñas diferencias. Han cambiado la luz trasera y ahora está integrada en el conjunto con lo que ya no le tengo que poner pilas para que funcione. También han movido la luz delantera sobre el guardabarros, en una posición muy conveniente y sobre esa luz se puede observar el escudo o logo de la compañía, que ahora va siempre iluminado, según ellos, incrementando la visibilidad de los ciclistas para el tráfico que les viene de frente. El motor sigue en la rueda delantera, que personalmente me gusta más que en el centro o por detrás, ya que prefiero la sensación de que tiren de mi por delante a que me empujen por detrás. Tiene frenos de discos en ambas ruedas y esta viene con una paantalla, algo que personalmente no me gusta porque me obsesiono a mirar la velocidad y competir conmigo mismo, así que le buscaré alguna funda para ocultarla. Elegí también otro tipo de asiento, porque el de la anterior era incómodo cuando hacías más de veinte kilómetros.

La parte más fascinante para mí es el sistema de seguridad integrado en la estructura. Tiene un sistema con GPS que se puede mirar con una programa en tu telefonino y es fascinante, después de traerla a mi casa, cuando instalé el programa, pude ver que la bicicleta guarda su posición en algún lugar de la nube cada treinta segundos o así. Ese sistema, además, te permite desactivar por completo el motor eléctrico, por ejemplo cuando la dejas en algún lugar y si te la roban, no podrán reactivar esa parte nunca jamás. El programa, en caso de robo, informa a la policía de la ubicación de la bici en tiempo real para que cojan a los truscolanes que puedan hacer algo tan malvado. La bici es en color negro, con lo que hasta el binario ese que prometió comentar y no comenta debería ver el color sin problemas.

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Bicicleta requetequete-naranja

Vamos a descansar de tanta bicicleta especial y espectacular y regresar a los clásicos y que puede haber más clásico que una bicicleta pintada en la ciudad de Amsterdam, algo, que por si alguno no se acuerda (o más bien, ya que ninguno lo recuerda), se hace para hacerle el trabajo a los ladrones de bicicletas más difícil, ya que su legítimo propietario, si se la roban, la podrá ver más fácilmente y perseguir a su ilegítimo propietario. También es cierto que en esos aparcamientos que habían en el pasado y que ya no existen junto a las estaciones, aquellas explanadas en las que se apelotonaban miles de bicis, encontrar algo tan colorido como la bicicleta requeteque-naranja de esta foto, es más fácil. El guardabarros trasero me tiene fascinado, es una obra de ingeniería y floristería pionera para la especie humana. El color naranja es el color más patriótico que hay en los Países Bajos así que esta bicicleta casi seguro que es de un marroquí que pretende camuflarse entre los cabezas de queso con el vehículo de transporte. Ahora junto a las estaciones, bajo las plazas y en la mayor parte de los lugares céntricos y turísticos, hay aparcamientos subterráneos que suelen ser gratis las primeras veinticuatro horas y además están vigilados, con lo que solo el tonto que quiere se deja robar la bici. En la ciudad de Utrecht y supongo que en otras ciudades, en lugares estratégicos de la ciudad, mayormente cerca de los mercados callejeros, el ayuntamiento organiza unos aparcamientos de bicicleta temporales en los días de mercado en los que también se puede dejar la bici gratuitamente. Al dejarla te dan un recibo y al recogerla tienes que entregarlo y el empleado comprueba que ambos recibos, el que tiene la bici y el que le entregas, tienen el mismo código.

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Nihola Low

El domingo pasé por Amsterdam y mientras esperaba al Turco, que estaba en una tienda y yo soy más de comprar por las internetes y paso de interactuar con seres humanos, estaba dando vueltas en la zona y junto a un aparcamiento subterráneo para bicicletas, que ahora en Amsterdam están proliferando por los puntos más turísticos de la ciudad para quitar aquella imagen de miles de bicicletas apelotonadas en las calles, había una zona reservada para bicicletas bakfiets, que son las que llevan la cesta y me topé con esta, una Nihola Low, modelo que nunca hemos visto de esa marca danesa, aunque aquí en el mejor blog sin premios en castellano hay otros modelos de la empresa. Este modelo dicen que es muy estable y fácil de llevar. La cesta es circular y yo diría que demasiado pequeña. Esta es la versión analógica del modelo, sin motor eléctrico y vale la módica cantidad de dos mil novecientos y pico leuros, que después de las que hemos visto ultimamente es casi que una ganga. El ciclista solo tendrá que levantar la pezuña cuarenta y dos centímetros del suelo para poder colocarse en la posición de conducción. La cesta tiene sesenta y dos centímetros de diámetro, con lo que puedes empetar un niño pequeño ahí dentro y la capacidad de carga en la cesta es de hasta cien kilos. El peso de la bici en vacío es de treinta kilos.

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