Buceando en los alrededores de la isla APO

Esta serie épica de vídeos comenzó en la anotación Vídeos de Manila, Puerto Princesa y la playa del Nido en Palawan y complementan e ilustran la narración legendaria del viaje a las Filipinas que empieza en El comienzo de otro gran viaje

Entre las grandes injusticias que se dan a horita mismo en el universo, la que más clama a todos los cielos es esa que muestra MI LISTA DE DESEOS con la cámara que desde que era pequeñito quise tener y no tengo por la desidia y el racanismo de los truscolanes de corazón que me rodean. Por eso, nos tenemos que conformar con los terribles vídeos que graba mi teléfono güindous de cien leuros protegido con una bolsa de dos leuros del AliExpress. Hoy continuamos en la isla de APO y nos metemos en el agua a ver los corales que hay por allí. El primer vídeo es un documento espeluznante en el que navego como sirena en película Disney mientras grabo al mismo tiempo, respiro y no sueño en ovejas eléctricas sino en el jiñote que vendrá tras la comilona que me acababa de jincar y tras la que no respetamos las quince horas de digestión. El vídeo está aquí:

Corales en el mar alrededor de la isla de APO

Siguiendo con mis aventuras submarinas, aparte de corales pasé sobre una enorme estrella azul de mar que no toqué por si es venenosa o algo parecido, ya que recuerdo de los documentales de la DOS que cualquier bicho, cuanto más color se ponga, más dañino es. También paso sobre algunas vacas marinas, que es como llamábamos en Gran Canaria a esas cosas oscuras que hay por el fondo y no a alguna lectora o comentarista desbaratada y que se mete en el agua para asustar al populacho. El vídeo está aquí:

Estrella de mar azul entre corales

De mi bondad infinita se ha hablado un montón y una pareja de holandeses me pidieron que los sacara en vídeo y compartiera después el resultado con ellos, ya que también tienen amigos y conocidos miserables como un servidor y ellos tampoco consiguieron que alguien les regalara lo que estaba en MI LISTA DE DESEOS. El documento terrorífico que mezcla humanos y corales está aquí:

Chamos en el agua

Se me desbordó la bondad y en un nuevo vídeo épico y legendario que no pasará a los anales de la historia del universo, volví a sumergirme grabando corales por un tuvbo y casualmente pasaba por allí un tortugote enorme y los colegas se sumergieron para aparecer en el vídeo al lado del bicho y todo eso y mucho más quedó registrado para la posteridad aquí:

Chamos, corales y hasta una tortuga en el fondo marino del agua del mar

Finalmente y para cerrar el capítulo de la Isla de APO, vemos una preciosa jungla de corales que se extiende sin fin y en la que perdí el teléfono pero gracias a la funda de color naranja fosforescente que me compré en mi tienda china favorita por tres leuros, lo pude ver en el fondo del mar y tras sumergirme como un jabato, lo rescaté y por eso tenemos los cutre-vídeos que tenemos. Pudo suceder y no sucedió que el teléfono se perdiera para siempre y nunca jamás hubiésemos visto estos vídeos, los que los han precedido y los que los sucederán. El vídeo final de esta anotación está aquí:

Jungla de corales

En la próxima tanda volvemos a tierra firme para ver un lugar específico de la isla de Siquijor, ya que ese día estaba fascinado conduciendo en motocicleta alrededor de la isla y se me quiso de olvidar lo de hacer vídeos. Para verlo, hay que saltar a En las cascadas de Cambugahay, en Siguijor, la isla del Fuego

En el Santuario de tortugas de la isla de APO

Esta serie épica de vídeos comenzó en la anotación Vídeos de Manila, Puerto Princesa y la playa del Nido en Palawan y complementan e ilustran la narración legendaria del viaje a las Filipinas que empieza en El comienzo de otro gran viaje

Antes que nada, mencionar como de pasada y como sin querer que la serie de documentos únicos e irrepetibles que viene a continuación habría podido ser muchísimo mejor si algún julay de los que leen esto me hubiese donado o regalado eso que está en MI LISTA DE DESEOS esperando desde tiempos inmemoriales. Como aquí son todos como nacidos en el corazón de truscoluña y no sueltan un leuro ni aunque les cortes la mano, hay que joderse y conformarse con la calidad de mi teléfono güindous de cien leuros con bolsa de agua de dos. Dicho esto, mencionar también que tengo tantos vídeos de la isla de APO que he optado por partir esa jornada en dos y la de hoy cubre la inmersión de la mañana en el fabuloso e increíble y asombroso aparte de épico santuario de tortugas de la isla de APO. Me la suda la cantidad de veces que hayas hecho submarinismo o buceado, si no has estado en APO, no cuenta nada de lo que has hecho. Ese lugar es legendario. No se trataba de buscar tortugas, sino de entrar en el agua por la playa y básicamente, hay decenas de tortugas que están allí todo el año comiendo y viviendo. El sitio es flipante. Dicho esto, fue entrar en el agüita y aún no había tenido tiempo de bautizar el lugar con mi agüita amarilla cuando ya estaba nadando con los animalitos, como se puede ver aquí:

Nadando junto a tortugas en el Santuario Marino de la isla de APO

En el segundo vídeo, rizamos el rizo como si fuera vello púbico de occidental y tenemos no solo a las bestias, también hay un momento determinado en este vídeo que pasará a los anales de las desgracias ajenas y propias ya que en el mismo se puede ver al Elegido, The Chosen One, De Uitverkorene, el autor del mejor blog sin premios en castellano. Está aquí:

Tortuga subiendo a coger aire en la isla de APO y otras tortugas

Y mientras Grecia se iba a tomar por culo y en ciertos lugares del mundo los moros de mielda retrocedían a la Edad Media, yo miraba una tortuga que descansaba plácidamente en el fondo del mar junto a peces que pasaban a su lado. El documento está aquí:

Tortuga y pescado en el fondo del mar en la isla de APO

Mi infinita imaginación también tiene sus límites, algo difusos pero perecederos como los productos frescos y a estas alturas ya no sé que más decir, así que tenemos otra tanda de tortugas en el fondo del mar. Creo que en este vídeo salen dos:

Otra de tortugas María el favor

Para variar un poco aquí tenemos a una pareja holandesa que se sumergen a ver las tortugas mientras yo grabo el evento mágico y maravilloso y como soy una persona bellísima, sobre todo cuando se me compara con los Orcos de Vecindario y alrededores, hasta les pienso mandar el vídeo para que lo pueden disfrutar en la intimidad mientras no hablan truscolán. El video está aquí:

Chama, chamo y tortuga en la isla de APO

No nos agobiemos que todavía me quedan dos vídeos y para celebrarlo, que mejor que dos tortugas bajo el fondo marino del agua del océano parloteando entre ellas y comentando si les pareció justo o injusto que la Princesa del Popolo ganara el Gran Marrano. El vídeo está aquí:

Sabes aquella de dos tortugas en APO

Y acabamos con un vídeo en el que conseguí no sacar tortugas y en su lugar me centré en un pez naranja que estaba por allí de visita como yo, fascinado con los corales. El vídeo está aquí:

Pez naranja y corales sin encontrar tortugas

En la próxima entrega más vídeos en la isla de APO, solo que serán de corales y peces y esas cosas. El relato continúa en Buceando en los alrededores de la isla APO

En la isla APO nadando con las tortugas

El relato comenzó en El comienzo de otro gran viaje

Otra vez uno de esos días que parecen sacados de un libro de fantasía. Todo comenzó cuatro horas y tres cuartos antes de la hora Virtuditas, a las seis y cuarto, que fue cuando me levanté. Desayuné a las seis y media y quince minutos más tarde iba tan cuco en m motocicleta por las carreteras de Siquijor hacia el Coco Grove, el lugar en el que salía la excursión. A esa hora ya usas gafas de sol y la temperatura sube hasta los treinta grados. Algunos filipinos, en sus cabañas ya estaban cantando con sus karaokes, que parecen ser una obsesión nacional. Cuando llegué al lugar me acerqué al restaurante en el que nos dijeron que esperáramos y sobre las siete y veinte nos comenzaron a contar para subir al barco. Al final éramos dieciséis y faltaba uno, con lo que estábamos todos en una barquilla pequeña, esperando y yo pensaba que para ser un complejo de lujo, aquella chaflana cutrísima nos iba a llevar de procesión durante ventipico kilómetros. Resultó que era solo el barquillo para llevarnos al barco de la excursión, ya que el fondo del mar allí no es muy profundo y no se puede acercar a la costa. Dieron dos viajes y en el segundo vino el que faltaba y las cajas con todo el material de buceo de nosotros. El día anterior me dijeron que el viaje era de unos cuarenta y cinco minutos, con el tradicional estilo filipino de minimizar las cosas. En la práctica, nos informaron que sería un trayecto de hora y media. Subí a la parte más alta del barco y me dediqué a tomar el sol y escuchar un audiolibro. Allí estaba una pareja de lo que deduje que era una kabezuda koreana de mielda y un europeo y otro tipo que parecía inglés. No llevábamos ni seis minutos y medio de ruta cuando vemos aparecer un montón de delfines y comenzó el jolgorio. Por desgracia no nos acompañaron y tras esto, no sucedió nada. Le fui haciendo fotos a las isla de APO según se iba acercando y cuando llegamos, comenzamos a rodearla. Pasamos frente al villorrio principal y único, que no parece tener más de un puñado de casas y después fuimos hasta un lugar en el que se quedaban los que iban a hacer inmersión de submarinismo y que eran seis. Se vistieron y equiparon con sus avalorios y ahí se me ocurrió que ahora que ya he estado en todos estos países, igual va siendo el momento que me saque el título y bajar con esa chusma, aunque claro, sin cámara Go Pro porque nadie me aprecia lo suficiente para regalarme una. Después de que saltaron el barco nos llevó a un complejo de lujo, en una calita privada, y nos bajamos. Desde allí, fuimos andando al villorrio principal para ir al santuario de tortugas. Está en la misma playa en una zona acotada. Digamos que alucinas en colores, en blanco y negro y hasta en TresDé. Es meterte en el agua y ves una tortuga enorme, después dos más, luego otra, allí hay una infestación, es un sitio increíble y las tortugas como que pasan de ti. Está prohibido tocarlas 

Estuvimos allí casi una hora, alucinando en colores e hice varios vídeos. Después de regresar a la cala privada, ya habían vuelto los de submarinismo y nos dieron un almuerzo temprano. Tras el mismo, teníamos una hora para ver el fondo marino del agua del mar en la cala, que resultó tener unos corales y una fauna de rescándalo, de lo mejorcito que he visto. Me tropecé con varias serpientes marinas, que evité porque me dan mal rollo y son venenosas, aunque dicen que solo atacan si se sienten en peligro. También vimos infinidad de estrellas de mar, Nemo el pescado y sus primos y cuñadas y corales de todos los tipos, formas y colores y todos vivísimos. Asombroso el sitio. Después nos volvimos a montar en el barco y nos llevaron a un sitio en el que tanto los buceadores como nosotros saltábamos. Había una corriente endemoniada que nos llevaba lejos del barco. En el agua, además de corales fantásticos, tortugas gigantescas y de nuevo vi una serpiente de mar enorme. Hice más vídeos con mi teléfono de cien leuros con funda de dos leuros y en un momento determinado, se me soltó de la mano y no me di cuenta hasta más tarde. Tras el micro-segundo de pánico inicial, decidí volver a la zona en la que había estado. Como le puse la parte posterior en color naranja escandaloso, no me costó ver en el fondo del mar el teléfono en su bolsita, que además contiene una colección de vídeos submarinos asombrosa. Seguimos cruzándonos con tortugas enormes, más pequeñas, aún más grandes y no salíamos de nuestro asombro. Durante el almuerzo, conversando descubrí que había una pareja holandesa muy agradable y que la kabezuda era la novia de un italiano que ahora vive en Australia. Los tres pasamos la tarde juntos mientras la kabezuda se aprendía el baile de los papagüevos en la cubierta del yate para participar en la fiesta de los cabezudos en la Palma porque no quiso bucear. Cuando la corriente nos había prácticamente estampado contra unas rocas, nos rescataron y también subieron a los buzos. Estábamos completamente agotados pero felices como ladillas pegadas a güevo. En el regreso, los holandeses siguieron charlando conmigo y con un gringo que recogimos en APO y que iba con su hembra brasileña hacia Siquijor y con tanto comadreo, quedé con los cabeza-de-queso-de-plato para cenar. 

En el camino de regreso vimos algún delfín más pero muy lejos. La operación de desembarco fue complicada porque con la marea vacía, hasta la barquilla tenía problemas y tuvieron que dar un rodeo para llegar a la costa. Regresé a mi hostal y me relajé un rato en la piscina hasta que llegó la hora de ir al bar-restaurante en el que nos íbamos a ver y después pasamos unas cuatro horas de charlas y risas. Al regresa al hostal, seguí charlando con los dueños y no me regresé a mi cabaña de bambú hasta casi las doce y media de la noche. Fue un día fantástico. 

El relato continúa en Dando la vuelta a la isla de Siquijor en motocicleta