Altar mayor de la Chiesa di Sant’Agostino

Una vez entramos en la Iglesia de San Agustín nos encontramos con un montón de altares, cada uno más espectacular que el anterior y con un precioso altar mayor, el cual es el que vemos en la foto de hoy y en el que tenemos la Coronación de la Virgen María entre ángeles y santos pintado por Piero del Pollaiolo (toma nombre) en el siglo XV. En las paredes hay unos frescos de Santos muy interesantes. La iglesia es una nave enorme y si por fuera ya se ve grandota, por dentro la sensación es la misma, con un techo de madera muy alto. En esta iglesia está enterrado San Bartolo, aunque no es el apóstol sino un santo de la barriada esa.

Chiesa di Sant’Agostino

Chiesa di Sant'Agostino

Chiesa di Sant’Agostino, originally uploaded by sulaco_rm.

La iglesia de San Agustín es la segunda más grande de San Gimignano y pertenece a los Agustinos. El edificio se construyó en el siglo XIII (equis-palito-palito-palito para los más espabilados, 13 para el resto) y aunque por fuera el edificio es muy sencillo y austero, su interior merece una visita. La entrada a la iglesia es a través de una puerta lateral y me dio la impresión que la otra no se usa nunca. El estilo en el que se edificó la iglesia es Románico-Gótico.

Piazza Sant’Agostino

Piazza Sant'Agostino

Piazza Sant’Agostino, originally uploaded by sulaco_rm.

Aunque en San Gimignano hay varias plazas rodeadas de edificios mucho más populares y definitivamente con más gente, a la hora de elegir una foto con una de las plazas me he quedado con la de San Agustín, enfrente de la iglesia del mismo nombre que veremos en los próximos días, una plaza tranquila, con un claro toque de pueblo mediterráneo y con un pozo en la misma, ya que aunque ahora los chavales que viven y crecen en el CaraCuloLibro no se lo puedan creer, hasta hace cuatro lunas no había agua corriente en las casas y la gente acudía a los pozos para obtener el preciado líquido. Hace unos años estuve obsesionado con los pozos y creo que tengo al menos cien, en diferentes ciudades españolas e italianas, en Alemania, Portugal y en todos los sitios en los que me los encontré. En Holanda, con tanta agua a nuestro alrededor, no recuerdo haber visto ninguno. Volviendo a la plaza, lo que seguramente distingue a la Piazza Sant’Agostino de las otras es que no tiene tropecientas terrazas de bares en la misma y una multitud apalancada en todas las mesas comiendo, bebiendo y teniendo su experiencia comercial en la Toscana italiana para contárselo a sus amigos cuando vuelven a casa. Aquí solo tenemos al hombre que se apoya en el pozo y que parece estar disfrutando del sol mañanero.

Colinas de la Toscana desde San Gimignano

Parecía que me iba a decantar por una ciudad española para continuar el eterno paseo fotográfico pero ayer, al llegar a mi casa cerca de la medianoche, me encapriché con seguir en la Toscana y más concretamente en San Gimignano, un pequeño pueblo amurallado medieval que tiene una colección soberbia de torres y que descansa en lo alto de una colina. Está a medio camino entre Siena y Florencia y ha sido declarado patrimonio de la Humanidad por la Unesco (o más concretamente, el centro histórico que es en donde nos moveremos). En la toscana, allá por la Edad Media, las familias con guita hacían ostentación de su poder económico con torres en sus casas y en este poblacho había mucho adinerado. Por alguna extraña conjunción una gran parte de esas torres han sobrevivido hasta nuestros días y ahora el pueblo es un lugar de visita obligada. En nuestro caso pasamos medio día y básicamente tuvimos tiempo de ver los hitos más importantes, callejear, subir a alguna de las torres y disfrutar con el paisaje del lugar. En San Gimignano viven unos miles de personas y el sitio tiene un aspecto muy bucólico y encantador, al menos para hacer turismo porque si a mí me obligan a vivir allí, me marchito en dos semanas.