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Chiang Mai Tailandia

En el campamento

El final del primer día caminando en la jungla nos llevó hasta la cima de una de las montañas, en la que había una especie de minúsculo poblacho que se puede ver en la foto y en una de las propiedades nos quedamos a dormir, en una cabaña enorme con paredes para separar las habitaciones, pero las paredes eran paneles de madera que no llegaban al techo, con lo que la intimidad era solo visual, que si decías algo o te tirabas un peo, allí se enteraba todo el mundo. La zona se ve super-bonita pero no veas la de tarántulas y serpientes que había. Al siguiente día bajábamos por uno de los barrancos y junto a un riachuelo.

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Montañas al norte de Chiang Mai

Otra foto de las montañas por las que estábamos andando, aunque nosotros íbamos por un caminito en el que te esperaban cien mil trillones de billones de millones de mosquitos. Yo iba bien cubierto y salvo por la piel del cuello y la cabeza no tenían opción pero los que se pusieron pantalones cortos se acordaron de sus tatarabuelas y de las de los mosquitos. En el valle se puede ver un grupo de casas en el medio de la nada.

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Caminando al norte de Chiang Mai

Ya conté en su día que una de las cosas que hice en Chiang Mai fue una excursión caminando dos días con una noche de por medio en un refugio en la jungla, ya que al norte de la ciudad hay varios parques nacionales. En las fotos no se puede apreciar bien el lugar porque o estabas metido como en un agujero de mosquitos rodeado de plantas, o eran espacios abiertos en los que algún campesino cultivaba, como esta imagen, en la que hasta se pueden ver las casillas desperdigadas. Algunas tenían electricidad y otras no, dependía de las ganas de tirar cable. Las montañas se veían como un lugar mucho más amenazador para los julays como yo, criados con las manos sobre un teclado.

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Buda de pie en el Wat Suan Dok

La semana pasada lo vimos de espalda y hoy nos acercamos para aterrorizarnos con este Buda de pie que si os fijáis en los dedos de las manos, son todos del mismo tamaño, que espero que no le hayan dado candela de la peor al escultor por tremendo desmán, a menos que el chamo fuera un extraterrestre, que es posible, dada la cantidad de dientes y pelo que hay como reliquias en templos budistas del sudeste de Asia y que definitivamente descarta la pertenencia a la raza humana. Este Buda mira al oeste y el que está sentado detrás de él mira al este. La parafernalia decorativa del techo a mí me pone los pelos de la barba de punta.