Con los etóooooooooó


Si estremecedor fue descubrir Que bien que estaba yo antes, el segundo día tampoco se quedó atrás. De nuevo comenzó temprano y durmiendo fatal y saliendo de mi casa incluso antes porque una vez empiezas a construir rutinas, las optimizas y uno de los grandes placeres de la vida, el del jiñote, está muy cabreado conmigo y se niega a bajar a esas horas, con lo que se tiene que aguantar hasta que vuelvo a mi keli y esto es lo peor que le puede pasar a un ser humano, que deambulo por el mundo con todo ese lastre adicional. Por movidas del tren, hasta pillé uno antes del que me correspondía y que no llevaba mucha gente y llegué a Bolduque e hice la transferencia a la guagua también fácilmente. Ese segundo día tenía trampa de las peores por la mañana, una en la que me metieron yo creo que para probarme. Teníamos un curso dado desde el país del sol naciente de tres horas y hasta tenían una sala de reuniones reservada para el evento. Con mi ignorancia muy conocida, lo de un curso para algo que eran cuatro letras, me fascinaba y horrorizaba y aún más cuando le pregunté al turco, que también lo tenía que hacer y me dijo que no tenía ni puta idea de lo que podía ser. A las nueve de la mañana nos metimos en la sala mentada y allí había un hindú y otro que por el nombre y los apellidos podía ser español, que los dos apellidos no son habituales. Resultó que es mexicano. Desde otros lugares de Europa había otros conectados y los que daban el curso eran dos amarillos, chamo y chama amarilla.

Comenzó el chamo:

– Etóoooooooooooooooó conga meto panala cagáaaaaaaááááá – dijo

Ninguno reaccionó, así que él lo tomó como que todos habíamos capturado la portadora de la señal de comunicación y podíamos entenderlo y siguió:

– Hoy chimpún pachín pachán curso impor-lalalá – dijo – Yo, etóoooooooó, etóoooooooó, soy konichiguán, etóoooooooó y julaya, etóoooooooó, konichitún.

Yo miraba hacia el turco y los otros dos para comprobar si eran mis orejones los que habían perdido el entrenamiento pero no, allí todos estaban con caras aterrorizadas porque nadie entendía al amarillo. En eso que empezó a hablar la amarilla:

– que me quiero de llamar konichitún y que yo puedo decir cosas en este idioma, pero no tengo comprensión ni de lectura, ni de escritura, ni oral, ni vaginal ni anal, y que si alguno me hace una pregunta, que konichiguán me la traducirá al amarillonés para yo poder responderla – dijo la pava, mientras yo pensaba que traerme un solo café para aguantar tres horas fue un error posiblemente mortal.

A partir de ahí, leíamos las diapositivas o como quiera que se llamen ahora que son digitales, que ahora siempre dicen que es una presentación y el tipo hablaba y decía cosas pero nadie le entendía, salvo por una palabra que soltó en el rollo de introducción:

esamé

Uno de los que no estaban allí, preguntó:

– Perdona mi atrevimiento, o grande entre los grandes y al que le deseo que se te pongan los güevos como sandías y las hembras te cortejen para recibir los baños de esas lefas, que ya dice el refranero que de aquellas lefan vienen estos parrulos, maestro entre maestro, este modesto padawán quiere saber si has querido decir o expresar o incluso malversar, que mañana, después de la segunda parte del curso, habrá un EXAMEN – dijo el pavo expresando lo que todos nos temíamos

– PoZién – dijo el amarillo mientras todos nos volvíamos a mirar horrorizados. En las siguientes horas, nos machacó a conciencia, que no es tanto que la presentación era aburrida de cojones, es que no se le entendía una mielda a aquel joputa y con el ruido que hace, no te puedes concentrar y leer la información, que yo prefiero que cierre el pico y yo leo tranquilo.

Llegamos a las doce de la mañana jodidísimos y cuando acabó eso, nosotros, yo y el turco, salíamos por patas para la otra oficina para otra sesión de tarde de cinco horas con los del día anterior, aunque esta, no solo fue igual de horrenda, es que además no fueron cinco horas, fueron cinco horas y media, casi seis y como mi jefe me alcanzó a la estación, ya le dije que yo el miércoles no iba por la tarde allí ni aunque me ofrecieran dos vales gratuitos para ir a que me quiten las ladillas. De que no, no y requeteque-NO. Yo creo que el chamo lo entendió.

Lo único que salió bien de ese días horribilus es que fue pisar el andén y llegó el tren y al cambiar en Utrecht, fue pisar el nuevo andén y llegó el otro, con lo que la vuelta a casa fue muy eficiente pero eso no quitó que entrara en mi keli a las ocho menos cuarto de la tarde.

Lo tengo clarísimo, voy a investir más en lotería porque esto de ser pobre es un castigo divino. Como no tengo pensado escribir sobre el tercer día, lo pondré en esta anotación, que desde este momento ha visto pasar un puñado de horas y estamos en el alba del miércoles. Con la gran carencia de sueño, hasta me di el lujo de ir directamente con la bici hasta la estación de Utrecht Centraal ya que salí de mi keli tan pronto que podía y pillé el tren necesario y suficiente para llegar a Bolduque y después la guagua para ir a la oficina. El turco me mandó un mensaje diciendo que él iba a sufrir este castigo desde su keli y en la sala, hasta el hindú desapareció y estábamos solo los latinos, los demás desde sus kelis. Después vinieron dos horas de tortura sádica y tras ellas, un examen de cuarenta y cinco minutos, aunque yo ya decidí pronto que me la sudaba si fracasaba y lo acabé en menos de veinte y el mexicano también y al parecer lo mismo sucedió con el resto, como me dijo el turco, lo peor que nos puede pasar es que aprobemos y se espere que hagamos eso, que lo mejor es suspender y que le endiñen el marrón a otros. Nadie sabe cuándo se sabrán los resultados o incluso si se llegarán a saber y en mi caso, es que tampoco me preocupa. Del examen decir que las preguntas las escribió el etóooooooooooó aquel y en el caso de la última, es que no se entendía nada y uno de los participantes le pidió que si la podía mandar en amarillonés para traducirla al inglés en el googlEVIL y después nos envió el resultado y ahí flipamos todos porque la pregunta era totalmente diferente de lo que pensábamos. Esto también me ha servido para recordar que cada vez que venga un amarillo, tengo que recoger pelo y trincar mi muñeca de vudú de Nueva Orleans y volver a ponerla en uso.


Una respuesta a “Con los etóooooooooó”

  1. Pues no se tu, pero yo me voy a la camita frustrado, casi, porque no he entendido un coño de la entrada, o casi nada… 🙁
    Salud

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