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Desde Estambul a Bodrum

Cuando llegué a Estambul, en un vuelo internacional, tuve que caminar lo que no está escrito para llegar a la parte del aeropuerto dedicada a vuelos doméstica. Ya cerca del final, hubo un control de pasaporte y de seguridad y técnicamente entré en Turquía. En el control de pasaportes me pusieron en la cola de la güevona, todos los empleados salvo una eran machos jartúos y todos procesaban a la gente de manera eficiente. A mí me tocó una penca que en el tiempo en el que a mi derecha y a mi izquierda pasaron ocho personas, ella movió una. Yo era el tercero así que os podéis imaginar el desgaste hasta que me tocó el turno. Estoy convencido que lo hacía a propósito, que la colocaron por enchufe o se aprovecha del potorro para que no la echen y cada vez que alguno de los otros sugiere que es una gandula de mierda, ella les salta con el #mitú, que es la panacea de muchas pencas a las que se les abrieron las puertas del paraíso con esta opción fácil de acusar a los demás por su incompetencia.

En la terminal doméstica prácticamente todas las tiendas estaban cerradas y había muy pocas opciones para comer o beber. Lo que sí abundaban eran las personas que controlaban que todo el mundo lleve mascarilla y cuando alguien se la quitaba, llegaban a todo meter en patinetes eléctricos y yo estaba convencido que a más de uno lo iban a matar. En este segundo vuelo en teoría tenía asiento de pasillo pero la mujer que iba a mi lado se cambió a otra fila porque viajaba con un perro y no quería molestar, con lo que el Ancestral ya se puede hacer dos bailes de la victoria por la suerte tan grande que tuvo. Decir que Turkish Airlines te permite elegir el asiento de tu vuelo internacional pero en los domésticos, a menos que pagues, te lo asignan ellos aleatoriamente y yo no estaba dispuesto a pagar. Para este segundo vídeo he elegido una vieja canción muy bonita, el I Think We’re Alone Now de Tiffany que si eres fans de cierta serie sabrás por qué la añadí a mi biblioteca. En este vuelo el piloto dijo que íbamos a tardar en despegar pero no fue así. Mi asiento era sobre el ala, así que de visibilidad va jodido pero hice lo que pude. Al despegar volvemos a ver el mar Negro y la costa Turca, muy bonita y tal y tal pero que tengáis en cuenta que ese mar tiene unas aguas heladas con las que te puedes depilar automáticamente por inmersión en las mismas. En el aterrizaje, la zona parecía muy campestre ya que este aeropuerto está a medio camino entre Bodrum y otra ciudad. El aterrizaje fue con el sol bastante bajo. El aeropuerto tiene una terminal domestica y otra internacional y aunque era un vuelo doméstico, a los pasajeros internacionales nos hicieron ir a la otra terminal a recoger nuestro equipaje.

Por sulaco

Maximus Julayus

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